El envejecimiento poblacional deja de ser una variable demográfica y pasa a ser un factor económico central.

El peso económico de la generación silver crece de forma acelerada y está impulsando transformaciones estructurales en el mercado global. Las personas mayores de cincuenta años ya representan el 35% del PIB en Europa y, según la Brookings Institution, mueven cerca de USD 8,7 billones a nivel mundial, una cifra que podría acercarse a USD 15 billones para 2030.

Empresas y responsables de políticas públicas modifican sus estrategias ante este fenómeno, que reconfigura los patrones de consumo y acentúa la urgencia de políticas más inclusivas, mientras la proporción de consumidores mayores aumenta más rápido que la de cualquier otro grupo etario, según datos de Cadena SER y análisis de eldersights.com.

La generación silver se divide principalmente en dos grupos: los mayores activos, de 55 a 65 años, que en su mayoría continúan en el mercado laboral y participan cada vez más en la digitalización; y los retirados, entre 66 y 74 años, con más tiempo libre y hábitos ligados a medios tradicionales.

Ambos comparten tendencias: preferencia por la vivienda en propiedad, pensiones estables y estilos de vida activos, lo que les otorga una posición clave en la economía de la longevidad.

El impacto silver como motor económico se refleja en cifras relevantes. En España, el 60% del gasto general en consumo corresponde a personas mayores de 60 años, según datos de El Español Invertia.

Los mayores crecen como grupo consumidor a un ritmo superior al de cualquier otro segmento etario.

En Estados Unidos, este porcentaje alcanza el 80%. Francisco José González, expresidente de la Asociación Española de Agencias de Publicidad, considera que “hablar solo a los jóvenes como consumidores es un error”, y subraya la necesidad de que las marcas amplíen su público objetivo para incluir a los mayores.

Agustín Medina, también expresidente y cofundador de Presidentex, agrega que “la ecuación ingresos/gastos ha favorecido mucho a este segmento de edad en los últimos veinte años”.

La Brookings Institution precisa que la clase consumidora mundial pasará de 3.900 millones de personas en 2020 a 5.600 millones en 2030; dentro de ese aumento, la representación de los mayores crecerá un 66%, de 459 a 760 millones, un ritmo muy superior al de otros grupos.

Este segmento, que combina alto poder adquisitivo con necesidades específicas, se convierte en uno de los más influyentes de la economía mundial, junto con los profesionales de 45 a 64 años.

En materia de hábitos, los patrones de consumo de la generación silver muestran continuidad y cambio. Los retirados siguen prefiriendo la televisión, la radio y la prensa gráfica, mientras que los mayores activos adoptan de forma creciente el consumo digital y el acceso a plataformas como el vídeo bajo demanda y el audio en línea, según Cadena SER.

En Europa y Estados Unidos, los mayores concentran la mayor parte del gasto en consumo general.

Para conectar con este grupo, la personalización de mensajes y el equilibrio entre medios tradicionales y digitales son estrategias fundamentales. Este sector de la población antepone la confianza y la calidad en los productos.

El fenómeno silver tiene un amplio impacto sectorial. En el sector sanitario, el gasto de los mayores en productos, servicios médicos, tecnología y programas de bienestar sigue creciendo. El turismo y las actividades de ocio también registran un auge gracias a su mayor disponibilidad de tiempo y recursos: la industria turística adapta cada vez más su oferta a las preferencias y capacidades de los adultos mayores.

Salud, turismo, ocio y tecnología concentran gran parte del impacto económico silver.

La innovación tecnológica incorpora aplicaciones, dispositivos y servicios orientados a la usabilidad, la conectividad y la independencia de los mayores, en respuesta a una demanda creciente.

El avance de la economía silver implica tanto oportunidades como desafíos para empresas y responsables de políticas públicas. Muchas marcas siguen centrando sus estrategias en los jóvenes, sin prestar atención al creciente peso de los adultos mayores.

Analistas coinciden en que la adaptación de productos y servicios, junto con políticas activas de inclusión, serán decisivas para aprovechar el potencial económico y social de este grupo. La actualización de normativas y buenas prácticas para responder a la longevidad, así como la promoción de la participación social y laboral de los mayores, asoman como prioridades.

En el plano internacional, la transformación impulsada por la generación silver presenta matices regionales. En Europa y Norteamérica, el envejecimiento es más avanzado, concentrando una parte importante del gasto, según la Brookings Institution.

Asia, sin embargo, tendrá el mayor crecimiento absoluto. Se estima que el gasto anual de los mayores en Asia pase de USD 2.300 millones a más de USD 5 billones para 2030. China triplicará su gasto silver, superando a Japón, mientras que India, Rusia, Brasil, Reino Unido e Italia estarán entre los mercados más dinámicos.

No obstante, el protagonismo económico de los mayores irá más allá de las economías desarrolladas: la participación de Asia y otros mercados emergentes aumentará en la próxima década.

El avance silver transforma el consumo y la economía, pero también impulsa un cambio social de largo alcance. La creciente presencia de adultos activos lleva a empresas y gobiernos a rediseñar sus estrategias, en una sociedad que empieza a aprovechar y valorar la aportación de quienes superan los cincuenta años.