Corea del Norte celebrará a finales de febrero un congreso histórico del Partido de los Trabajadores, que servirá como escenario para presentar las líneas maestras de la política exterior, la planificación militar y las ambiciones nucleares del régimen para los próximos cinco años.
El evento, que se realiza dos veces por década en Pyongyang, congregará a altos mandos militares, élites políticas y miembros del partido, con el dictador Kim Jong-un en el centro de la atención.
Vidriera militar
Hasta el momento, no se anunció la fecha exacta del evento, pero el congreso se extenderá durante varios días y los analistas ya monitorean imágenes satelitales en busca de indicios de los tradicionales desfiles militares que suelen acompañar estos encuentros.
Estos desfiles son observados de cerca para detectar posibles cambios en la estrategia militar norcoreana y para identificar nuevas armas, ya que constituyen una de las pocas oportunidades para conocer el desarrollo del arsenal del país.
Aspiraciones nucleares
Se espera que el líder del régimen aproveche la ocasión para anunciar la nueva fase del programa nuclear norcoreano, que sigue siendo objeto de fuertes sanciones internacionales.
Ocho años después de su última prueba nuclear, Corea del Norte busca ahora desarrollar ojivas más pequeñas y prácticas para equipar misiles de largo alcance con capacidad nuclear. Analistas como Lee Ho-ryung, del Instituto Coreano de Análisis de Defensa, anticipó que Kim podría declarar el despliegue real de activos nucleares tácticos y estratégicos en unidades militares, lo que reforzaría la imagen de preparación y poderío armado del país.
La heredera
El papel de la hija adolescente de Kim, Ju-ae, será otro foco de atención, tanto local como internacional. Su presencia constante junto a su padre en lanzamientos de misiles y otros actos oficiales alimentaron especulaciones sobre su posible designación como sucesora. Algunos expertos prevén que podría aparecer en el congreso para consolidar la narrativa de su futuro papel político relevante.

“Es probable que aparezca en el congreso para reforzar la narrativa de que pronto asumirá un papel político importante en el futuro”, sostuvo Lim Eul-chul, profesor del Instituto de Estudios del Lejano Oriente de la Universidad de Kyungnam.
Retrocesos y avances económicos
En el congreso anterior, en 2021, Kim sorprendió con una inusual admisión de errores en “casi todas las áreas” de la gestión económica bajo los lineamientos de la dictadura.
Sin embargo, Hong Min, analista del Instituto Coreano para la Unificación Nacional, explicó las expectativas en torno al discurso de Kim: “Es probable que el próximo congreso sea un foro donde se promocionarán los avances regionales y las capacidades de defensa más fuertes, lo que lo convertirá en un ‘escaparate de vencedores’”.
El contexto económico, sin embargo, sigue siendo complicado, con la economía estatal bajo presión por las sanciones y la falta de recursos.

La rivalidad peninsular
El congreso también podría abordar el giro en la política hacia Corea del Sur, después de que Pyongyang modificara su constitución en 2024 para definir al sur como un “estado hostil”.
A pesar de los intentos del presidente Lee Jae-myung de mejorar las relaciones, Kim mantuvo una postura distante y, como ocurrió en el congreso anterior, existe interés en saber si moderará su retórica respecto a Estados Unidos o si optará por endurecer aún más su posición.

Kim Yo Jong, integrante de la dirección del Partido de los Trabajadores de Corea, advirtió este viernes que el régimen norcoreano responderá con acciones “terribles” ante cualquier nuevo ingreso de drones surcoreanos en su espacio aéreo e intensificó la tensión en la península.
“No nos importa quién fue el verdadero responsable de la infiltración del dron en el espacio aéreo de la RPDC, ya sea un individuo o una organización civil”, remarcó la hermana del dictador comunista, Kim Yo-jong.
(Con información de AFP)