El calor agobiante de la tarde del lunes había llevado a miles de marplatenses y turistas a las playas, que lucían repletas en distintos balnearios de la ciudad. Pasadas las 16.30, el mar se retiró varios metros en cuestión de minutos y luego una crecida repentina avanzó sobre la costa.

“El mar te arrastraba enseguida”, relataron a Infobae los testigos del episodio que afectó las playas del centro marplatense y Punta Mogotes, así como Santa Clara y La Caleta, en el partido de Mar Chiquita. El impactó provocó la muerte de un joven de 29 años y dejó más de 30 heridos.

La mayoría de los especialistas definieron el fenómeno como un “meteotsunami”, una ola inusual de origen meteorológico que, aunque infrecuente, ya cuenta con antecedentes en la Costa Atlántica bonaerense. Otros hablan de virazón, un cambio abrupto en la dirección del viento que empujó el agua hacia la costa y generó olas “gigantes”.

Los expertos coinciden en que la posibilidad de un nuevo evento no puede descartarse. Si se repiten ciertas condiciones meteorológicas —como cambios bruscos de presión, frentes fríos o una rotación repentina del viento—, el fenómeno podría presentarse otra vez en la Costa Atlántica bonaerense. Aunque se trata de episodios poco habituales, el cambio climático hace que los fenómenos meteorológicos extremos sean cada vez más frecuentes.

La dificultad para predecir estos fenómenos se debe a que requieren la coincidencia de varios factores atmosféricos (dirección, velocidad, amplitud y periodicidad de la perturbación), una combinación poco común en la costa argentina.

Qué es un meteotsunami

Un meteotsunami es una ola de gran tamaño generada por causas meteorológicas, no sísmicas. Se produce cuando se registra un cambio rápido y brusco en la presión atmosférica, habitualmente asociado a la llegada de frentes fríos, tormentas severas o líneas de inestabilidad.

El meteorólogo y doctor en Geografía Mauricio Saldívar explicó a Infobae: “El disparador de un meteotsunami está más relacionado con las condiciones atmosféricas que las oceánicas: rápidas variaciones de presión que pueden estar asociadas a frentes de rápido desplazamiento, líneas de tormentas o tormentas severas. Estos eventos pueden generar ondas gravitatorias, que se evidencian generalmente por la presencia de nubes de onda, similares a las que se forman a sotavento de las cadenas montañosas, mostrando que el aire se mueve en ondas como el mar”.

Saldívar agregó: “Eso causa más o menos presión sobre la superficie del mar, potenciando —o probablemente también disminuyendo— la altura de las olas formadas habitualmente por el viento. Si se ponen en fase, las amplifica. No es tan significativa la altura que alcanzan, sino la brusca variación de la altura del mar, que sorprende y, como puede ser de hasta casi 2 metros, puede generar daños considerables pero no equiparables a los de un tsunami geológico, y durar pocos minutos, o a lo sumo un par de horas”.

Virazón, un cambio brusco en la dirección del viento

Ante la consulta de Infobae el geólogo e investigador del CONICET Federico Isla, del Instituto de Geología de Costas y del Cuaternario de la Universidad Nacional de Mar del Plata, señaló que “un fenómeno como este ya pasó en diciembre de 2022, de noche y sin turistas”.

Isla remarcó: “Lo que ocurrió ayer fue un fenómeno meteorológico. Los datos posteriores identificarán si fueron los cambios de presión (meteotsunami) o el viento (virazón). Creo que fue el viento que rotó 180 grados y provocó cambios muy rápidos. Fue más una subida del mar por efecto del viento».

Para el investigador, las olas no fueron tan grandes como se dijo. “Los cambios en la dirección del viento pueden ser predecibles pero este último fue muy rápido y brusco”, agregó.

¿Puede volver a ocurrir un meteotsunami en la costa argentina?

Una ola gigante sorprendió a turistas y residentes en Santa Clara del Mar y Mar del Plata durante la tarde del 12 de enero, provocó la muerte de una persona y dejó más de treinta heridos

La posibilidad de que un meteotsunami vuelva a impactar la costa atlántica argentina existe, aunque dependerá de la coincidencia de variables meteorológicas y oceanográficas poco habituales.

