La Municipalidad de Las Heras denunció ante la Unidad Fiscal el hurto del sable granadero, pieza central del patrimonio argentino

El pasado 3 de enero, un sable corvo de acero fabricado en 1898, de alto valor histórico y simbólico, fue robado del Campo Histórico El Plumerillo, en el departamento de Las Heras, en la provincia de Mendoza. Desde entonces se produjeron una serie de procedimientos y las fuerzas de seguridad mantienen la expectativa de hallar la reliquia, según informaron fuentes del caso a Infobae.

La desaparición de la pieza, que integraba las colecciones de la Municipalidad de Las Heras, fue confirmada por las autoridades locales, quienes radicaron la denuncia en la Unidad Fiscal de Robos y Hurtos Agravados de la Oficina Fiscal Las Heras-Lavalle N°2. Desde ese momento, la Fiscalía de Robos y Hurtos coordina la investigación para recuperar el objeto.

La noticia, reportada por medios locales, describe un episodio que generó preocupación en la comunidad patrimonial de Mendoza. El sable corvo, donado por el Museo Patrio de Mar del Plata, nunca fue utilizado en combate.

El sable corvo robado, fabricado en 1898 y donado por el Museo Patrio de Mar del Plata, nunca se utilizó en combate

Su uso se reservaba para ceremonias y actos de gala del cuerpo de Granaderos a Caballo, indicó Los Andes. La pieza ostenta una hoja de filo en un solo lado y una empuñadura negra, características que la diferencian de otros sables de la tradición militar argentina.

El robo se produjo en la madrugada, aunque las circunstancias exactas no han sido esclarecidas. Uno de los empleados del museo notó la falta de la reliquia y de una réplica de fusil de madera color caoba, de 1,50 metros, sin valor histórico, pues se trata de una pieza artesanal.

La sustracción se realizó en una de las barracas del predio, donde los delincuentes lograron acceder pese a los mecanismos de seguridad. El municipio notificó de inmediato al Ministerio de Seguridad y Justicia de la provincia, que también participa del seguimiento.

La pieza central sustraída representa un símbolo del patrimonio argentino y sudamericano. Roberto Tripolone, asesor patrimonialista de la comuna, afirmó a Radio Nihuil que el sable posee un significado patrimonial y simbólico imposible de cuantificar, que trasciende a nuestro país.

El especialista aclaró que, a diferencia de lo que suele imaginarse del sable corvo tradicional vinculado a José de San Martín, el objeto robado corresponde a la caballería de finales del siglo XIX y resulta más similar a una espada de gala.

La pieza sustraída se empleaba en ceremonias de los Granaderos a Caballo y posee una hoja de filo en un solo lado y empuñadura negra

“Este sable, que es oficial, concretamente tiene un valor significativo patrimonialista muy fuerte”, remarcó Tripolone.

La investigación avanza con la revisión de los registros de las cámaras de la Guardia Urbana Municipal, que opera en el predio de El Plumerillo.

Según pudo saber Infobae, la búsqueda con perros no arrojó resultados y tampoco se hallaron huellas en el área. Por eso es que todo depende ahora de los análisis de las cámaras y de los reportes que prepara la Policía Científica, aunque aún no se dispone de información concluyente.

Además, se han realizado consultas en el entorno barrial para obtener información relevante y rastrear el paradero del sable. El municipio subrayó que, mientras la pieza posee un valor histórico y cultural, su atractivo en el mercado negro de antigüedades y armas despierta inquietud sobre su posible destino.

La seguridad en el Campo Histórico El Plumerillo ha sido objeto de revisión tras el incidente. Tripolone describió la situación actual del predio y señaló que, aunque existe una comisaría y la fiscalía en las inmediaciones, la amplitud del lugar dificulta el control total para evitar este tipo de sucesos.

“No tenemos un guardia policial en la puerta, sí tenemos serenos. Las salas tienen sensores y alarmas, y cuando esta última se dispara automáticamente se moviliza la guardia urbana”, explicó el asesor patrimonialista. Estas declaraciones evidencian los desafíos de proteger un espacio de gran tamaño y relevancia histórica por las piezas que posee, donde la rapidez de la comunicación con las autoridades no siempre garantiza una respuesta inmediata.