Fotografía que muestra un barco de combustibles en la bahía de Matanzas en La Habana (Cuba). EFE/ STR

Un petrolero con carga entró este lunes en la bahía de Matanzas, en el oeste de Cuba, y atracó cerca del puerto de logística energética de la ciudad en medio del bloqueo petrolero impuesto por Estados Unidos, según confirmó la agencia EFE. Se trata del buque Nicos I.V., de bandera de San Vicente y las Granadinas, con capacidad superior a 300.000 barriles.

El petrolero, de 183 metros de eslora y código IMO 9103843, aparece parcialmente cargado, aunque se desconoce el tipo y volumen exacto de combustible que transporta. El buque navegó sin señal pública de su sistema de identificación automática, lo que impide determinar su último puerto de escala. Plataformas de seguimiento marítimo no registraron al Nicos I.V. en puertos cubanos durante las últimas semanas, aunque fuentes especializadas señalan que pudo operar en aguas de la isla sin transmitir su posición.

Si procede de un puerto extranjero, sería el primer tanquero que atraca en Cuba desde el 9 de enero, cuando el Ocean Mariner llegó desde México con unos 85.000 barriles. Días atrás, ese mismo buque intentó aproximarse nuevamente a la isla, pero realizó un giro en “U” en el Windward Passage y permaneció al sur de Santo Domingo, en la República Dominicana. Informes de prensa indicaron que un cutter de la Guardia Costera estadounidense navegó cerca de la embarcación para disuadir su ingreso.

El Nicos I.V. no está sancionado por Washington, aunque figura bajo “vigilancia activa” por un delito ambiental previo y por su vinculación pasada con el llamado “puente energético” entre Venezuela y Cuba. Documentos legales estadounidenses señalan que pertenece a la naviera griega Nicos I.V. Special Maritime Enterprises y que su gestión técnica y comercial corresponde a Oceanic Shipmanagement Corp.

Un camión de combustible de la compañía petrolera estatal cubana CUPET rellena una gasolinera, en La Habana, Cuba (REUTERS/Norlys Perez/Archivo)

El petrolero quedó atracado en una zona considerada clave para la seguridad energética cubana. En la orilla occidental de la bahía de Matanzas se ubica uno de los mayores complejos de almacenamiento y logística de hidrocarburos del país, junto a la central termoeléctrica Antonio Guiteras, una de las principales plantas generadoras de electricidad de la isla. Esa base de supertanqueros sufrió en agosto de 2022 un incendio de grandes proporciones que dejó 17 muertos y dañó cuatro depósitos de combustible, desastre que continúa en fase de recuperación.

La llegada del buque ocurre en un contexto de fuerte presión sobre el suministro energético. Estados Unidos estableció un bloqueo petrolero desde enero tras restringir el flujo de crudo venezolano y anunciar aranceles a países que abastezcan a Cuba. Caracas era uno de los principales proveedores de la isla. Medios informaron además que el destructor USS Stockdale interceptó a comienzos de enero al petrolero Seahorse, que navegaba desde Venezuela con destino a Cuba.

Washington autorizó, sin embargo, el atraque de dos barcos mexicanos con ayuda humanitaria, sin combustible. La isla agradeció el envío y se informó que otro cargamento similar estaba previsto. Paralelamente, Rusia evalúa posibles suministros energéticos. El portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, afirmó que Moscú analizaba opciones de asistencia. Rusia envió por última vez 100.000 toneladas métricas de combustible en febrero de 2025 bajo un acuerdo aprobado por el presidente Vladimir Putin.

La crisis energética tiene efectos directos en la vida cotidiana. Cuba produce solo cerca de un tercio de los aproximadamente 110.000 barriles diarios que necesita. La escasez provocó apagones prolongados, falta de combustible en estaciones de servicio y dificultades en transporte, industria y servicios públicos. El régimen activó un plan de emergencia que redujo la actividad sanitaria y del transporte a niveles mínimos, suspendió clases presenciales universitarias, implantó teletrabajo y horarios restringidos en oficinas estatales y estableció un severo racionamiento de combustibles.

La escasez provocó apagones prolongados en toda la isla (EFE)

Algunas estimaciones sitúan las reservas disponibles por debajo de 20 días. La preocupación aumentó tras un incendio el 13 de febrero en la refinería Ñico López, la principal instalación de procesamiento del país. El Ministerio de Energía y Minas informó que las operaciones no sufrieron interrupciones y que el fuego afectó únicamente un almacén con productos sin uso.

La posible descarga del Nicos I.V. podría aportar un alivio limitado en el corto plazo, pero la incertidumbre sobre futuros envíos mantiene la tensión sobre el sistema energético cubano, en un escenario marcado por restricciones externas y necesidades internas crecientes.