Lorena Joannu, la acusada

Tres sospechosos oriundos de la comunidad gitana fueron detenidos por la Policía de la Ciudad el viernes pasado, acusados de asaltar a una jubilada de 78 años en la calle Gándara, zona de Villa Ortúzar. La víctima aseguró que fue el blanco de un cuento del tío. Los sospechosos -dos hombres, una mujer- tocaron su timbre, asegurándole que tenían “un dinero para entregarle a su hijo”. Así, le quitaron tres anillos de oro 18 kilates.

La alerta a la fuerza porteña fue inmediata. Personal de la Comisaría Vecinal 15C capturó a los acusados a bordo de un Fiat Moovi en la zona de Colegiales, a 15 cuadras del lugar del hecho. Les encontraron los anillos, un cuchillo, guantes de látex y un gas pimienta. El fichaje reveló los prontuarios de los detenidos. Los dos hombres ya tenían pasos previos en la Justicia, en causas por los delitos de encubrimiento y tentativa de robo.

La más pesada de ese trío, sin embargo, era la mujer.

Lorena Antonella Joannu -30 años, domicilio en Flores según ella misma- tiene una historia caliente en el mundo del crimen porteño. Con un viejo domicilio en Caleta Olivia, provincia de Santa Cruz, más otras direcciones registradas en Río Gallegos en la capital de Neuquén, reconocía haber llegado al tercer grado del colegio primario y trabajar como vendedora años atrás, cuando acumuló las primeras causas en su contra en la Justicia porteña en 2024.

El primer expediente en su contra, precisamente, comenzó en diciembre de 2023, cuando ella y su entonces pareja, Rodrigo Alexis Miguel -también de la comunidad gitana- le robaron 6500 dólares a un hombre de 79 años. Fue ″para posteriormente privarlo de su libertad, en ocasión en que la víctima se desplazaba caminando por la calle Pringles y Guardia Vieja de esta ciudad y fue interceptada por una pareja», es decir, Joannu y Miguel, según la acusación del Juzgado N°8.

En octubre de 2024, Miguel fue asesinado a puñaladas en un departamento de Belgrano. Dos mujeres fueron detenidas aquella madrugada en la calle Cramer: la mujer de la víctima y su pareja, Lorena Antonella Joannu.

En el lugar se secuestró un cuchillo tipo Tramontina, la posible arma usada para cometer el crimen. El cuchillo secuestrado el viernes pasado en el Fiat Moovi, irónicamente, era del mismo tipo.

El hecho fue reportado por vecinos, que oyeron una fuerte conmoción en el departamento. Las dos mujeres atendieron a la Policía de la Ciudad al llegar los efectivos al lugar. El cadáver estaba a la vista: los restos de Miguel yacían en el balcón, con el torso desnudo, en medio de un charco de sangre con más de una herida en su pecho. De inmediato, los policías contactaron al SAME, cuyos médicos confirmaron la muerte.

Los anillos robados a la jubilada de Villa Ortúzar

Insólitamente, la novia y la abuela comenzaron a hablar: afirmaron ante la Policía porteña que Miguel, poco antes, se había “autolesionado de manera accidental”, según confirmaron fuentes del caso a Infobae. El rastro de sangre era evidente en todo el departamento.

De inmediato, el juez Hugo Decaria ordenó la detención de ambas mujeres, mientras un tío del hombre asesinado gritaba en la vereda, en medio del tumulto de vecinos. Los investigadores en la escena sospecharon de un caso de violencia de género.

El fichaje de Lorena reveló que la mujer, curiosamente, era buscada para ser indagada en la causa por el robo de 6500 dólares al jubilado en la calle Pringles. Su defensa intentó que evite ser detenida con un planteo de eximición de prisión, que fue rechazado tres días antes del crimen por la Sala III de la Cámara de Apelaciones. Los jueces Jantus, Magariños y Huarte Petite consideraron que había un claro riesgo de fuga. Lorena había presentado como domicilio una dirección en Baradero: se comprobó que era una casa abandonada.

La condena a Joannu por el asalto al jubilado, donde el Tribunal N°3 ordenó su libertad

El 19 de noviembre de 2024, el Tribunal N°3 condenó a Joannu, presa en ese entonces en la Alcaidía 15C por el asesinato de su novio, por el robo al jubilado. La mujer admitió su culpa en una video conferencia. El fallo detalla cómo ella y su novio muerto llevaron de vuelta al jubilado a su casa para desvalijarlo y dejarlo encerrado allí, todo en presencia de su esposa. Su novio le dio una trompada en la boca al jubilado para aterrorizarlo, todo en presencia de Joannu.

Así le dieron dos años y seis meses de prisión en suspenso y ordenaron su libertad. Su nuevo arresto, que ocurrió en el período en donde debía someterse al control de un patronato de liberados, complica su panorama. Los registros consultados por Infobae revelaron que no fue condenada por el crimen de Rodrigo Miguel. Tampoco fue elevada a juicio en ese expediente, que hoy figura como archivado en registros judiciales. Entre la condena y el último asalto, Joannu enfrentó otra causa en su contra por el delito de falsa denuncia.