Enviado especial a Detroit, EEUU – Del mismo modo que ocurrió con los taxis y con el comercio convencional, la llegada de la era de las comunicaciones digitales ha cambiado la historia de las exposiciones de autos para siempre.
Hubo un hecho coincidente que tal vez pudo acelerar los procesos, la pandemia, porque generó que la vida transcurriera vinculando a las sociedades por medio de internet. Pero de todos modos, ese acceso que tienen las personas hoy para ver el contenido que quieran del lugar del mundo que quieran, era una sentencia segura para esta y muchas otras actividades presenciales que se pueden reemplazar por la virtualidad.
El primero en caer fue el Salón de Ginebra, después el de Frankfurt, aunque la Asociación de Fabricas de Automóviles de Alemania alcanzó a dar un golpe de volante y mudar el salón a Múnich, transformándolo en la IAA Mobility que incluye también otras formas de movilidad más allá de los automóviles.

París fue el primero que reabrió en 2022 con muy pocos expositores, mayormente los franceses y los chinos, y un año después lo hizo Detroit, con un escenario muy similar, de mucha austeridad y menor concurrencia de público de la esperada.
La segunda edición del salón francés mejoró en cantidad de marcas presentes, pero no pareció suficiente para justificar el costo que tiene para los fabricantes.
Otro modo: el Salón a las calles
Pero en Múnich se dieron cuenta a tiempo, localizaron el que probablemente sea el gran problema que enfrentan estas gigantescas muestras de automóviles, y volvieron a “marcar un gol”, al llevar el salón a las calles y no esperar que el público se traslade hasta el centro de exposiciones y pague una entrada. En el casco histórico de la ciudad se distribuyeron los stands en plazas y el evento fue abierto al público sin pagar entrada.

Este año empezó con el frío habitual en Detroit, pero en el Salón del Automóvil, a pesar de la calefacción pareció hacer más frío que los -12°C del exterior. La exposición abre sus puertas al público este sábado 17, pero la temperatura no tiene que ver con la asistencia de un mayor o menor volumen de visitantes, sino con lo que se encuentran en el interior.
Las marcas de Detroit 2026
Los tres grandes de Detroit protagonizan la exposición con Ford en el espacio central y el único stand que tiene marquesinas. A su derecha está Stellantis, con Jeep como eje central de comunicación y General Motors está a la izquierda, con una gran superficie, posiblemente mayor que la de Ford, y con sus tres marcas principales ocupando toda la escena: Chevrolet al frente, GMC en un flanco y Cadillac ocupando la otra mitad de la superficie destinada a GM.
Más a la izquierda están Toyota, Subaru, Honda y KIA con menores pretensiones de protagonismo y un despliegue de imagen mínimo que básicamente conta de pantallas gigantes con vides y animaciones, y el lineup de modelos que se venden en el mercado norteamericano y las versiones 2026 como principal novedad.

Muy pocas novedades
En realidad, no hay grandes novedades en Detroit, sólo restyling de modelos conocidos, algunos más pronunciados como el caso del nuevo Jeep Cherokee, por ejemplo. Y en el fondo, separados en dos distintos espacios hay colecciones de autos exóticos de un lado y de Ferraris del otro, donde se destaca un Pagani Zonda Roadster como pieza única y principal.
Lo que sí hay son cuatro pistas para pruebas dinámicas. Una de Stellantis a espaldas de su stand, con rampas muy elevadas de gran inclinación para subir y bajar, y con pasos diagonales muy interesantes para ver o para atravesar a bordo de cualquiera de los modelos de Jeep.
Otra pista de 4×4 es de Ford, aunque con obstáculos menos exigentes para que los visitantes que quieran comprobar las prestaciones de un Ford Bronco con las de sus competidores de Jeep puedan hacerlo.

Y por último hay otras dos grandes playas, tan grandes como el espacio vacío que queda en el centro de exposiciones, en las que todas las marcas pueden entrar con sus autos y trazar distintos tipos de pruebas dinámicas, que van desde Slalom y curvas cerradas, hasta pruebas de aceleración y frenada sobre una recta de unos 200 metros de extensión.
Hasta ahí llegó el Salón del Automóvil de Detroit, no hay más. Y por si hiciera falta una variable adicional que muestre el cambio de época que se vive, en ningún stand el protagonista es un auto eléctrico.
Incluso es paradójico y simbólico ver la diagramación del espacio de Toyota, con toda su línea de modelos de combustión e híbridos convencionales adelante, y con el “nuevo” Prius (lanzado en 2023) híbrido enchufable, rodeado de un sedán y un SUV Crown electrificados, que están atrás, de espaldas al frente del stand, en una suerte de ecosistema eléctrico. Como si fuese una tecnología que está llegando y no una que perdió impulso. Muy lógico para Toyota y su política de apostar por los híbridos con mayor preponderancia.

Todas las marcas exhiben sus modelos 100% eléctricos, pero ninguna los posiciona al frente, como la estrella que supieron ser apenas dos años antes. Uno de los más llamativos es el GMC Hummer EV en sus dos versiones de carrocería y doble cabina con caja. Otro es un Ford Mustang Mach-E, que está en la primera línea del stand con una Ford F150 Raptor R y un Ford Bronco preparado para tareas de rescate.
Lo que pasó es que cambió el mundo del auto, y cambió el modo de mostrarlos. Quizás la austeridad vista en Detroit sea el único modo de mantener estas exposiciones. Pero aun así, habrá que ver si dentro de dos años el Salón de Detroit está igual o, como tantas cosas que renacieron en esta emblemática ciudad, renace con otro proyecto.
La Estación Central Michigan, abandonada por 40 años es el símbolo de ese cambio. Apenas dos días antes que abra las puertas la exposición del auto, fue el escenario para presentar la temporada 2026 de Ford Racing y el retorno a la Fórmula 1 con el equipo Red Bull.