En una reunión privada celebrada el miércoles en la Casa Blanca, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, transmitió al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, su preferencia por mantener abiertas las negociaciones con Irán en busca de un nuevo acuerdo nuclear. Trump afirmó en su plataforma social que “no se llegó a nada definitivo más allá de que insistí en que las negociaciones con Irán deben continuar para ver si se puede llegar a un acuerdo o no”. Añadió que, en caso de fracasar las conversaciones, “simplemente tendremos que ver cuál es el resultado”.
La cita entre ambos mandatarios, la séptima desde el inicio del segundo mandato de Trump, se desarrolló sin la presencia de periodistas y se extendió durante casi tres horas. Según la oficina de Netanyahu, la agenda incluyó el proceso negociador con Irán, la situación en Gaza y otros acontecimientos regionales, con el compromiso de ambos líderes de “mantener la coordinación y el estrecho contacto entre ellos”.
Trump aprovechó para recordar que la última ocasión en la que Irán rechazó un acuerdo nuclear, Estados Unidos lanzó la Operación Martillo de Medianoche, una ofensiva por sorpresa que incluyó el bombardeo de tres instalaciones nucleares iraníes. El presidente aseguró que “esperemos que esta vez sean más razonables y responsables”, aludiendo a la disposición de Teherán para retomar el diálogo. Según informes oficiales, el conflicto de junio dejó cerca de mil muertos en Irán y casi 40 en Israel.
La administración estadounidense mantiene como línea roja que Irán no posea armas nucleares ni misiles balísticos. Israel, por su parte, exige que cualquier nuevo pacto limite también el programa de misiles de Teherán y ponga fin al apoyo a grupos armados como Hamas y Hezbollah. Irán ha rechazado dichos condicionamientos, manifestando que solo aceptaría restricciones a su programa nuclear a cambio del levantamiento de sanciones internacionales.
El encuentro entre Trump y Netanyahu se produjo poco después de las conversaciones indirectas entre Estados Unidos e Irán celebradas en Omán, lideradas por el enviado especial Steve Witkoff y Jared Kushner. Netanyahu recibió una actualización de esos contactos tras su llegada a Washington. El ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, ha reconocido que las “consultas sobre los próximos pasos” continúan, pero advirtió sobre el alto nivel de desconfianza existente entre las partes.

El mandatario estadounidense advirtió que, si Irán no accede a un acuerdo, “las consecuencias son muy graves”. Mientras tanto, Washington ha reforzado su despliegue militar en la región, encabezado por el portaaviones USS Abraham Lincoln, y ha instado a la cautela ante posibles represalias. Diversos países árabes e islámicos han pedido moderación para evitar desestabilizar aún más Oriente Próximo, afectado también por el conflicto en Gaza.
Durante la jornada, Netanyahu firmó su incorporación a la Junta de Paz promovida por Trump para supervisar el alto el fuego en Gaza, en presencia del secretario de Estado, Marco Rubio. El primer ministro había expresado inicialmente reservas sobre la composición del organismo, pero finalmente acordó participar en su gestión.
Trump subrayó en sus declaraciones el “enorme progreso que se está logrando en Gaza”, mencionando la implementación de un plan de paz impulsado por Estados Unidos. El presidente tiene previsto convocar la próxima semana la primera reunión de la Junta de Paz, con la aspiración de extender la estabilidad a otros focos de tensión global.
(Con información de EFE, AP y Europa Press)