El aumento de casos de tos convulsa en Argentina coincide con una baja histórica en la cobertura de vacunación infantil desde el año 2020
(Julian Stratenschulte/dpa)

La tos convulsa o coqueluche volvió a instalarse como una preocupación central para la salud pública en Argentina. El país enfrenta un incremento sostenido de casos que se refleja con claridad en los registros oficiales y que expone el impacto de la caída de la vacunación durante los últimos años.

Solo en enero de este año, los positivos notificados en el sistema de salud ya duplicaron a los reportados en el mismo mes del año pasado, una tendencia que, de continuar, podría ubicar a 2026 como el ciclo con más contagios desde antes de la pandemia de Covid.

La baja cobertura de vacunación que se constata desde 2020 favoreció la generación de una población susceptible en diferentes franjas etarias.

Baja vacunación en PBA sobre tos convulsa en 2024 y 2025

Desde la Sociedad Argentina de Pediatría (SAP) advirtieron que la enfermedad es eliminable dado que el ser humano constituye su único reservorio, pero destacó que requiere altas tasas de inmunización para bloquear su transmisión. El esquema nacional demanda vacunas en los menores de un año, refuerzos en la primera infancia, la etapa escolar y en la adolescencia, además de la inmunización durante el embarazo.

Las cifras oficiales muestran un salto cuantitativo en las notificaciones. El Boletín Epidemiológico Nacional (BEN) actualizado esta semana reportó 99 casos positivos en enero de 2026, frente a 41 en el mismo mes de 2025. Si la comparación se realiza con el lapso 2019-2025, el aumento alcanza un 3200%.

El Ministerio de Salud de la Nación detalló que hasta la primera semana de febrero de 2026 se notificaron 407 sospechas, de las cuales 128 se confirmaron. “Se notificaron un total de 407 casos con sospecha de coqueluche, de los cuales 128 fueron confirmados”, documentó la cartera sanitaria y agregó que estos valores superan los registros de años recientes.

El repunte de tos convulsa en Argentina repite la tendencia observada en la región. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) advirtió el año pasado sobre el resurgimiento de brotes en Brasil, Colombia, México, Paraguay y Perú, tras una década de descenso sostenido. La preocupación se multiplica por el impacto directo en bebés y niños pequeños, el grupo más vulnerable ante la infección respiratoria provocada por la bacteria Bordetella pertussis.

Los casos confirmados de coqueluche ya duplicaron los valores del año pasado y preocupan especialmente en menores de seis meses - (Imagen Ilustrativa Infobae)

Las cifras de 2025 ya anticipaban el escenario actual. En todo el país, el año cerró con 1202 confirmados y más de 6800 notificaciones por sospecha clínica, mientras que solo en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) el crecimiento triplicó los valores de 2024. La provincia de Buenos Aires llegó a emitir una alerta epidemiológica hacia fines del año pasado frente al aumento de casos y la muerte de cuatro niños menores de dos años, en un contexto de coberturas vacunales por debajo del umbral recomendado.

El Ministerio de Salud bonaerense implementó una serie de acciones para contener la circulación del patógeno. Entre las medidas figuran el aislamiento respiratorio de los casos sospechosos hasta completar cinco días de tratamiento antibiótico, el seguimiento de contactos, la indicación de profilaxis para exposiciones de riesgo y la verificación de esquemas de vacunación con refuerzos para quienes no los tengan completos.

La cartera sanitaria nacional insistió: “La única forma de prevenir contagios y evitar cuadros graves es con esquemas de vacunación completos. El análisis de las coberturas contra coqueluche muestra diferencias marcadas entre jurisdicciones y la necesidad de que las provincias refuercen las estrategias de sensibilización y vacunación para completar esquemas y mejorar las coberturas de la población objetivo”.

Brotes, síntomas y la urgencia de la detección precoz

La tos convulsa podría circular más en las aulas si los alumnos no están vacunados

El regreso a las aulas y la confirmación de un caso reciente de sarampión en la provincia de Buenos Aires incrementaron la alerta en el sistema de salud. “El regreso a las aulas implica un aumento de la interacción y del contacto con un mayor número de personas, incrementando así la exposición a enfermedades transmisibles.

“Que toda la comunidad educativa esté debidamente protegida antes de comenzar las clases es clave para evitar contagios dentro de la escuela y las familias y reducir el riesgo de desarrollar formas graves de muchas enfermedades”, advirtió el Ministerio de Salud de la Nación esta semana.

La coqueluche es una enfermedad respiratoria aguda de transmisión aérea que comienza con un cuadro similar a un catarro y evoluciona hacia la tos seca y violenta característica. El agente responsable, Bordetella pertussis, afecta principalmente a lactantes y niños pequeños, aunque adultos y adolescentes también pueden enfermar e incluso transmitir el patógeno con síntomas leves o atípicos.

El Ministerio de Salud advierte que la protección solo se logra con esquemas de vacunación completos en todas las etapas recomendadas

Coqueluche o tos convulsa es una enfermedad respiratoria producto de una bacteria, que en general es muy grave en los niños pequeños, sobre todo los mayores de un año o dos años, pero que se transmite a cualquier edad. Y muchas veces el adulto inclusive tiene muy pocos síntomas, a veces solo una tos persistente, y es el gran transmisor, como el adolescente. Y cuando impacta en el niño pequeño, ese puede complicarse, estar grave e inclusive morir”, precisó el médico infectólogo Ricardo Teijeiro, miembro de laSociedad Argentina de Inmunología.

Y agregó: “El gran problema que estamos teniendo con la cantidad de casos en alza es porque bajaron las coberturas vacunatorias. La gente no está cumpliendo con los calendarios de vacunación y eso es un terrible error”.

