Fotografía de camiones de transporte de combustible estacionados durante una huelga, en Santa Cruz (EFE/Juan Carlos Torrejón/Archivo)

Transportistas protagonizaron bloqueos de rutas y vías en tres ciudades de Bolivia en protesta por “la mala calidad” de la gasolina, que, según denunciaron, causó daños en sus vehículos y por lo que exigen al gobierno presidido por Rodrigo Paz una compensación económica.

En una advertencia hacia el Ejecutivo, mencionaron que en caso de no obtener respuesta, intensificarán las medidas de presión. La principal ciudad afectada fue La Paz, en la que conductores cortaron las calles del centro para exigir un diálogo con el ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, y demandar soluciones ante lo que describen como al menos 400 vehículos afectados por el combustible en mal estado.

Las calles de Santa Cruz también vivieron una jornada atípica, con diversos transportistas que bloquearon la principal carretera al norte, mientras que en Oruro se concentraron fuera de las oficinas de YPFB y obstruyeron las vías adyacentes.

“Hemos dado 24 horas al Gobierno para que se manifieste sobre la reposición de daños y perjuicios por la mala gasolina que se ha distribuido, lamentablemente no hay una respuesta de alguna autoridad de Gobierno”, declaró el dirigente del Transporte Libre de La Paz, Limbert Tancara a la agencia EFE.

Una caravana de camiones del sector del transporte pesado en una manifestación (EFE/ Juan Carlos Torrejón/Archivo)

El gremio advirtió que, si hasta el domingo no hay un llamado al diálogo, la protesta se masificará con una huelga indefinida. Sindicatos de transporte público y libre afirman que al menos 2.000 vehículos presentan daños por el uso de la gasolina distribuido en las últimas semanas.

Por su parte, la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) respondió a los reclamos y determinó que los recientes casos de venta de gasolina en mal estado se originaron debido a fallas en “dos o tres” plantas de almacenamiento y no constituyen un problema generalizado en el sistema nacional de distribución.

El presidente de YPFB, Yussef Akly, explicó que la situación no afecta a todo el país, sino que se concentra en plantas específicas donde se desestabilizó el producto. Los problemas se detectaron en instalaciones ubicadas en Trinidad, Montero y Oruro, donde se identificó una concentración anómala de goma y manganeso en los tanques de almacenamiento.

El logo de Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) se ve detrás de un trabajador en Mayaya Centro-X1, en Caranavi, Bolivia (REUTERS/Claudia Morales/Archivo)

Akly detalló que en Bolivia funcionan 16 plantas bajo dependencia de YPFB y seis privadas. Además, informó que la empresa desarrolla una investigación ante la posibilidad de que exista una “mano negra” detrás de la generación intencional de este problema. “Vamos a actuar con todo el peso de la ley si es que identificamos a estos actores que han afectado la operación de algunas plantas”, advirtió el Ejecutivo.

El presidente de YPFB señaló que, aunque los incidentes se concentran en ciertas plantas, no se descarta la posibilidad de que puedan presentarse en otras instalaciones, por lo que se implementarán controles exhaustivos en todas las etapas de la cadena de distribución: desde la importación y refinación hasta el transporte y la venta en estaciones.

Según Akly, en base a reportes de prensa y redes sociales, cerca de 2.000 vehículos podrían haber experimentado problemas asociados a la “gasolina desestabilizada”, aunque reconoció que no es posible establecer con certeza si esta situación es la causa directa de las fallas reportadas por conductores y usuarios del servicio.

(Con información de EFE)