El índice de riesgo país subió más de 70 puntos básicos después de tocar un mínimo en casi 8 años a fines de enero (Foto: Reuters)

Tras tocar un mínimo desde mediados de 2018 hace apenas un mes, el índice de riesgo país emprendió un sendero alcista que actualmente lo ubica por encima de los 550 puntos básicos. Este avance, que supera las 70 unidades, fue atribuido por analistas a la persistente incertidumbre en los mercados externos. Además, advirtieron que esta suba limita la capacidad de financiamiento externo de las compañías argentinas, ya que se ven obligadas a pagar mayores tasas para acceder a créditos.

El impulso positivo de los bonos soberanos de Argentina permitió que el índice confeccionado por el banco de inversión JP Morgan-Chase, descendiera a 481 puntos básicos a fines de enero, su valor más bajo en casi ocho años. Desde las elecciones legislativas en las que se impuso el oficialismo, la reducción de esta variable superó las 600 unidades.

El indicador funciona como un termómetro relevante para los inversores, ya que mide la probabilidad de que un Estado incumpla sus compromisos financieros. Se obtiene al comparar el rendimiento de los bonos soberanos argentinos con el de los bonos del Tesoro estadounidense de igual plazo, considerados activos libres de riesgo.

Un riesgo país alto obliga al Gobierno a ofrecer intereses más elevados para captar fondos en los mercados internacionales

Cuando la diferencia entre ambos se amplía, refleja desconfianza sobre la estabilidad económica nacional y anticipa obstáculos para acceder a financiamiento exterior en condiciones favorables.

Un índice de riesgo país alto obliga al Gobierno a ofrecer intereses más elevados para captar fondos en los mercados internacionales, lo que encarece la deuda y dificulta el manejo fiscal.

Desde la llegada de Javier Milei a la presidencia, la caída acumulada supera las 1.400 unidades. Si se toma noviembre de 2023, momento del triunfo electoral de La Libertad Avanza, el retroceso supera los 1.900 puntos básicos.

Reacciones de funcionarios, empresas y analistas

A pesar de estos avances, la volatilidad global, evidenciada en la caída de acciones tecnológicas, bonos soberanos y Bitcoin, impactó negativamente en los títulos argentinos, impulsando el índice de riesgo país de 480 a 550 pb, ubicándose por encima del promedio regional de 300 pb.

Este comportamiento se mantuvo aun cuando el Banco Central de la República Argentina (BCRA) cumplió con una de las condiciones clave del mercado: la adquisición de divisas para reforzar las reservas internacionales: adquirió más de USD 2.700 millones desde el comienzo de la “fase 4″ del programa económico y las proyecciones oficiales calculan que las compras netas de dólares en 2026 podrían estar entre 10.000 y 17.000 millones de dólares, según la demanda de pesos y la oferta de divisas.

En el contexto actual, una eventual emisión de deuda argentina en dólares en el mercado internacional requeriría pagar tasas cercanas al 9% anual, un costo que desincentiva al Gobierno.

A esto se suma que durante la semana, el equipo económico emitió un bono en moneda extranjera con una tasa inferior al 6% anual y el ministro de Economía, Luis Caputo, dejó en claro que buscan “cortar con la dependencia” de Wall Street potenciando el mercado de capitales local. Por ello, el avance del indicador no parece alterar los planes del Palacio de Hacienda, que busca otras alternativas para financiar los pagos de deuda externa.

En diálogo con Infobae, Sebastián Menescaldi, director asociado de la consultora EcoGo, dijo que “en el corto plazo hubo un momento de impulso y ahora algo se perdió” aunque aclaró: “no cambia la evaluación de Argentina en lo inmediato”.

Sin embargo, Menescaldi remarcó que el índice de riesgo país por encima de las 550 unidades indica que “todavía no tenemos acceso a los mercados internacionales”. Explicó: “No podemos refinanciar nuestra deuda y tenemos que comprar reservas, endeudarnos con repo o con organismos internacionales para poder cancelar la deuda. Si no hay acceso, las empresas argentinas no logran conseguir crédito externo”, detalló.

Según el economista de Eco Go, para que el indicador de JP Morgan-Chase retome una tendencia bajista, Argentina “debe seguir por este camino: mostrar un fuerte compromiso fiscal, un fuerte compromiso para cancelar la deuda y también seguir acumulando reservas”. Añadió: “Si el mundo también acompaña, podrán tener el acceso al mercado y mostrar que cuentan con confianza. Una vez logrado esto, el índice de riesgo país va a descender aún más”.

Argentina debe seguir por este camino: mostrar un fuerte compromiso fiscal, un fuerte compromiso para cancelar la deuda y también seguir acumulando reservas (Menescaldi)

Matías de Luca, jefe de Research y Estrategia de Parakeet, el incremento del índice financiero se vincula con la inestabilidad de los mercados internacionales. A la vez, observó que la suba del índice de riesgo soberano ocurrió en la mayor parte de los países de la región, que no pudieron escapar de las tensiones externas.

De Luca precisó: “El índice de riesgo país no es una variable 100% estable, es un spread de tasas. Es positivo que se mantenga estable en torno a los 500 puntos básicos. Es mayor el beneficio de haber pasado de 1.000 a 500 bps que los perjuicios por cotizar a 550 pb en vez de 490 bps. Gracias a que tenemos un índice de 500 bp es que tanto empresas como provincias están pudiendo refinanciar su deuda en el exterior a tasas mucho más bajas. Eso evita conflictos financieros y allana el terreno para el crecimiento económico”.

Federico Machado, economista de la consultora OPEN, observó que el pesimismo de los mercados de los últimos días “llama un poco la atención considerando que transitamos una semana ‘buena’ para el Gobierno: reforma laboral, datos positivo de actividad en diciembre y una colocación exitosa del AO27″. Además, subrayó que parte del aumento del índice de riesgo país corresponde al contexto internacional descripto previamente.

Ante la consulta de Infobae sobre el efecto de esta dinámica en la economía local, Machado respondió: “Eleva el costo de financiamiento de las empresas, que necesitan pagar tasas del 8% en dólares para tomar crédito en un contexto en que la inversión es clave ante la falta de consumo y gasto público».

Emisión de deuda privada

La compresión del índice de riesgo país desde las elecciones legislativas de octubre de 2025 propició que las compañías argentinas colocaran deuda en los mercados internacionales por más de USD 8.500 millones. Este flujo de divisas permitió, en buena medida, mantener la calma cambiaria y la compra de divisas por parte del BCRA.

Alejandro Giacoia, economista de Econviews, coincidió con sus colegas al asociar el alza del indicador con la volatilidad externa. A la vez, sostuvo que “para que vuelva a bajar, las compras de reservas que está llevando a cabo el Banco Central son determinantes. Si el BCRA continúa comprando y acumulando reservas, esto seguirá aportando a la confianza. Del mismo modo, la colocación de deuda en dólares de esta semana da certidumbre sobre la capacidad que tiene Argentina para cumplir con sus compromisos de deuda”.

Emiliro Botto, jefe de Estrategia de Mills Capital, manifestó que “si se mantiene el ritmo de acumulación de reservas y continúan las victorias legislativas que refuercen el programa macro, el índice de riesgo país debería volver a perforar los 500 puntos básicos. El movimiento reciente luce más como toma de ganancias que como un cambio de tendencia estructural”.