
La conquista del título de gran maestro, acaso, sea uno de los mayores sueños a los que aspira cualquier ajedrecista, hombre o mujer. La consagración como tal es el ingreso a un status de la sociedad ajedrecística, y a la que sólo un número selecto de jugadores lo ha conseguido a lo largo de la historia. El niño argentino de 12 años Faustino Oro no logró convertirse en el gran maestro más joven de la historia, pero seguramente conseguirá esa designación más temprano que tarde independientemente del anecdótico récord.
Estimativamente, desde que la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) dispuso el otorgamiento del título de gran maestro a partir de 1950 y hasta nuestros días, apenas alrededor de 2000 jugadores -sin contar los fallecidos o los que se alejaron de la práctica profesional del juego- consiguieron tal distinción. Esto representa casi el 1% del 1,9MM de personas que, en la actualidad, juegan al ajedrez de manera federada.
Sin embargo, un hecho elocuente es el crecimiento exponencial que ha tenido la actividad y la homologación de ese título: hace casi medio siglo, en 1972, sólo había 88 grandes maestros en el mundo. En la India, la figura de Viswanathan Anand cambió el paradigma de esa nación con el ajedrez. En 1987, Anand se convirtió en el primer ajedrecista indio en alcanzar el título de gran maestro. 38 años después, en 2025, según los registros de la FIDE, India cuenta con otros 90 grandes maestros. Junto a Rusia con alrededor de 250 y Estados Unidos con más de 100, completan el podio de los países con mayor número de grandes maestros. Argentina tiene 35.
Faustino, de 12 años, que estuvo a un paso de lograr la plusmarca mundial como el más joven jugador en obtener ese título, en el Open de Aeroflot de Moscú (Rusia), junto al joven salteño Pablo Acosta, de 26 años, son dos de los ajedrecistas argentinos que necesitan sólo una norma (performance) más para alcanzar ese sueño. Es que la reglamentación vigente establece que un jugador debe cumplir tres normas (performances) de gran maestro en diferentes formatos de torneo. Este año es probable que ambos formen parte del frondoso listado argentino.
Hasta la llegada del siglo XX, nadie creyó en la necesidad de la creación un título para distinguir a los mejores ajedrecistas; en el mundo sobresalían una veintena de figuras que en su mayoría eran los grandes triunfadores de las competencias. Ellos, los mejores jugadores junto al apoyo de algún mecenas disponían las condiciones o la creación de tal torneo. Por ejemplo, en 1886, en un desafío entre el austrohúngaro Wilhelm Steinitz y el inglés Johannes Zukertort, se disputaron la condición de ser el verdadero N°1 del mundo. Steinitz resultó vencedor de un match a 30 partidas, y el aplauso cerrado en reconocimiento por parte del público y tres hurras para el ganador bastaron para que fuera considerado el primer campeón mundial de oficioso de ajedrez.
Algo similar sucedió en 1914, en San Petersburgo, cuando el Zar Nicolás II dispuso la organización de un certamen que premiaría a los cinco mejores clasificados con el título de Gran Maestro. Toda una novedad.
A esas instancias de la prueba, que contó con más de 20 participantes, llegaron Emanuel Lasker (Alemania), José Raúl Capablanca (Cuba), Alexander Alekhine (Rusia), Siegbert Tarrash (Alemania) y Frank Marshall (Estados Unidos). En la ceremonia de cierre y premiación de la prueba (el ganador fue el Dr. Lasker), los cinco ajedrecistas recibieron la bendición del Zar y desde entonces cargaron con ese título honorífico hasta el último día de sus vidas.
Cuando en 1946 se produjo la muerte del campeón mundial en actividad, el francés de origen ruso Alexander Alekhine, la FIDE creyó oportuno que debía tomar las riendas de la actividad. Dedicarse a la creación de torneos, a la organización de los campeonatos mundiales y disponer de una base de datos con los mejores resultados de sus ajedrecistas para decidir las invitaciones a los principales torneos.
