Lejos de los escenarios, los estudios de grabación y las apariciones públicas cuidadosamente planificadas, Charly García volvió a convertirse en protagonista de una escena mínima, cotidiana y profundamente simbólica. Esta vez, el ícono del rock argentino fue retratado en una salida simple por la Ciudad de Buenos Aires: un paseo en auto, una parada en un local de comida rápida y una merienda compartida que quedó registrada en una serie de imágenes y videos que Rosario Ortega compartió en sus redes sociales.
Las postales, subidas en formato de historias de Instagram, muestran una intimidad poco frecuente. No hay flashes, ni entrevistas, ni discursos grandilocuentes. Solo Charly, Rosario y su histórico manager, Guillermo “Tato” Vega, recorriendo la ciudad como cualquier grupo de amigos. La frase que acompaña una de las imágenes funciona como clave de lectura: “Una salida por Bs As con el jefe”. Una definición breve, afectuosa y cargada de sentido para quienes conocen el lugar que ocupa García en la historia de la música nacional.
Las primeras capturas corresponden a una escena que muchos reconocen de inmediato: el auto detenido en el drive thru. Desde el interior del vehículo, se ve la ventanilla del local y a una empleada alcanzando la bolsa con el pedido. La cámara, sostenida desde el asiento trasero, no busca el encuadre perfecto: registra el momento tal como sucede. En la siguiente imagen, el foco está puesto en la espalda del conductor y el volante, mientras una caja de hamburguesas descansa sobre las piernas.

El registro continúa ya dentro del auto, con los protagonistas en pleno ritual de merienda. Charly aparece sentado en el asiento del acompañante, con gorra, anteojos y su impronta intacta. En una de las tomas, se lo ve sentado, con el cuerpo relajado y una hamburguesa en la mano, llevándola a la boca sin apuro. En otra, acepta unas papas fritas que le acerca Tato Vega desde el asiento delantero.
Un detalle no pasó desapercibido entre los seguidores: en las imágenes se distingue una petaca en la mano de Charly, apoyada sobre su regazo o sostenida con naturalidad. No hay énfasis ni explicación. Simplemente está ahí, como parte del personaje y de su historia. Lejos de generar polémica, el gesto fue leído por muchos como una muestra más de esa autenticidad cruda que siempre caracterizó al músico.
Rosario Ortega también aparece en las fotos, sentada en el asiento trasero, compartiendo la comida. En una selfie grupal, los tres posan con las hamburguesas en primer plano: Charly serio pero cómodo, Tato sonriendo y ella mordiendo una papa frita. Sobre la imagen, corazones blancos que refuerzan el tono afectivo y cotidiano del encuentro. No es una producción, es un recuerdo.

La secuencia se completa con el reposteo de Tato Vega, quien replicó las imágenes con la frase “Meriendita”, junto a emojis, subrayando ese carácter simple y casi entrañable de la salida. Nada de restaurantes sofisticados ni eventos exclusivos: una hamburguesa, papas fritas y una charla en el auto, recorriendo Buenos Aires.
En tiempos donde cada aparición pública suele estar cargada de especulación, estas imágenes funcionan como un respiro. Muestran a Charly García en una faceta distinta, más terrenal, acompañado por personas de su círculo íntimo. También confirman el vínculo cercano que mantiene con Rosario Ortega, quien en los últimos años se convirtió en una de las artistas más cercanas al músico, tanto en lo personal como en lo artístico.
Sin decir demasiado, las fotos dicen todo. Un paseo, una merienda y una ciudad de fondo. Charly, el jefe, sigue ahí. Vivo, presente, y todavía capaz de convertir una salida al drive-thru en un pequeño acontecimiento que emociona a generaciones enteras.