“Coqueluche es una enfermedad que presenta síntomas leves de las vías respiratorias superiores, y progresa hacia una tos, generalmente paroxística (fase paroxística), caracterizados por una inspiración forzada (reprise) y que suele ser seguida de vómitos. En los lactantes su curso suele ser atípico pudiendo presentar apnea y cianosis”, explicaron desde la SAP.

La OPS alertó sobre el resurgimiento de brotes de tos convulsa en América Latina y recomendó reforzar la vigilancia epidemiológica

El período de incubación oscila entre siete y diez días. Los cuadros más críticos ocurren en menores de seis meses, especialmente en lactantes prematuros, niños no vacunados o hijos de madres que no recibieron la vacuna durante el embarazo. Los síntomas incluyen tos paroxística, vómitos postusivos, episodios de apnea y cianosis. En los adultos y niños vacunados la enfermedad puede expresarse como una tos persistente que se extiende hasta diez semanas. La fiebre suele estar ausente o es baja.

Las complicaciones más graves son la bronconeumonía, las convulsiones y el daño neurológico permanente. La letalidad general es baja, pero se concentra casi exclusivamente en lactantes menores de un año, con tasas de entre 1% y 3% en menores de dos meses, según el Boletín Epidemiológico bonaerense. En junio, la OPS instó a los Estados miembros a reforzar la vigilancia epidemiológica y mantener un monitoreo exhaustivo de las coberturas de vacunación.

El diagnóstico temprano resulta fundamental para cortar la transmisión. La SAP remarcó la importancia de la sospecha clínica y la confirmación microbiológica mediante PCR a partir de muestras respiratorias. Ante la sospecha, se recomienda iniciar tratamiento antibiótico sin aguardar los resultados de laboratorio.

Estrategias, brechas vacunales y el desafío de revertir la tendencia

El diagnóstico precoz y el inicio rápido del tratamiento antibiótico son claves para prevenir la transmisión de Bordetella pertussis (Imagen Ilustrativa Infobae)

El Calendario Nacional de Vacunación establece la administración de dosis específicas en distintas etapas: a los dos, cuatro y seis meses (esquema primario con quíntuple o pentavalente), entre los quince y dieciocho meses (primer refuerzo), a los cinco años (segundo refuerzo con triple bacteriana celular), a los once años (tercer refuerzo con triple bacteriana acelular), en cada embarazo a partir de la semana veinte de gestación (dosis de triple bacteriana acelular), al personal de salud en contacto con menores de un año y a convivientes de recién nacidos prematuros de menos de 1500 gramos.

La médica infectóloga Gabriela Elbert, miembro de la Comisión de Vacunas de la SADI, explicó a Infobae que la baja vacunación se observa desde la Pos pandemia cuando cayeron las vacunaciones para enfermedades respiratorias:

“Las tasas de vacunación están cayendo. Y no es un fenómeno solo de Argentina. El coqueluche comenzó a subir desde el invierno del año pasado. Y afecta a los que no están vacunados y a los más chicos y recién nacidos. Por eso, además de vacunar a los más pequeños, es clave que las mujeres embarazadas se vacunen con la Triple bacteriana celular. Observamos que hay un 30 % de los recién nacidos que no están protegidos y eso es porque las futuras madres no se vacunaron».

La SAP enfatizó que “la vacunación es la herramienta más eficaz para prevenir las formas graves y las muertes por coqueluche. Se enfatiza la importancia de alcanzar y mantener coberturas mayores al 95% en todos los grupos objetivo”.

La vacunación de embarazadas reduce la gravedad de la coqueluche en recién nacidos pero la cobertura sigue siendo insuficiente
(Imagen Ilustrativa Infobae)

Las estadísticas muestran que en 2024, la cobertura para el primer refuerzo de la vacuna quíntuple o séxtuple en niños de quince a dieciocho meses fue del 68%. En embarazadas, la cobertura con dTpa alcanzó el 69%, cifras insuficientes para la protección pasiva de los recién nacidos frente al coqueluche. La SAP recordó que la inmunización materna disminuye la incidencia y la gravedad de la enfermedad durante los primeros meses de vida.

“Además de la vacunación de los niños, la inmunización de embarazadas ha demostrado disminuir los casos y la gravedad de la coqueluche durante los primeros meses de vida”, consignó la entidad pediátrica.

El contexto actual exige una respuesta inmediata para reforzar la sospecha clínica, la confirmación diagnóstica oportuna y la optimización de las coberturas de vacunación. Las autoridades sanitarias y los especialistas insisten en la revisión de los carnets de vacunación, la consulta precoz ante síntomas y la importancia de la inmunización maternal como estrategia central.

RLas autoridades recomiendan consultar de inmediato ante tos persistente sobre todo en lactantes para evitar complicaciones graves |( Crédito: Jovani Pérez/Infobae México)

El aumento de casos de tos convulsa en Argentina, en pleno inicio del ciclo escolar, representa un desafío urgente para el sistema de salud y la comunidad educativa.

El Calendario Nacional de Vacunación establece la administración de la vacuna en los siguientes grupos:

  • A los 2, 4 y 6 meses (esquema primario con vacuna quíntuple o pentavalente)
  • Entre los 15 y 18 meses (primer refuerzo)
  • A los 5 años (segundo refuerzo con triple bacteriana celular)
  • A los 11 años (tercer refuerzo con triple bacteriana acelular)
  • En cada embarazo a partir de la semana 20 de gestación (una dosis de triple bacteriana acelular)
  • Al personal de salud en contacto con niños menores de un año (una dosis cada 5 años)
  • A convivientes de recién nacidos prematuros de menos de 1.500 gramos (una dosis de triple bacteriana acelular – dTPa)