
El 6 de enero de 2026 se convirtió en un instante eterno de luz y ternura para Rocío Marengo y su hijo Isidro. “La verdadera magia es poder vivir este primer día de Reyes con vos en mis brazos”, escribió la modelo y conductora en su cuenta de Instagram, donde compartió imágenes que retratan la intimidad y la emoción de un momento largamente esperado, que se transformó en símbolo de esperanza después de la tormenta.
En la víspera, la tradición tomó forma sencilla y poderosa: sobre el piso, junto a un ventanal que se abre a la ciudad iluminada, se alinearon tres pares de zapatos. Las diminutas zapatillas negras y blancas de Isidro se ubicaron al lado de unas sandalias de plataforma, color nude de su mamá, y de unas zapatillas blancas de su papá. Delante de los zapatos, dos pequeños recipientes blancos: uno repleto de pasto fresco y otro de agua. Todo dispuesto con esmero, como dicta el rito heredado, esperando a los Reyes Magos y a sus camellos. El reflejo de las luces urbanas en el vidrio multiplica la sensación de vigilia y deseo. El pasto y el agua sostienen la ilusión de cada hogar.

Al amanecer, la escena se transforma. La luz inunda el ambiente y revela el desenlace: Rocío, sentada en el suelo, sostiene en brazos a Isidro, que apenas supera el mes de vida. La ciudad, detrás de ellos, se extiende bajo el cielo celeste. En el suelo, los zapatitos ahora se ven rodeados de restos de pasto, señal inequívoca de que los camellos pasaron. Junto a ellos, dos bolsas de regalo: una, con la inscripción “Welcome Baby Boy”, la otra, con un peluche de Stitch asomando entre papeles de colores. No faltan los detalles: una caja blanca con iniciales doradas y un peluche de jirafa se suman a la pequeña constelación de objetos que anuncian la llegada de los regalos.
En otra imagen, Rocío levanta a su hijo y lo mira con admiración. El piso, cubierto de pequeños retazos de pasto, es testigo mudo de una celebración que es mucho más que juguetes o sorpresas: es la confirmación de un milagro cotidiano.

No fue un camino sencillo. Isidro nació el 3 de diciembre, fruto de la relación entre Rocío Marengo y Eduardo Fort. Su llegada estuvo marcada por la prematuridad y la ansiedad: el pequeño permaneció tres semanas en Neonatología. La familia entera contuvo la respiración hasta que, a los veintiún días, el alta médica permitió que el bebé regresara a casa. La primera Nochebuena juntos se tiñó de alivio y gratitud, un respiro después de semanas de incertidumbre.
El 3 de enero, cuando celebraron el primer mes de vida del niño, ella escribió: “Feliz cumple mes, Isidro de mi corazón. Desde que llegaste me hiciste cambiar la forma de mirar el mundo. Te amo infinito”,

Las imágenes de este día de Reyes no solo documentan una tradición, sino que narran el renacimiento de una familia. La vista panorámica de la ciudad, la luz que entra sin pedir permiso, los regalos cuidadosamente elegidos, los símbolos de bienvenida y los gestos de ternura: todo compone un cuadro donde la fe y el amor se entrelazan. «Los Reyes hablan de espera, de fe y de creer aun cuando el camino se hace largo. Algo que con Isi sabemos muy bien…», escribió Marengo al pie de sus fotos. Y rubrica un 6 de enero inolvidable.