Saldívar advirtió que “estudios indican que se espera un incremento en la frecuencia e intensidad de los meteotsunamis, ya que el cambio climático altera los patrones atmosféricos que favorecen esas condiciones, sumado al aumento del nivel del mar, que puede potenciar el nivel de daño haciendo que la resonancia atmósfera-océano sea mayor”.

El especialista señaló que “es un fenómeno aún no totalmente descifrado en la meteorología, pero investigaciones confirman que las comunidades costeras como las del Mediterráneo se verán más afectadas en el futuro” y remarcó: “Muy probablemente haya más meteotsunamis en la costa argentina de lo que pensamos”.

El titular de Defensa Civil bonaerense, Fabián García, declaró a Infobae: “Esto es un evento imprevisible, son olas vagabundas, mini tsunamis, que no tienen causas confirmadas por la ciencia y tampoco se sabe si puede volver a ocurrir”. García recordó que “un episodio similar ocurrió dos o tres años antes en Mar del Plata durante la noche, aunque sin heridos”.

La vigilancia científica y la instalación de sistemas de monitoreo más avanzados, como boyas y sensores costeros, resultan clave para mejorar la detección temprana y reducir el impacto de los meteotsunamis en el futuro.

El fenómeno sorprendió a miles de turistas en Santa Clara del Mar cuando el agua se retiró abruptamente y una ola de gran tamaño arrastró personas y pertenencias

Fenómenos similares ocurrieron en 2022 y 1954

Ayer, las primeras alertas se activaron por los radios de los guardavidas, cuando la invasión del agua sobre la zona de bañistas ocurrió con el mar en bajante.

“La ola golpeó con la gente y arrastró todos los materiales que teníamos en la playa: heladeras, reposeras, sombrillas y todo tipo de elementos. El mar estuvo muy complicado y más en bajante, lo que hizo que algunas de las personas fueran arrastradas, casi llegando a que se la pudiera llevar algún tipo de corriente o chupón. Gracias a Dios fue solamente una ola. Esto pasa en las playas de Brasil, en Río de Janeiro, pero este tipo de situación no es común en la ciudad de Mar del Plata, siempre y cuando no venga con la marea o no venga con una sudestada”, explicó a Infobae Nahuel Nardone, del Sindicato de Guardavidas de Mar del Plata.

Ya hubo antecedentes de episodios similares: en la madrugada del 8 de diciembre de 2022, playas del sur de Mar del Plata también sufrieron el impacto de olas inusuales tras el paso de un frente frío y tormentas intensas.

Investigadores del Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (INIDEP) analizaron el episodio y confirmaron que las condiciones meteorológicas eran compatibles con un meteotsunami. El informe oficial remarcó que los daños pudieron haber sido mayores si el fenómeno hubiera coincidido con la pleamar, prevista con una altura de 1,49 metros.

El archivo histórico de la ciudad, citado por el diario La Capital de Mar del Plata, registra antecedentes aún más antiguos. El 21 de enero de 1954, una ola de “extraordinaria altura y violencia” sorprendió a miles de bañistas en la emblemática Playa Bristol, durante una jornada calurosa y aparentemente tranquila.

Según relató La Capital, “una ola gigante seguida de otras dos se extendió con violencia aluvional sobre la arena, arrastrando todo a su paso”. En esa oportunidad, “los bañistas que estaban en el agua fueron ‘abrazados’ por las masas líquidas, lo que obligó a una intervención masiva de guardavidas y personal de Asistencia Pública”. Aunque no se registraron víctimas fatales, “se registraron once casos de personas asfixiadas que lograron recuperarse tras ser sometidas a maniobras de respiración artificial en la misma costa”.

Nueve años antes, en 1945, la Escollera Norte fue escenario de un fenómeno similar: “cuatro olas inmensas sorprendieron a los veraneantes, dejando un saldo de numerosos heridos y escenas de pánico generalizado en la zona”, de acuerdo al archivo del diario marplatense.