El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, anunció este martes la liberación de la periodista estadounidense Shelly Kittleson, quien fue secuestrada la semana pasada por una organización armada en Bagdad, Irak.
En un mensaje publicado en su cuenta oficial de X, Rubio agradeció al Departamento de Guerra y al Consejo Supremo Judicial iraquí por “ayudar asegurar la liberación” de la reportera. El jefe de la diplomacia estadounidense confirmó que Kittleson fue detenida el 31 de marzo por la organización terrorista Kataib Hezbollah mientras circulaba por las calles de la capital iraquí.
Antes del anuncio oficial de Washington, el portavoz y responsable de seguridad del grupo, Abu Mujahid al Aasaf, comunicó la decisión de liberar a la periodista a través de un mensaje difundido en Telegram. “En reconocimiento a la postura patriótica del primer ministro saliente (Mohamed Shia al Sudani), hemos decidido liberar a la acusada estadounidense, Shelly Kittleson, con la condición de que abandone el país de inmediato”, señaló.
El vocero del grupo también advirtió que esta medida no implica un cambio de postura. “Esta iniciativa no se repetirá en los próximos días”, afirmó, al tiempo que sostuvo que la organización se encuentra en un “estado de guerra librada por el enemigo sionista-estadounidense contra el islam”.

Kataib Hezbollah integra las Fuerzas de Movilización Popular (FMP), una estructura que opera bajo el paraguas del Estado iraquí y que mantiene vínculos con el régimen de Irán. La milicia está considerada como una de las más influyentes y con mayor capacidad operativa dentro de Irak.
Kittleson reside en Italia y cuenta con una amplia trayectoria como periodista independiente en zonas de conflicto. Trabajó en coberturas en Afganistán y Siria, además de colaborar con la agencia italiana ANSA y el medio digital estadounidense Al Monitor.
Según información aportada al Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), un colega de la reportera indicó que Kittleson se alojaba sola en un hotel de la zona de Saadoun, en Bagdad. El mismo periodista señaló que se reunió con ella aproximadamente una hora antes del secuestro, ocurrido el 31 de marzo.
El caso se suma a un contexto más amplio de riesgo para la prensa en Irak. De acuerdo con datos del CPJ, el país concentra el 10 % de los 90 periodistas desaparecidos en todo el mundo. Antes del secuestro de Kittleson, se contabilizaban dos periodistas extranjeros y siete iraquíes desaparecidos en territorio iraquí, en situaciones confirmadas o bajo sospecha de secuestro.
El último antecedente de un periodista estadounidense secuestrado en la región corresponde a Steven Sotloff, quien fue capturado en Siria en 2013 y asesinado en 2014, según registros del CPJ.
La liberación de Kittleson se produce en un escenario marcado por tensiones persistentes y la presencia de múltiples actores armados en Irak, donde las condiciones de seguridad continúan representando un desafío para periodistas y trabajadores extranjeros.
(Con información de EFE)














