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Revelan cómo un pez tropical “elige” a sus parejas: la sorprendente estrategia detrás de su diversidad genética

Investigadores han observado que las hembras de guppy prefieren aparearse con los machos más extraños y llamativos, sin que esto asegure una mayor supervivencia para sus crías (Imagen Ilustrativa Infobae)

En los ríos de Trinidad en El Caribe, donde la naturaleza convierte cada recodo en un laboratorio viviente, un pequeño pez tropical desafía las reglas clásicas de la evolución. Científicos han observado que las hembras de guppy eligen aparearse con los machos “más extraños y llamativos”, incluso si esto no brinda a sus crías mayor supervivencia. Esta preferencia, lejos de ser un simple capricho animal, ha cambiado la visión sobre cómo se mantiene la diversidad genética en las especies.

Una paradoja evolutiva

El estudio, liderado por Tomos Potter de la Universidad Estatal de Florida, analizó durante más de una década a miles de ejemplares de guppy (Poecilia reticulata) y confirmó un fenómeno conocido como la “paradoja de lek”. Las hembras buscan rasgos poco comunes en los machos, como patrones de color únicos, una preferencia que no favorece la supervivencia directa de la descendencia, pero sí su éxito reproductivo.

Los individuos con rasgos poco comunes resultan más atractivos para las hembras. Sin embargo, estas características dejan de tener preferencia cuando se vuelven frecuentes en las siguientes generaciones”. Esta dinámica cíclica impide que un único rasgo se vuelva dominante y, así, contribuye a que la población mantenga una alta diversidad genética.

Esta preferencia ha llevado a los científicos a replantear cómo se mantiene la diversidad genética en las especies (Imagen Ilustrativa Infobae)

Los resultados publicados en Science detallaron que los machos “raros” consiguen hasta un 38% más de descendencia respecto a los más comunes. Potter lo resume así: “Las hembras que se aparean con machos raros obtienen una ventaja indirecta a través del éxito de apareamiento de sus ‘hijos sexis’”. Sus hijos se benefician de ser tan raros como sus padres y se convierten en progenitores prolíficos que dan a sus madres muchos nietos.

El atractivo de lo poco común no se traduce en una mayor resistencia o inmunidad. Los análisis genéticos descartaron que la preferencia esté ligada a la consanguinidad o a la obtención de mejores genes. Más bien, el motor parece ser un sesgo cognitivo: la novedad despierta el interés de las hembras, que llegan a preferir incluso a machos “extranjeros” de otras poblaciones porque les resultan diferentes.

El estudio, dirigido por Tomos Potter de la Universidad Estatal de Florida, analizó durante más de diez años a miles de guppies (Imagen Ilustrativa Infobae)

Ciclos de moda y la importancia de la variación

Esta alternancia entre lo común y lo raro impide la homogeneización genética. Cuando un patrón se vuelve popular, pierde atractivo y es reemplazado por otro diferente. Según Potter, “la variación genética es la materia prima de la evolución adaptativa… Las poblaciones con una gran diversidad suelen tener un mayor potencial de adaptación en respuesta a los cambios ambientales”.

El fenómeno no es exclusivo de los guppies. “Se han observado en muchas especies, desde aves a escarabajos, peces o moscas”, confirmó Potter. Rasgos exagerados como la cola del pavo real o los colores brillantes de los guppies pueden poner en desventaja a su portador frente a los depredadores, pero quienes logran sobrevivir con tales características demuestran su aptitud ante las hembras.

La investigación confirmó la existencia de la llamada “paradoja de lek”, un fenómeno en el que las hembras eligen rasgos poco comunes en los machos (Imagen Ilustrativa Infobae)

Seducción, riesgo y estrategias de cortejo

El cortejo en los guppies incluye una exhibición de movimientos y colores que no solo atrae a las hembras, sino también a los depredadores. Según el biólogo Ignacio Paulin: “Seducir implica arriesgar la vida”. Algunos machos optan por estrategias más furtivas, pero el éxito reproductivo lo determina la capacidad de destacar en el grupo.

La investigación, que siguió a más de 7.000 individuos a lo largo de diez generaciones, permitió a los científicos observar cómo las preferencias de las hembras modelan la composición genética de toda la población. Como señala el genetista Jeffrey Arendt: “Los caracteres que las hembras eligen a menudo son comunes, pero las hembras no eligen esos caracteres porque sean habituales, se vuelven así porque ellas los eligen”.

El mecanismo de selección sexual que premia lo poco común también se ha estudiado en humanos, aunque la influencia cultural y social lo hace más complejo. Según Arendt: “La selección sexual en seres humanos es mucho más compleja por las enormes influencias culturales que dirigen la preferencia hacia una gran variedad de rasgos”.

El caso de los guppies de Trinidad muestra que, en la evolución, la clave no siempre es la supervivencia directa, sino la capacidad de destacar y transmitir la diferencia.