El presidente de Bolivia, Rodrigo Paz, sostuvo este lunes que las movilizaciones sindicales contra el retiro de la subvención a los combustibles buscan “atacar la democracia” y pidió a la Justicia que “garantice la paz social”, mientras miles de manifestantes avanzan hacia La Paz en rechazo al decreto 5503.
El mandatario formuló esas declaraciones durante el acto de inauguración del Año Judicial en Sucre, capital constitucional de Bolivia, en una jornada marcada por la continuidad de las protestas impulsadas por la Central Obrera Boliviana (COB), que desde el sábado marcha por el altiplano con destino a La Paz, sede del Ejecutivo. El mismo lunes, el Gobierno convocó a los dirigentes sindicales a una instancia de diálogo.
En su discurso ante autoridades judiciales, Paz afirmó que “es fundamental” que la Justicia “garantice la paz social a través de sus acciones puntuales contra aquellos que atacan esa paz social” y que además “genere las garantías para la seguridad jurídica contra aquellos que no quieren que Bolivia se abra al mundo”.
Las protestas sindicales se mantienen desde hace dos semanas y cuestionan el decreto 5503, que dispuso el retiro de la subvención estatal a los combustibles vigente durante más de 20 años. Los sindicatos sostienen que la medida debió aplicarse de manera gradual y denuncian que la norma permite la venta de recursos naturales y empresas públicas a capitales extranjeros.
La movilización encabezada por la COB, el principal sindicato del país, se denomina “Bolivia no se vende”. Al referirse a esa consigna, el jefe de Estado señaló: “¿De qué hablan de vender Bolivia si ya la vendieron?”, en alusión a los gobiernos de Evo Morales (2006-2019) y Luis Arce (2020-2025), ambos del Movimiento al Socialismo (MAS).
Según Paz, durante esos 20 años de administraciones del MAS “vendieron todo el gas” y sostuvo que “ni siquiera hicieron inversión”, además de señalar que se actuó “sin reinvertir, sin explorar”. El mandatario también cuestionó la gestión de los proyectos de industrialización del litio y afirmó que se repitieron los mismos criterios.
“Yo no acepto eso de ‘Bolivia no se vende’, ya la vendieron. Lo que vamos a hacer nosotros es hacer una Bolivia productiva, una Bolivia que quiera crecer con reglas claras (…) ¿Acaso hay algo malo en ello?”, expresó el presidente durante su intervención.
En otro tramo de su discurso, Paz afirmó que “50 dirigentes sindicales (que) están marchando” perciben anualmente “18 millones de dólares” como parte de las “ventajas” vinculadas a sus fueros sindicales. Según el mandatario, ese monto “supera el presupuesto de 213 municipios de Bolivia”.
“Eso es injusticia, eso es lo que se pagó durante 20 años para que haya organizaciones sociales en Bolivia que bajo la lógica de la representación social no hagan más que secuestrar el Estado, tenemos que liberar el Estado. Yo por mi parte no pienso dar un paso atrás ni para el impulso”, sostuvo.
El presidente también señaló que los recursos que los dirigentes sindicales recaudan de sus afiliados “se usan para atacar la democracia, para atacar las instituciones, para atacar la estabilidad”, por lo que planteó que esas cuotas pasen a ser “voluntarias”.

El decreto 5503, emitido el 17 de diciembre, fijó nuevos precios para los combustibles: 6,96 bolivianos (un dólar) por litro de gasolina especial, 11 bolivianos (1,58 dólares) para la gasolina premium y 9,80 bolivianos (1,40 dólares) para el diésel, entre otros valores.
Estos precios representan incrementos del 86% en la gasolina y del 162% en el diésel respecto al costo subvencionado que rigió durante más de dos décadas.
La decisión se acompañó de otras medidas anunciadas por el Gobierno, como el aumento del salario mínimo de 2.750 a 3.300 bolivianos (de 395 a 474 dólares), el incremento de bonos para estudiantes del sistema público y el aumento de la renta destinada a adultos mayores sin aportes a la seguridad social.
(Con información de EFE)