Con el inicio del nuevo año, Argentina implementó un nuevo régimen de bandas cambiarias y directrices monetarias. En apenas tres semanas, los analistas pudieron degustar los primeros sabores del giro en la política oficial: la acumulación de reservas internacionales, la estabilidad cambiaria y la caída del índice de riesgo país se ubicaron en el centro de las novedades bienvenidas, mientras que abundaron inquietudes sobre la inflación y la actividad económica.
La acumulación de reservas se convirtió en el dato más visible -y positivo- para analistas y consultoras. Según LCG, el Banco Central de la República Argentina (BCRA) “suma compras por unos USD 900 millones en enero y las reservas llegaron a USD 45.400 millones, el nivel más alto de los últimos cinco años”.
El reporte de la consultora señala que en las últimas cuatro jornadas el BCRA compró USD 216 millones, promediando USD 54 millones diarios, y subraya que “la acumulación de reservas es una señal contundente de solvencia, muy especialmente si proviene de un saldo comercial externo positivo”.
La acumulación de reservas es una señal contundente de solvencia, muy especialmente si proviene de un saldo comercial externo positivo (LCG)
GMA Capital, la consultora dirigida por Nery Persichini, coincide en la relevancia del proceso: “El Central suma USD 1.000 millones aprovechando la bonanza financiera y los superávits gemelos”.
Detalla que, en 15 ruedas, el BCRA compró alrededor de USD 1.000 millones, cerca del 10% del objetivo de acumulación de reservas para 2026.
Además, resalta también la importancia de la cuenta financiera de la balanza de pagos de Argentina: “tras las elecciones, las emisiones corporativas superaron los USD 7.000 millones”.
Wise Capital destaca que “la estabilidad cambiaria se apoya en un factor clave: el Banco Central continúa comprando divisas sin ofrecer cobertura, lo que refuerza la percepción de una acumulación de reservas más sólida y menos distorsiva que en el pasado”.
La consultora añade que el faltante de dólares hasta el ingreso de la cosecha gruesa se cubre principalmente mediante colocaciones de deuda corporativa y, en menor medida, emisiones provinciales, canal que comenzó a ganar tracción en las últimas semanas.
Sobre la composición de las fuentes de divisas, LCG detalla que “en lo que corre de enero se colocaron ON por más de USD 1.700 millones y los préstamos en dólares aumentaron casi USD 800 millones”. Ejemplos concretos incluyen la emisión de YPF por USD 550 millones y la inminente salida de Córdoba al mercado internacional por USD 500 millones.
El Banco Central continúa comprando divisas sin ofrecer cobertura, lo que refuerza la percepción de una acumulación de reservas más sólida y menos distorsiva que en el pasado (Wise Capital)
Un análisis de Quantum Finanzas, dirigido por el ex secretario de Finanzas, Daniel Marx, complementa este panorama: “el BCRA había comprado al 19 de enero reservas por algo más de USD 700 millones, el equivalente a $1,03 billones en el acumulado del período. Compras que continuaron en los días posteriores y que superaron los USD 900 millones”.
Consultoras y analistas destacan que el proceso de compras del BCRA no se limita a engrosar reservas, sino que también aporta liquidez al sistema financiero.
Wise Capital resalta que “las compras del BCRA también están aportando algo de liquidez al sistema financiero. Ese impulso, combinado con la recomposición estacional de la demanda de dinero que suele observarse en febrero, podría ayudar a sostener la calma en el frente cambiario”.
Señales de confianza
El descenso del índice de riesgo país constituye otro eje central en el análisis de las primeras semanas del nuevo esquema.
LCG pone el foco en que “el riesgo país cediendo por debajo de 550 puntos básicos, seguramente vinculado a la acumulación de reservas, indica que nos acercamos a una situación que permite una mejor administración en el flujo de dólares”.
La consultora remarca que “la acumulación de reservas es una señal contundente de solvencia” y asocia la menor percepción de riesgo con la mayor capacidad del BCRA para intervenir en el mercado cambiario.
Según GMA Capital, “la confianza en el modelo económico es clave. Al respecto, una buena noticia animó a los inversores: la persistencia de los superávits gemelos (fiscal y comercial)”.
Sobre las implicancias de este movimiento, LCG observa que “el riesgo país perforó los 550 puntos, movimiento estrechamente vinculado a la acumulación de reservas”. Además, la estabilidad de la brecha y la menor demanda de cobertura en futuros refuerzan la percepción de calma, con tasas de devaluación marginal implícita en ROFEX del 2,6% mensual para los próximos tres meses.
Una buena noticia animó a los inversores: la persistencia de los superávits gemelos -fiscal y comercial- (GMA Capital)
GMA Capital aporta datos adicionales sobre la situación fiscal: “En 2025, el Sector Público Nacional anotó un superávit primario de 1,4% del PIB y un resultado financiero de 0,2%, marcando dos años consecutivos con cuentas públicas en terreno positivo”.
