El 72% de los 20.9 millones de viajeros que usaron Tocumen en 2025 fueron en conexión. REUTERS/Aris Martínez

La propuesta de establecer una tasa de 10 dólares a los pasajeros en tránsito que utilizan el Aeropuerto Internacional de Tocumen continúa generando rechazo generalizado en el sector turístico, aeroportuario y empresarial, al considerarse una medida que pone en riesgo la competitividad de Panamá como centro de conexiones aéreas en la región.

La iniciativa surge en el marco del anteproyecto que busca crear un nuevo cargo a quienes hacen escala en el país, en un contexto donde el 72% de los 20.9 millones de pasajeros registrados en 2025 corresponden a tránsito, lo que equivale a más de 15 millones de viajeros que utilizan el hub panameño como punto de conexión.

Ahora, fue el propio Aeropuerto Internacional de Tocumen que rechazó la iniciativa. El gerente del aeropuerto, José Ruiz, fue enfático al advertir que incluso discutir la medida ya está generando efectos negativos en la industria.

Señaló que el aeropuerto viene creciendo alrededor de 9% anual y que se encuentra en un proceso de expansión con inversiones en infraestructura, incluyendo la rehabilitación de pistas y aumento de puertas de embarque, con la meta de alcanzar los 30 millones de pasajeros hacia 2030.

El modelo de Tocumen depende en gran medida del tráfico de pasajeros en conexión. REUTERS/Erick Marciscano

Sin embargo, advirtió que la imposición de este cargo podría frenar ese crecimiento, al afectar directamente el modelo de negocio basado en tránsito, que representa el núcleo de la operación de Tocumen.

Ruiz explicó que la lógica detrás de la tasa es equivocada, ya que “uno más uno no es dos” en la industria aérea, y que imponer un costo adicional no necesariamente se traduce en mayores ingresos para el Estado.

Por el contrario, sostuvo que podría provocar una reducción en la demanda, desincentivar la llegada de nuevas aerolíneas y frenar negociaciones en curso para abrir rutas hacia destinos como Japón. También alertó que el solo hecho de que la propuesta esté en discusión ha generado incertidumbre en el mercado, con aerolíneas evaluando sus planes de expansión en el país.

Por su parte, la administradora de la Autoridad de Turismo de Panamá, Gloria De León, también rechazó la iniciativa al considerar que afecta directamente la competitividad del país.

El modelo de Tocumen depende en gran medida del tráfico de pasajeros en conexión. Archivo

Indicó que Panamá viene avanzando en su posicionamiento internacional y que la estrategia debe centrarse en atraer más aerolíneas, fortalecer la conectividad y aumentar la llegada de visitantes, en lugar de imponer cargas adicionales.

A su juicio, este tipo de medidas envía una señal equivocada y no debería formar parte de la discusión en un momento en que el país busca consolidar su crecimiento en el turismo.

El rechazo también fue respaldado por el sector hotelero. La Asociación Panameña de Hoteles advirtió que la propuesta podría tener efectos adversos en la competitividad aérea y el desempeño del turismo, al encarecer el tránsito y afectar la decisión de las aerolíneas sobre sus rutas.

El gremio alertó que este tipo de medidas podría incentivar la reconfiguración de conexiones hacia otros hubs regionales como Bogotá, Lima o San Salvador, donde los costos operativos son más bajos, debilitando así la posición estratégica de Panamá.

Además, el gremio hotelero subrayó que los pasajeros en tránsito representan una oportunidad clave para el turismo local, especialmente a través de programas como el Stopover, que buscan convertir escalas en estadí

Panamá cobra actualmente $1.25 por pasajero en tránsito, muy por debajo de la propuesta. Cortesía Tocumen

En ese sentido, advirtieron que una disminución en el flujo de pasajeros impactaría no solo al aeropuerto, sino también a toda la cadena de valor, incluyendo hoteles, comercios y servicios asociados. También cuestionaron la falta de estudios técnicos que respalden la propuesta, señalando que una decisión de este tipo requiere un análisis integral de su impacto económico.

Otro de los puntos críticos es que Panamá compite en un mercado altamente sensible a los costos. Actualmente, el país cobra aproximadamente 1.25 dólares por pasajero en tránsito, una tarifa significativamente menor frente a la propuesta de 10 dólares.

En algunos aeropuertos de la región, incluso, no se cobra ningún cargo por tránsito, lo que incrementa la presión competitiva. Este diferencial podría convertirse en un factor determinante para que las aerolíneas ajusten sus operaciones y reduzcan su presencia en el país.

Voceros de gremios turísticos indicaron que en el pasado Perú intentó Un antecedente similar en Perú no dio los resultados esperados y la tasa finalmente fue eliminada.

En conjunto, los distintos actores coinciden en que el aeropuerto de Tocumen no solo es una infraestructura de transporte, sino un motor clave de la economía panameña, que impulsa el turismo, la conectividad y la inversión.

La preocupación central es que una medida de este tipo podría generar un efecto contrario al esperado, reduciendo el flujo de pasajeros, afectando ingresos indirectos y debilitando el posicionamiento del país como hub regional.

En un escenario donde Panamá busca crecer y consolidar su rol en la aviación internacional, el debate sobre esta tasa ha abierto una discusión más amplia sobre el equilibrio entre recaudación y competitividad.

Este no es el primer intento de impulsar un impuesto similar en Panamá desde la Asamblea Nacional. La propuesta anterior no llegó a discutirse en el pleno, y los gremios turísticos esperan que esta vez ocurra lo mismo para evitar afectaciones al sector.