Fue así, que desde 1948, los campeonatos mundiales quedaron bajo su órbita, y a partir de 1950 dispuso una regulación para la homologación del título de gran maestro. No obstante, de los miles de jugadores que practicaban ajedrez en el planeta, la FIDE seleccionó sólo a 6 nombres, que según su criterio representaban a la élite del juego y les otorgó la la máxima distinción. Entre ellos había un argentino. La lista de los seis primeros grandes maestros reconocidos por la FIDE, la componían: los soviéticos Botvinnik, Bronstein, Boleslavsky, Keres, el holandés Max Euwe, y el argentino de origen polaco, Don Miguel Najdorf.

Más adelante se ajustaron nuevos criterios y regulaciones para que cualquier jugador dispusiera de la posibilidad de alcanzar el título. Así nacieron las etapas previas, que dieron lugar al título de Maestro Candidato, Maestro FIDE, Maestro Internacional y finalmente Gran Maestro, como si fuera una especie de cinturón negro entre los judocas.
No se trataba de una cuestión de prestigio, pero el título les servía a los organizadores para incluir entre sus invitados a los mejores jugadores, o grandes maestros. En tiempos de la Guerra Fría y antes de la caída del Muro, en el mundo occidental no abundaban los jugadores con ese título. Por eso, los ajedrecistas argentinos, que ya por entonces eran más de una decena poseedores de la máxima distinción, gozaban de las invitaciones con sus gastos pagos a las grandes pruebas en Europa y América.
Pero no sólo la caída del Muro, con la consecuente diáspora de grandes maestros del Este que comenzaron a frecuentar competencias por los cinco continentes modificó el panorama. En la década de los noventa y la llegada del siglo XXI, la aparición de las computadoras, los nuevos algoritmos de ajedrez, la creación de redes neuronales y la IA patearon el tablero. Hoy los niños y las niñas inician a la práctica sin la necesidad de compra de libros, revistas o enciclopedia. Incluso, sin maestros. Ellos encienden sus computadoras o celulares, y allí entre aplicaciones y tutoriales, descubren, juegan y aprenden el ajedrez. En los principales sitios de la web se encuentran los grandes clubes de ajedrez por Internet. Durante las 24 horas de cada día millones de partidas se juegan en los diferentes ritmos que tiene este juego. La práctica los perfecciona.
Ser un gran maestro siempre ha sido un sueño y para concretarlo debía atravesarse un largo y sinuoso camino de años y dificultades. Pero ahora los tiempos se acortaron; los niños cada vez más niños ingresan al mundo ajedrez con el dominio de las avanzadas herramientas tecnológicas. Descifran más rápidos sus secretos. Ellos están revolucionando el milenario juego.
Este es el listado con los 10 más jóvenes ajedrecistas que lograron el título de gran maestro en el historial de este juego: allí hay dos campeones mundiales: Carlsen y Gukesh, y un subcampeón mundial (Karpjakin). Hay que tener en cuenta que, a día de hoy, Faustino Oro tiene 12 años, 4 meses y 21 días (nació el 14 de octubre del 2013).

GRAN MAESTRO: LOS 10 QUE CONSIGUIERON ESTE TÍTULO MÁS JÓVENES
1) Abhimanyu Mishra – Estados Unidos: 12 años, 4 meses y 25 días (2021)
2) Sergey Karjakin – Ucrania: 12 años, 7 meses, 0 días (2002)
3) Gukesh Dommaraju – India: 12 años, 7 meses, 17 días (2019)
4) Yagiz Kaan Erdogmus – Turquía: 12 años, 9 meses, 29 días (2024)
5) Javokhir Sindarov – Uzbekistán: 12 años, 10 meses, 5 días (2018)
6) Rameshbabu Praggnanandhaa – India: 12 años, 10 meses, 13 días (2018)
7) Nodirbek Abdusattorov – Uzbekistán: 13 años, 1 mes, 11 días (2017)
8) Parimarjan Negi – India: 13 años, 4 meses, 22 días (2006)
9) Magnus Carlsen – Noruega: 13 años, 4 meses, 27 días (2004)
10) Wei Yi – China: 13 años, 8 meses, 23 días (2013)
