
El Kremlin confirmó este jueves que un navío de guerra ruso escoltó a varios petroleros de su denominada “flota fantasma” a través del estrecho de la Mancha, en aguas cercanas al territorio del Reino Unido, tras informes publicados por medios occidentales sobre el episodio.
“Rusia se considera en derecho de defender sus intereses y sin falta tomará medidas para defender sus intereses”, afirmó el portavoz presidencial Dmitri Peskov durante su rueda de prensa telefónica diaria.
Peskov justificó la acción señalando que “en los últimos meses fuimos testigos de reiterados actos de piratería en aguas internacionales”, los cuales, según dijo, “afectaron, entre otras cosas, a los intereses económicos de la Federación Rusa”.
Según informó el diario The Telegraph, la fragata Admiral Grigorovich, perteneciente a la Flota del Mar Negro de la Armada Rusa, escoltó a través del estrecho de la Mancha a dos petroleros identificados como «Universal» y «Enigma».
De acuerdo con el mismo medio, la fragata rusa fue a su vez seguida por el buque Tideforce de la Flota Real Británica durante el trayecto.
La operación se produjo apenas dos semanas después de que Londres anunciara oficialmente su intención de interceptar todos los buques sancionados que transiten por aguas territoriales británicas.
El incidente se enmarca en una escalada de tensiones en torno a la red de petroleros con los que Moscú elude las sanciones occidentales impuestas tras la invasión de Ucrania en 2022. El pasado 26 de marzo, el gobierno del primer ministro Keir Starmer autorizó a las fuerzas armadas y de seguridad del Reino Unido a abordar e interceptar buques sancionados que penetren en aguas británicas, describiendo la medida como un golpe a “una vía clave de financiación” del esfuerzo bélico ruso.
“El Reino Unido estrechará el cerco en torno a esta flota, cerrando sus aguas, incluido el canal de la Mancha, a los navíos sancionados”, señaló Downing Street en su comunicado.
Según Londres, alrededor del 75% del crudo ruso es transportado por esta deteriorada flota, sobre la que el gobierno británico ha impuesto sanciones a 544 embarcaciones. La medida habría obligado a los buques de la flota fantasma a evitar el estrecho de la Mancha durante varias semanas, según medios occidentales.

La confirmación del Kremlin llega en un momento en que las potencias occidentales intensifican sus acciones contra esta red de transporte. Un alto oficial de la Guardia Costera de Estados Unidos estimó recientemente ante el Congreso que entre 600 y 800 barcos de flota fantasma operan actualmente alrededor del mundo, vinculados a Rusia, Irán, Venezuela y China. “Es un porcentaje muy pequeño” de naves el que ha sido incautado hasta la fecha, reconoció el contralmirante David Barata.
Francia, Bélgica y Finlandia también han interceptado recientemente embarcaciones vinculadas a Moscú. La marina francesa escoltó un tanquero relacionado con Rusia en el Mediterráneo el mes pasado, luego de haber detenido otra nave similar en septiembre. Por su parte, Estados Unidos tomó el control en semanas recientes de al menos una embarcación vinculada a Rusia, capturada en el Atlántico norte tras una persecución desde las costas de Venezuela.
Según Downing Street, cada operación de intercepción en aguas británicas requiere aprobación previa del gobierno, y podrán abrirse procedimientos penales contra propietarios, operadores y tripulación por violación de la legislación británica sobre sanciones.
El episodio del estrecho de la Mancha no fue el único foco de tensión entre Londres y Moscú en los últimos días. El Ministerio de Defensa británico informó que sus fuerzas armadas, en coordinación con Noruega, rastrearon durante semanas un submarino ruso detectado en aguas del norte, en lo que las autoridades describieron como parte de una estrategia más amplia destinada a distraer la atención mientras otras unidades rusas operaban sobre infraestructuras submarinas de alto valor estratégico, como cables de fibra óptica y sistemas energéticos.
“A Putin le digo: te vemos, vemos tu actividad sobre nuestra infraestructura submarina. Debes saber que cualquier intento de dañarla no será tolerado y tendría graves consecuencias”, advirtió el secretario de Defensa, John Healey. El gobierno británico anunció además una inversión de 100 millones de libras para reforzar su flota de aviones de patrulla submarina y el lanzamiento del programa Atlantic Bastion, enfocado en sistemas autónomos y sensores de última generación.