Preocupación por tasas de interés y dinámica monetaria
La dinámica inflacionaria también alimenta interrogantes entre los analistas. Quantum Finanzas advierte que “la demanda de dinero comenzó a aumentar desde mediados de diciembre de 2025. Es un movimiento esperable asociado a la mayor demanda estacional de saldos reales de diciembre/enero. Pero también apoyado en un renovado marco que impulsa mayor confianza en activos locales, aunque con presiones inflacionarias”.
El BCRA terminó incidiendo para definir una tasa de interés en aumento (Quantum Finanzas)
La consultora dirigida por Daniel Marx explica que “el BCRA terminó incidiendo para definir una tasa de interés en aumento. La tasa de operaciones Simultáneas en las que participa el BCRA pasó de niveles de 20% TNA a máximos de 44% TNA el 12-ene-26. Si bien desde ese momento se redujo, se ubica en niveles de 34% TNA -datos al 21-ene-”.
Wise Capital aporta que “la tamar finalizó con una TNA de 36,94% (con una variación diaria de 0,68 por ciento)”.
En cuanto a la expansión monetaria, Quantum Finanzas describe que “la base monetaria se expandió en $2,87 billones, un aumento nominal de 6% (3,5% real), por debajo de lo esperable en esta época del año”. La fuente explica que el aumento neto se vinculó principalmente con la compra de reservas, necesidades de financiamiento del Tesoro y otras operaciones, mientras que la absorción monetaria respondió a la venta de divisas al Tesoro.
En el contexto de tasas de interés y política monetaria, la consultora sugiere que “en la medida que aumente la demanda de dinero, por tasas de interés atractivas y en un contexto de estabilización económica y cambiaria, la oferta monetaria provendrá mayormente por las compras de divisas que haga el BCRA”.
Actividad económica con signos de fatiga
La actividad económica figura entre los puntos de mayor incertidumbre detectados por los especialistas. GMA Capital sostiene que “la actividad mostró señales de fatiga: el EMAE cayó 0,3% mensual en noviembre y el arrastre estadístico para 2026 se ubica apenas en 0,1%. Con una economía cerca de su techo de 2022, el foco pasa ahora a consolidar un sendero de crecimiento genuino, más allá del rebote posestabilización”.
El EMAE cayó 0,3% mensual en noviembre y el arrastre estadístico para 2026 se ubica apenas en 0,1%. Con una economía cerca de su techo de 2022 (GMA Capital)
Según GMA Capital, “a la vanguardia estuvieron Intermediación Financiera (13,9% i.a.), Agricultura, Ganadería, Caza y Silvicultura (10,5% i.a.), Explotación de Minas y Canteras (7% i.a.)”, mientras que sectores intensivos en mano de obra como la Construcción, la Industria Manufacturera y el Comercio Minorista se mantuvieron rezagados.
LCG, por su parte, observa que la recomposición de reservas “daría sostenibilidad a la estrategia y, posiblemente, podría favorecer un empujón a la baja del índice de riesgo país, permitiendo el retorno al mercado internacional de deuda”, aunque advierte que para fortalecer el proceso sería necesario un superávit genuino en la cuenta corriente de la balanza de pagos.
Además de las dudas principales, los informes delas consultoras identifican varios factores de riesgo que podrían afectar el nuevo esquema. LCG y GMA Capital advierten que la acumulación de reservas depende en gran medida de la cuenta financiera, lo que introduce vulnerabilidad ante cambios de clima en los mercados internacionales.
LCG puntualiza que “seguimos pensando que las compras de dólares del BCRA devenidas de la emisión de ONs es positiva, pero sigue mostrando la lógica de déficit de cuenta corriente financiada con cuenta capital, lo que quita robustez al proceso”.
Seguimos pensando que las compras de dólares del BCRA devenidas de la emisión de ON es positiva, pero sigue mostrando la lógica de déficit de cuenta corriente financiada con cuenta capital (LCG)
GMA Capital resalta que el superávit externo se sostuvo gracias a pocos sectores, mientras que la industria y las personas humanas mantienen déficits importantes, reflejando presión estructural sobre el dólar. “La generación de divisas quedó en manos de los sectores con mayor perfil exportador, que a la vez mostraron un mejor desempeño relativo en términos de actividad”, describe la consultora.
A nivel fiscal, la fuente señala que “el margen para nuevos recortes de gastos e impuestos es, a diferencia de los últimos dos años, menor. En ese sentido, el foco va a estar puesto en un crecimiento de la economía que permita impulsar al alza los ingresos, sin sumar presión impositiva adicional”.
Quantum Finanzas advierte que la expansión monetaria se mantuvo por debajo de lo habitual y que la dinámica de tasas y de liquidez continúa como área de atención. Wise Capital subraya que la calma cambiaria persiste “siempre que no reaparezcan intervenciones significativas a través de instrumentos dólar linked, que funcionarían como un drenaje directo de pesos”.