EEUU había aumentado la recompensa por 'El Mencho', líder del CJNG (DEA/Departamento de Estado de Estados Unidos)

La bala que puso fin a la trayectoria criminal de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, en la sierra de Tapalpa, Jalisco, este domingo 22 de febrero, no mató solo a un hombre. Con él cae también la arquitectura de mando que sostuvo durante más de una década al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), la organización criminal que la DEA califica como una de las más violentas y poderosas del hemisferio. La pregunta que se instala de inmediato en los despachos de inteligencia de México y Estados Unidos es una sola: ¿quién ocupa el vacío?

La respuesta no es sencilla. A diferencia de lo ocurrido en el Cártel de Sinaloa tras la detención de Joaquín “El Chapo” Guzmán, donde sus hijos —los llamados Chapitos— tomaron el mando con relativa fluidez, el CJNG carece de un sucesor consolidado.

El primogénito de Oseguera Cervantes, Rubén Oseguera González, conocido como “El Menchito”, fue extraditado a Estados Unidos y condenado a cadena perpetua. Ese vacío dinástico es el que ahora disputan al menos cinco figuras de la cúpula criminal.

El 03: el heredero de sangre

Juan Carlos Valencia González, El 03, es hijastro del 'El Mencho'.

El nombre que con mayor insistencia aparece en los expedientes judiciales y los reportes de inteligencia es el de Juan Carlos Valencia González, alias “El 03”, “El R3” o “El Plumas”. Hijastro de Oseguera Cervantes e hijo de Rosalinda González Valencia —conocida dentro de la organización como “La Jefa” y figura clave del entramado financiero del clan—, Valencia González ocupa desde hace años el tercer escalón en el organigrama del cártel, una posición que su propio alias numérico delata.

Su poder no se apoya únicamente en el linaje. A “El 03” se le atribuye la creación y conducción del Grupo Élite, el brazo armado más táctico del CJNG, responsable de ejecuciones selectivas, incursiones en territorios rivales y control de plazas en disputa. Documentos filtrados por el hackeo conocido como Guacamaya Leaks y consultados por medios mexicanos ubican a Valencia González al frente de la región sureste de Jalisco, con influencia extendida hasta Colima.

En 2019 fue formalmente acusado en un tribunal de Washington por conspiración para distribuir cocaína y metanfetaminas hacia Estados Unidos. El Departamento de Estado ofrece cinco millones de dólares por información que conduzca a su captura.

Su perfil reúne dos condiciones que pocos rivales pueden igualar: legitimidad familiar dentro de una organización que funciona con lógica clan, y capacidad operativa demostrada en el terreno. Para varios analistas, es el candidato más probable a asumir el mando.

El Sapo: el sucesor que anticipa la Fiscalía

Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán, 'El Sapo'

Hugo Gonzalo Mendoza Gaytán, alias “El Sapo”, es el nombre que la Fiscalía General de la República (FGR) coloca con mayor énfasis en sus reportes sobre la sucesión. Según información oficial difundida por la FGR, Mendoza Gaytán cuenta con el respaldo explícito de familiares de “El Mencho” para encabezar las operaciones del cártel, lo que le otorga una legitimidad interna que va más allá de su peso territorial.

Su relevancia quedó evidenciada hace poco más de un mes, cuando la detención de cuatro integrantes del CJNG en Jalisco y Nayarit permitió a las autoridades confirmar que operaban bajo sus órdenes directas. El Departamento del Tesoro de Estados Unidos lo identifica como un alto mando especializado en estrategias de reclutamiento.

En ese marco, las autoridades estadounidenses vincularon su nombre al Rancho Izaguirre, en Teuchitlán, Jalisco, donde se hallaron prendas de ropa, calzado y restos óseos humanos. Según el Tesoro, Mendoza Gaytán ordenó a sus subordinados entrenar a nuevos reclutas y ejecutar a quienes desobedecieran.

A diferencia de “El 03”, su ascenso no pasa por el parentesco sino por la estructura militar del cártel. Esa base de apoyo lo hace viable, aunque también más vulnerable a disputas internas con la rama familiar de los Oseguera y los Valencia.

El Jardinero: el señor de las regiones

Audias Flores Silva, “El Jardinero”

Audias Flores Silva, conocido como “El Jardinero”, representa el perfil del jefe regional que ha construido poder desde las operaciones cotidianas. Controla zonas clave en Jalisco, Michoacán y Nayarit, y ha supervisado la expansión del cártel en Zacatecas, uno de los territorios más disputados del país en años recientes.

Según el analista Víctor Sánchez, especialista en seguridad pública, Flores Silva es el líder más poderoso dentro del CJNG que no pertenece a la familia Oseguera ni a la familia Valencia, lo que lo convierte en una figura bisagra con capacidad de inclinar alianzas.

Su perfil es el de un administrador territorial más que un líder carismático. Esa característica lo hace indispensable para la operación diaria, pero plantea interrogantes sobre su capacidad para unificar a todas las facciones bajo un mando único.

El Doble R: el dueño de Guadalajara

Ricardo Ruiz Velasco, “El Doble R” o “El R2

Ricardo Ruiz Velasco, alias “El Doble R” o “El R2”, opera en la zona metropolitana de Guadalajara, el epicentro histórico del CJNG. Algunos reportes de inteligencia lo ubican como el segundo hombre más relevante de la organización, por encima incluso de “El 03” en términos de poder efectivo.

Documentos lo señalan como una de las figuras con mayor control sobre la infraestructura urbana del cártel. Su dominio sobre la capital jalisciense —punto neurálgico para las finanzas, la logística y la protección política de la organización— lo convierte en un actor con peso específico en cualquier disputa sucesoria.

El Tío Lako: el hombre del huachicol y Michoacán

Heraclio Guerrero Martínez, “El Tío Lako”(X/HEARST_BB/@IsaackdeLoza)

Heraclio Guerrero Martínez, conocido como “El Tío Lako”, cierra el quinteto de posibles sucesores. Según el analista Sánchez, Guerrero Martínez coordina junto a su familia dos esquemas de robo de combustible —el huachicol tradicional y el denominado “técnico”— además de controlar zonas estratégicas en Michoacán.

Su peso es más regional que nacional, pero su control sobre fuentes de financiamiento alternativas al narcotráfico lo convierte en una pieza valiosa dentro de la economía criminal del grupo.

Fragmentación o reestructuración

Frente a ese abanico de candidatos, la historia del crimen organizado en México ofrece dos precedentes posibles: la reestructuración ordenada bajo un nuevo mando único, o la fragmentación violenta en facciones que disputan el territorio palmo a palmo. El CJNG, a diferencia del Cártel de Sinaloa, no construyó una dinastía clara ni dejó un mecanismo de sucesión visible.

Esa ausencia es, en sí misma, una invitación al caos. Los narcobloqueos que este domingo paralizaron cuatro estados del occidente mexicano, con vehículos incendiados y aeropuertos cerrados, no fueron una despedida: fueron una advertencia de lo que viene.