
La comisión técnica del Senado que analizará posibles cambios en la reforma laboral del Gobierno se constituyó formalmente hace 24 horas y este martes tiene previsto reunirse con distintas cámaras empresariales que plantearán objeciones sobre el proyecto oficial.
En diálogo con Infobae, así lo reveló Josefina Tajes, la abogada laboralista que asesora a Patricia Bullrich, jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza, y preside la comisión, que está integrada por el secretario parlamentario de la Cámara Alta y dos asesores legales.
Está previsto que esta comisión reciba las distintas propuestas de modificaciones hasta el 26 de enero, luego de lo cual se comenzará a analizar el tema con los senadores, aunque Tajes aclaró que el oficialismo no buscará emitir un nuevo dictamen en comisión: si se aprueban los cambios sugeridos por la CGT y las cámaras, serán debatidos en el recinto desde el 10 de febrero.
En forma paralela con la propuesta que enviará al Senado, la CGT mantiene negociaciones con el ala política del Gobierno, donde están los mejores interlocutores del sindicalismo en el poder libertario: el asesor presidencial Santiago Caputo y los Menem (Martín, titular de la Cámara de Diputados, y “Lule”, de la Secretaría General de la Presidencia), junto con el ministro del Interior, Diego Santilli, y el secretario de Trabajo, Julio Cordero.
Otro andarivel de diálogo es el que abrió Bullrich en el Senado, donde mostró buena predisposición respecto a la posibilidad de introducir cambios en el proyecto oficial.
De por sí, la senadora admitió que el Gobierno tomó la decisión política de negociar con la CGT algunas modificaciones en la reforma laboral que está en el Senado: “Sí, por supuesto; el objetivo es votar la ley y así como hubo cambios en la Ley Bases va a haber cambios para llegar a los votos necesarios”, dijo a Infobae.

“Hasta ahora estamos escuchando a todos -señaló- y las cosas que sean razonables y que vayan hacia el objetivo de que realmente haya un mercado laboral que crezca, las vamos a tomar. Somos abiertos y flexibles. Lo que no queremos es que todo quede igual. Eso seguro que no”.
Con respecto a la posibilidad de una negociación con la CGT, Bullrich afirmó: “Ellos quieren hablar, nosotros estamos dispuestos a hablar. Pero el diálogo tiene que ser sobre la base de un cambio, no sobre la base del status quo. Eso es lo único que nosotros decimos, que haya cosas que ellos puedan plantear, que puedan ser razonables, por supuesto que estamos dispuestos a escucharlos. Lo que no estamos dispuestos es a que todo siga igual. Porque el mercado laboral argentino está destruido desde hace muchísimos años y nosotros queremos que se genere un cambio, que se genere empleo, que las empresas se animen a emplear”.
Destacó, además, que el diálogo con la CGT se canalizará a través de la Cámara Alta: “Hasta ahora, ellos (por los sindicalistas) han venido al Senado y vamos a seguir hablando acá porque hay que ir tomando posiciones de varios sectores para llegar a votar la ley. Nosotros tenemos 20 senadores, después están el radicalismo, el PRO y los bloques provinciales con los que hicimos un acuerdo. Con ellos logramos un dictamen y, por supuesto, todo el que quiera venir a dar ideas y colaborar en el marco de un cambio, adelante».

Aun así, en la dirigencia de la CGT hay cautela. Si bien el diálogo es fluido con algunos referentes libertarios, no hay garantías de que sus críticas al proyecto se traduzcan en modificaciones de algunos puntos o la eliminación de artículos que irritan al poder sindical.
Por eso la CGT desplegará una doble estrategia: por un lado, negociará con el oficialismo en todos los frentes para atenuar la reforma laboral y, por otro, como anticipó Infobae, dos de sus cotitulares iniciarán en estos días una gira por varias provincias para hablar con los gobernadores y tratar de convencerlos de no votar el proyecto tal como está hoy en el Senado.
La idea es que Jorge Sola (Seguro) y Cristian Jerónimo (empleados del vidrio) viajen a Tucumán, Salta, Catamarca, Córdoba y Santa Fe, en una primera etapa, y luego se trasladen a la Patagonia para verse con los mandatarios de Río Negro, Chubut y Santa Cruz.
En todos los casos, quieren presionar en forma directa para evitar que el Gobierno, que envió a Santilli a hacer contactos similares con los gobernadores, imponga la reforma laboral con los puntos considerados inaceptables por la dirigencia gremial.