
Santiago Blaquier, uno de los herederos del grupo Ledesma, compró el Ingenio Concepción, uno de los establecimientos más importantes del complejo sucroalcoholero de Tucumán, y tomó el control de la planta industrial ubicada en Banda del Río Salí.
La operación se realizó por alrededor de USD 100 millones a través de la sociedad Ingenios de Tucumán S.A., constituida para administrar el activo, y representó el ingreso formal de Blaquier al mercado provincial fuera de su rol anterior en la compañía jujeña.
El ingenio Concepción se caracteriza por su producción significativa de azúcar y alcohol y por ser uno de los establecimientos de mayor capacidad productiva dentro de la industria tucumana. La planta concentra más de 1.000 trabajadores y genera un impacto destacado en el entramado productivo local, posicionándose como un actor central dentro del mapa sucroalcoholero de la región.
La transacción se limitó exclusivamente a la planta industrial y no incluyó tierras ni otros activos agrícolas, un dato que marcó la definición del esquema de la operación. En ese contexto, los productores cañeros que proveen materia prima al ingenio siguieron vinculados bajo acuerdos independientes habituales en la cadena productiva de la zona.
Según el comunicado de la firma compradora, la decisión de avanzar con la adquisición respondió a un proyecto personal de largo plazo, basado en la experiencia de Blaquier en la industria azucarera, su vocación por ese negocio y una estrategia orientada a la productividad, el trabajo conjunto y la generación de valor.
Desde la empresa también aclararon que la iniciativa no mantiene vínculos societarios, operativos ni financieros con Ledesma S.A.A.I. ni con Desdelsur SA, esta última una productora y exportadora de legumbres en la que Blaquier tiene participación.
Antes de cerrar la transacción, Blaquier presentó su renuncia al directorio del Grupo Ledesma, una decisión que se comunicó con el objetivo de evitar posibles conflictos de intereres. Su entorno describió que la relación profesional con los accionistas de la compañía jujeña continuó de manera sólida a pesar de su salida del órgano de administración.
La conducción operativa del ingenio quedó a cargo de Martín Franzini, quien fue designado como gerente general de Ingenios de Tucumán S.A. Franzini ocupó funciones en la industria antes de la operación, desempeñándose como director del Negocio de Azúcar y Alcohol en Ledesma, y se trasladó a Tucumán para asumir la administración del establecimiento.
Desde la compañía compradora se destacó que, además de la gestión industrial, la nueva etapa implicó la intención de trabajar de manera articulada con autoridades provinciales, los cañeros y otros actores del sector azucarero, tanto a nivel local como regional, con foco en la cooperación, el diálogo y la construcción de relaciones de largo plazo.
La planta del Ingenio Concepción se suma así a la estructura productiva de Ingenios de Tucumán en una operación centrada en la gestión y el desarrollo industrial. La fábrica había sido propiedad de Complejo Alimenticio San Salvador S.A., liderado por Martín Luque, quien formalizó el acuerdo con Blaquier en un encuentro donde se definieron los términos de la transferencia.

La operación se cerró el 30 de diciembre con una presentación formal entre Blaquier y Luque, luego de que por la mañana el empresario y Franzini realizaran una visita protocolar al gobernador de Tucumán, Osvaldo Jaldo, en la Casa de Gobierno.
El ingenio Concepción se considera un establecimiento de gran capacidad en el norte argentino y figura entre las fábricas más relevantes en términos de producción y empleo en la provincia. Su operación abarca no solo la molienda tradicional de caña de azúcar, sino también la elaboración de productos derivados dentro del complejo sucroalcoholero, convirtiéndolo en un actor clave de la industria.
La decisión de avanzar con la compra en ese contexto se inscribió en un marco donde distintos jugadores manifestaron interés por activos industriales dentro de la industria del azúcar en el norte argentino. El establecimiento de Blaquier como nuevo propietario significó un movimiento relevante dentro del sector, dado su perfil y trayectoria en negocios relacionados con la agroindustria.
La compra del Ingenio Concepción no alteró la dotación de personal del ingenio. La planta continuó operando con su estructura laboral habitual, sosteniendo las fuentes de empleo directas e indirectas que representan un factor central para la economía local y las comunidades vinculadas al sector.