
En una semana se cumplirá un mes desde que venció el acuerdo comercial entre Argentina y México, por el cual las automotrices de ambos países se podían intercambiar autos mutuamente sin arancel de importación. Desde entonces, cada vehículo que llega a puerto debe pagar el 35% de arancel extrazona, tal como si proviniera de Europa o China.
Los autos que salieron desde México antes del 18 de marzo no pagarán ese arancel al momento de nacionalizar las unidades en la Argentina, por lo cual desde esa fecha no hay envíos, salvo los de aquellos modelos, como BMW, que por no tener una integración local de componentes, no entraban en el beneficio del acuerdo comercial.
Hoy la negociación está trabada por 118 posiciones arancelarias que quiere incorporar la Argentina al acuerdo macro entre ambos países. El gobierno de Javier Milei mantiene un gran interés por incorporar preferencias para vinos, lácteos, carne aviar, ajos, hortalizas, frutas frescas y preparaciones, maníes, chocolates, aceite de girasol, productos siderúrgicos y químicos, entre otros. Pero México ha mantenido una posición de restricción al respecto.
Así, cada marca debe administrar su stock de unidades ya importadas. Las más perjudicadas entre las que producen vehículos en la Argentina son Ford y Volkswagen, que traen desde México los Bronco Sport y Maverick, además de Taos, Tiguan y Vento. También hay importadores que tienen su fuerte en autos provenientes del país azteca.

Una de ellas es Nissan, que todavía sigue vendiendo las pick-up Frontier que se fabricaron hasta octubre de 2025 en el país y recién en el segundo semestre de este año deberían empezar a importar las unidades mexicanas, pero que tiene sus modelos Versa y Sentra de ese origen. La otra es KIA, que vende los exitosos K3 mexicanos y lanzará la semana próxima el nuevo K4 también de esa procedencia.
En cambio, con un volumen menor de unidades, las otras marcas que están pendientes de la renovación del ACE55 son General Motors con la pick-up Full Size Silverado; Stellantis con otro vehículo similar como es RAM 1500; Honda con el C-SUV ZR-V; y Audi con la gama Q5.
Las automotrices aseguran que todavía hay unidades entre la red de concesionarios y el propio acopio de vehículos que llegaron y aún no se distribuyeron. Lo que sí se está haciendo es recalendarizar la producción de corto plazo.
“No se suspende nada, no se cancelan pedidos, simplemente se está reorganizando esa producción que ya estaba programada, como para dar tiempo a que se pueda cerrar el acuerdo entre los dos países, que confiamos va a suceder. El intercambio comercial entre Argentina y México es muy importante para ambas partes”, dijeron este viernes desde una automotriz involucrada por traer parte de su producción desde México.

La posición mexicana de la industria
Este miércoles, en la apertura de los paneles del Encuentro de la Industria Automotriz durante la exposición Automechanika 2026, Francisco González Díaz, presidente ejecutivo de la Industria Nacional de Autopartes (INA), Asociación Autopartista de México, se refirió a la situación actual también, dando el punto de vista desde el otro lado, desde una cámara que nuclea a los industriales mexicanos del autopartismo.
“Lo que no se resuelve crea una incertidumbre adicional y creo que es importante que tengamos certidumbre, que podamos decir: contamos con un mercado. Hay inversión argentina en México en el sector. Yo creo que esta parte de certidumbre es fundamental en un mundo que no sabemos si en este momento puede haber un nuevo tweet o Truth Social que nos cambie la forma de pensar. Por lo menos seguimos las reglas claras entre socios que hemos sido muchos años», dijo inicialmente el empresario.
Además, dijo que México genera USD 106.000 millones de exportaciones y que hay que dejar en claro que “éste es el sector que produce”. “Entonces digo, negociemos todo el paquete, que eso es un tratado de libre comercio, aunque entendemos que es un ACE (un acuerdo específico), y eso está muy claro”, finalizó.













