El rumor empezó como un susurro entre guitarras y bombos, pero hoy es certeza: “Eterno Amor”, uno de los himnos recientes del folclore argentino, tiene una musa, un origen y un camino tan apasionado como disputado. El tema, grabado por Los Manseros Santiagueños y compuesto por Martín Paz y Miguel Arce, superó las trescientas versiones y se volvió bandera en peñas y festivales de todo el país. Pero, ¿qué hay detrás de su nacimiento? ¿Quién inspiró la letra que estremece a generaciones y quién escribió los versos que hoy se cantan como si fueran eternos?
Hace solo unos días, Soledad Pastorutti sorprendió al revelar lo que había guardado durante años: “Yo lo sabía porque alguna vez Martín me lo contó. Pero, bueno, en ese momento no se dijo públicamente, se podía llevar a un malentendido o una mala interpretación. Él ha sido un señor muy respetuoso conmigo siempre. Un tipo que yo admiré profundamente y que lamenté mucho su desaparición física porque era uno de los compositores que estaba alimentando lo nuestro constantemente”, expresó con respecto al músico fallecido en 2023.
Con emoción, la artista confesó sus sentimientos y sus honores: “Con que me hayan dedicado una canción… y qué canción, porque además es un exitazo… ya me siento como actriz de telenovela. Porque nunca pensé inspirar a nadie, te juro, y es un honor. Y además viniendo de un tipazo como Martín, me halaga el doble porque era re buena gente”.
La historia de Martín Paz se entrelaza con la de Los Manseros Santiagueños, el conjunto fundado en 1959 por su padre, Onofre Paz, junto a Leocadio del Carmen Torres. Durante una década, Martín aportó juventud y renovación, grabando cinco álbumes con la agrupación y dejando una huella imborrable. Su muerte, el 26 de octubre de 2023, a los 48 años, dejó a la música popular sin una de sus voces más sensibles y a su entorno con la sensación de que el relevo generacional se hace, a veces, demasiado pronto.
Pero la leyenda de “Eterno Amor” no termina allí. En una entrevista concedida a Luis Digiano en 2022, el autor dio más precisiones de la composición: “Yo trato de ser muy puntual en esto diciéndolo porque obviamente no me gustaría que se preste a la confusión. La canción se la hice para Soledad, pero ella simplemente ha sido para mí una musa inspiradora, no es porque haya sucedido nada absolutamente. Para mí ha sido una musa, doy el ejemplo como un pintor requiere de su musa inspiradora o lo que sea, algún paisaje. Bueno, en este caso ha sido ella para mí la musa inspiradora de hacer esta canción, por un afecto, por un respeto y una admiración, un cariño”.
El propio Martín reconoció el asombro que le provocó el destino de la canción: “Indudablemente, cuando la hice no sabía que iba a pasar esto. Me pasa con todas las canciones, que las hago deseando que a la gente les guste, que las canten”. Y confesó un momento clave: “Tuve la suerte y la posibilidad de decírselo, de cuánto me alegraba el hecho de lo que había crecido ella como artista desde sus comienzos a lo que es hoy. La canción nace un poco por eso”.
Hay, además, una escena fundamental en la génesis del tema. En 2009, entrevistado por el medio Folclore Club, Martín Paz adelantaba el futuro hit: “Es una canción nueva que hice hace unos meses antes de grabar el disco. Yo lo había cantado una vez en Santiago en la Casa de Los Carabajal, en el barrio de Los Lagos, tarareándola y mi papá me la remarcó para que la grabara”, refiriéndose al disco Mejor que nunca. Es en ese instante, casi doméstico, donde la canción encuentra su impulso final: la familia, el barrio, el consejo de un padre.
Pero la autoría de “Eterno Amor” también tiene otra voz. En los últimos días, Miguel Arce sumó su versión y agitó el avispero. “Yo la letra la había escrito más o menos en el año 2000, cuando era integrante del conjunto Los de Mailín. Con Martín nos pusimos de acuerdo para hacer dos canciones, que una era “Eterno amor” y la otra “No te puedo olvidar”, que era para grabar para el conjunto Los de Mailín. Después de poco tiempo, Martín integra Los Manseros y ahí al poquito tiempo lo grabaron y fue un éxito la canción”, contó en el ciclo radial Ritual de amigos.
La versión de Arce señala que la letra es de su autoría y que la música fue compuesta por Martín Paz. “Uno iba escribiendo canciones como poemas, y a uno le puse como título ‘Eterno amor’. Después de mucho tiempo me pide letras Martín y bueno, le gustó esa canción para esa música que él ya tenía pensada”, explicó en la entrevista. Según Arce, desconocía que la música estuviera dedicada a Soledad: “Se la habrá hecho para Soledad. Yo no lo sabía porque a mí no me dijo nunca nada. Pero yo me enteré ahora”. Incluso, ese mismo relato fue el que brindó al programa Bombo TV.

En medio de estos relatos cruzados, la letra de “Eterno Amor” sigue brillando más allá de cualquier polémica. “Despierta ya, mujer, así, yo puedo ver / La mirada de tu alma tan profunda / Que me hace tanto bien, y sueño / Que, entre tus brazos, tu boca me diga: ‘Te quiero’. Siente mi corazón y el fuego de su amor / No lo dejes así, muerto de frío / Tu mirada es todo mi abrigo / Tiene la gracia de hacerme que me sienta vivo”. Esos versos, que muchos cantan sin saber a quién pertenecen o quién los inspiró, contienen el pulso de una emoción genuina. Y se redireccionan en cada interpretación, en musas ocasionales o amores para toda la vida.
Hoy es más que una simple melodía: es el resultado de admiraciones, inspiraciones y alianzas creativas. Es el eco de una generación que se busca en las raíces y en las nuevas voces. Las preguntas siguen abiertas: ¿quién es el verdadero autor? ¿A quién pertenece la inspiración? ¿Puede una canción ser de todos y de nadie al mismo tiempo? En la tierra de Homero Manzi, donde el folclore es memoria y porvenir, tal vez el verdadero milagro sea que estas historias nunca dejen de cantarse.