“Vaca Muerta es una roca, nada más. La diferencia la hace todo lo que hacemos por encima de esa roca”, dijo el gobernador de Neuquén, Rolando Figueroa, durante el CERAWeek by S&P Global, el mayor encuentro de la industria energética, que se celebró esta semana en Houston, Estados Unidos.
Ese fue uno de los mensajes más representativos del estado de situación actual de la Argentina. Los enormes recursos del yacimiento no convencional son una condición necesaria, pero insuficiente por sí solos. Sin inversión sostenida en infraestructura, marcos regulatorios estables y una articulación efectiva entre el Estado, la industria y la sociedad, la riqueza geológica difícilmente se transforme en desarrollo duradero.
En un contexto global atravesado por la crisis energética y por restricciones en el flujo de combustibles agravadas por la guerra en Medio Oriente, la mirada internacional sobre la Argentina y Vaca Muerta volvió a intensificarse.
Durante el foro, Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, expuso que el sector energético local proyecta exportaciones anuales por USD 45.000 millones para 2031. Incluso definió el momento actual como “la oportunidad de la vida para contribuir a la mejora de la Argentina”, apoyado tanto en el contexto geopolítico como en la magnitud de los proyectos que ya están en marcha.
Marín sostuvo que la combinación entre demanda internacional, estabilidad regulatoria y contratos de largo plazo con países desarrollados es lo que hoy permite pensar en inversiones que antes no eran posibles. “Antes hubo momentos parecidos, pero Argentina no estaba preparada y no pudo aprovecharlos”, agregó. “Esta guerra aceleró el GNL de Argentina de una forma que no se imaginan. Hoy la seguridad energética pesa más que el precio”, afirmó.
Las inversiones —algunas planeadas, otras ya en marcha— en Vaca Muerta podrían permitirle a Neuquén, según Figueroa, duplicar la producción y también las regalías. Pero el gobernador advirtió sobre la urgencia de avanzar en obras que multipliquen el desarrollo de infraestructura, un área en la que todavía existe una “deuda vital”.

“La infraestructura es muy importante”, insistió, y planteó que solo con más rutas, accesos, escuelas técnicas, hospitales y obras públicas se podrá transformar la renta petrolera en una mejora real para la población neuquina y reducir la pobreza y el desempleo.
Figueroa sintetizó además lo que, a su entender, explica el proceso particular de Vaca Muerta. “La condición necesaria es la roca, pero se vuelve suficiente solo si se suma el aprendizaje, el trabajo de la gente, la infraestructura, el desarrollo social y el cuidado ambiental”. Atribuyó el avance logrado hasta ahora a un “círculo virtuoso” en el que participaron los gobiernos provinciales, el sector privado y la sociedad civil, además de la creación del Instituto Vaca Muerta para la formación técnica de la población local.
“Tenemos una ventana de tiempo: el boom de Vaca Muerta nos va a llevar a obtener el doble de producción y regalías, pero necesitamos inversiones que generen impacto positivo en infraestructura para alcanzar ese objetivo después de 2030”, resaltó Figueroa.
El problema ya no es el recurso
La visión sobre el potencial de la industria energética local también se reflejó en los discursos de las grandes petroleras globales. El CEO de Chevron, Mike Wirth, señaló que la Argentina logró avances significativos en términos regulatorios y en el entorno para la inversión, aunque todavía persisten desafíos como las restricciones laborales y la importación de equipos.
“La geología es excelente y el progreso en el país ha sido más bien ‘por encima del suelo’, en el entorno de inversión. Esas cosas fueron abordadas sistemáticamente y estamos viendo un progreso real”, afirmó Wirth durante su exposición en Houston. También reveló que la compañía agrupó todos sus activos de esquisto a nivel global, lo que le permite transferir tecnología y mejores prácticas con mayor rapidez. “Vemos que los costos mejoran, la eficiencia mejora y la productividad de los activos mejora en toda esa cartera”, explicó.

La infraestructura argentina de transporte y almacenamiento sigue siendo, hoy, insuficiente frente al potencial productivo del yacimiento. La ausencia de un sector de midstream especializado —es decir, empresas dedicadas exclusivamente al tendido de ductos y al almacenamiento— hace que los propios productores deban financiar esa etapa, algo que a largo plazo, según Daniel González, secretario de Energía y Minería de la Nación, resulta insostenible.
“El midstream petrolero como negocio no existe en Argentina: son los operadores quienes destinan parte de su capital a tender ductos y construir plantas, algo que a largo plazo no tiene sentido”, advirtió González durante su presentación en Houston. Ese vacío, explicó, encierra a la industria en una estructura en la que el crecimiento de la producción queda condicionado por limitaciones logísticas y de financiamiento.
El factor RIGI
En ese contexto, en la industria también destacan avances que empiezan a impulsar la actividad. Horacio Marín identificó el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como decisivo para el futuro del gas natural licuado en el país. “Sin RIG no hay LNG”, repitió en varias oportunidades durante el foro.
El programa fue sancionado hace casi tres años, tiene 15 meses más de vigencia y ofrece a los inversores reducción del impuesto a las ganancias, exención de IVA para inversiones, arancel cero a importaciones y exportaciones, y treinta años de estabilidad regulatoria.
Según adelantó el propio González, ya hay cerca de 40 proyectos presentados al programa y el Gobierno espera sumar entre quince y veinte adicionales para julio de 2027.
Esa previsibilidad, junto con la desregulación de los mercados de petróleo, gas y energía impulsada por el Gobierno, aparece como uno de los factores de atracción que más mencionaron ejecutivos y funcionarios presentes en Houston. “Lo primero que hizo el gobierno fue recuperar la confianza. Eso es lo más importante y lleva tiempo”, afirmó González.
En la industria, no obstante, reconocen avances concretos: la eliminación de los controles de cambios y la inclusión del desarrollo del upstream en el programa de incentivos compensan, al menos en parte, la todavía elevada carga fiscal local.
Un entorno energético global en tensión
Una de las conclusiones que dejó CERAWeek es la creciente preocupación por la seguridad energética, agravada por los conflictos bélicos recientes. El secretario de Energía de los Estados Unidos, Chris Wright, lencabezó la apertura del evento y dijo: “Los mercados hacen lo que hacen los mercados. Los precios subieron para enviar una señal a todos aquellos que pueden producir más: por favor, produzcan más. Los precios aún no han subido lo suficiente como para provocar una destrucción significativa de la demanda”.
El CEO de Shell, Wael Sawan, advirtió que hoy lo central es mantener el flujo físico de combustibles por encima de la atención al precio, ya que los mercados energéticos vuelven a acercarse a escenarios de tensión por cuellos de botella logísticos. Según explicó, el fenómeno empieza a percibirse en Asia, con impacto inicial en el sur del continente y una expansión hacia el noreste asiático y Europa a medida que avanza abril.