Una influencer denunció que ladrones desvalijaron la casa de sus abuelos en Mar del Plata, donde se alojaba con dos amigos mientras trabajaba en esa ciudad, y relató que los delincuentes solo les dejaron “un bóxer y una tanga”. El robo no solo la afectó en lo personal, sino que la dejó sin herramientas para continuar con su labor profesional: así se vio obligada a interrumpir su agenda laboral para volver a Buenos Aires.
Mía Martínez, conocida creadora de contenido digital en redes sociales, se encontraba en Mar del Plata desde principios de enero junto a su equipo de trabajo y un grupo de amigos. Pero todo cambió tras llegar a su casa en la zona del Faro el domingo por la madrugada, al descubrir que había sido víctima de un asalto.
La influencer habló con Infobae y reconstruyó el momento en que regresó a su domicilio y halló todo revuelto: “Llegamos con los chicos a las 6.45 del domingo. Habíamos salido el sábado a la noche porque yo tenía que cubrir una fiesta. Cuando llegamos, vimos que el portón de mi casa estaba abierto, pero con el pestillo puesto de la traba. Nos pareció rarísimo”.
Según su relato, al ingresar, notó que faltaba el televisor y que el interior de la vivienda se encontraba completamente desordenado. “Me dejaron las tarjetas de crédito tiradas por arriba de la cama y los cajones abiertos sin absolutamente nada. Los chicos tenían la valija hecha en el placard y se la llevaron totalmente llena. En mi placard no dejaron nada”, precisó.

Mía señaló que los ladrones “no dejaron ni una colita de pelo”, y se llevaron hasta el maquillaje: “Literalmente, solo nos dejaron un boxer y una tanga que habíamos dejado secando en el baño”.
Entre los objetos sustraídos, mencionó su cámara de fotos, micrófonos, un dron y otros dispositivos electrónicos que utilizaba para trabajar. “Son objetos realmente de muchísimo valor. Y no solo eso, sino que yo sin eso no puedo seguir trabajando. Es lo que necesito urgente poder reponer”, explicó.
Martínez también hizo hincapié en el valor sentimental de algunas de las pertenencias robadas. “Lo que más me duele son objetos que para mí eran como reliquias de mi papá, de mi mamá. Yo tenía una campera de mi viejo cuando él tenía 20 años, que era como mi objeto de la suerte, la amaba con todo mi corazón y se la llevaron. Una cadenita de mi viejo, que la tenía hace mucho tiempo, con las iniciales de mamá, papá y mi hermano. De hace mil años, yo ni había nacido y la tenían guardada. Algunas joyas que había hecho yo y también me duele mucho”, enumeró la joven en su conversación con este medio.

A la hora de referirse a la mecánica del robo, la joven expresó que no tiene sospechas concretas sobre los autores, pero que percibe que el hecho fue premeditado: “Nos tenían vistos y estábamos totalmente marcados, por cómo se ven en los videos. Porque hay videos de cómo la persona pasa una vez, mira y a la segunda ya va directo a entrar, y entraron por un ventiluz sin romper nada”.
Según su reconstrucción, los ladrones habrían aprovechado los movimientos habituales de la casa para saber cuándo no había nadie. “Todo el mes, con mi compañero de viaje, estuvimos yendo y volviendo siempre juntos y como que teníamos formas de manejarnos. Cuando el auto no estaba, era porque nos habíamos ido los dos. Por lo general, cerrábamos absolutamente todas las persianas cuando no estábamos. Si estábamos, estaba todo abierto”, agregó Martínez.

La situación posterior al robo sumó frustración y desamparo. “La Policía y la fiscalía al día de hoy no me dieron ningún adelanto de absolutamente nada. Siento que ni siquiera están investigando. Yo mandé avances de unas fotos que me mandó un vecino y seguí tratando de tocarles las puertas a los vecinos para que me den una mano”, comentó la influencer.
El impacto del robo no fue solo emocional y material. Martínez detalló que la sustracción de su equipo la forzó a cancelar trabajos y a regresar antes de tiempo a Buenos Aires: “En este momento quiero poder reponer mi cámara de fotos, que es mi mano derecha; mis micrófonos, mis trípodes, mis luces… Con eso, puedo volver a trabajar”.
Y se sinceró: «En este momento, lo que más necesito, y con lo que me pueden ayudar, es dándome trabajo, porque eso me va a ayudar a salir adelante y a reponer todo lo que me robaron”.

La casa, según describió Mía a Infobae, permanece cerrada la mayor parte del año y cuenta con varias medidas de seguridad, como portón de rejas, puertas de madera, persianas y trabas adicionales. Sin embargo, reconoció que en el día a día no las utilizaban todas.
Al abordar las consecuencias emocionales, la joven mencionó la dificultad para recuperar la sensación de seguridad: “No sé, ayer a la noche, cuando nos íbamos a dormir o cuando quisimos salir de la casa, yo tenía un montón de miedo. Yo creo que en el día a día eso se me va a ir pasando. En la casa vamos a poner muchas más medidas de seguridad. Pero hoy nos estamos volviendo”.
La influencer manifestó su deseo de regresar a Mar del Plata pronto, aunque solo cuando logre reponerse y restaurar parte de lo perdido.

A pesar del contexto adverso, la influencer resaltó el apoyo recibido por parte de la comunidad digital y de firmas que se ofrecieron a colaborar. “‘Te dono ropa, te dono lo que necesites’, me dijeron. Hasta las marcas también quieren ayudar y aportar a la situación. La realidad es que nos quedamos muy angustiados, con mucho miedo y bronca. En el fondo de mi corazón tengo un poquitito de fe de que algo se mueva y algo aparezca”, concluyó.
La exposición que conlleva su trabajo también fue un tema que la víctima abordó en la entrevista con este medio: “Es el lado B esto de estar tan expuesto en redes sociales, porque es como que es imposible que vos en el día a día no estés mostrando lo que estás haciendo o que un poco no se indique lo que vas a hacer o dónde estás. Y, por otro lado, es como que también me da miedo, porque por esas cosas también te pueden estar fichando”.