El índice de riesgo país volvió a exhibir una sensibilidad superior frente a los shocks externos en comparación con sus pares de América Latina. Durante el actual episodio de volatilidad global generado por la guerra en Irán, el salto en el indicador local se destacó por encima del promedio de la región.
Factores como la estructura macroeconómica, la dinámica de reservas internacionales y la reacción de los mercados ante señales locales parecen ubicar a la deuda argentina en una posición de mayor fragilidad ante eventos internacionales.
Según datos del Banco Central de República Dominicana, el índice de mercados emergentes EMI de riesgo país mostró movimientos dispares en América Latina desde el inicio de la guerra en Irán. El análisis realizado por Infobae revela que la sensibilidad del spread argentino frente al shock externo fue considerablemente mayor al de la región.
Durante la semana del 27 de febrero al 5 de marzo, el índice EMI de riesgo país mostró una volatilidad significativa en los mercados latinoamericanos. Argentina registró el mayor valor absoluto al alcanzar 576 puntos el 27 de febrero y el menor el 4 de marzo con 535 puntos, lo que representó una variación máxima de 41 unidades, equivalente al 7,66%, cuarto mayor valor relativo. Este movimiento reflejó el impacto diferencial que tuvo la guerra en Irán sobre la percepción de riesgo de la deuda soberana argentina en comparación con el resto de la región.
El promedio latinoamericano, medido por el EMBI Latino, osciló entre un máximo de 302 puntos el 3 de marzo y un mínimo de 292 el 4 de marzo, con una variación absoluta de 10 unidades, equivalente a 3,42%. Esta diferencia fue mucho menor a la observada en Argentina y refleja una estabilidad relativa del indicador regional frente a la volatilidad del caso argentino durante los días de mayor tensión internacional.
Si se considera la magnitud de los cambios, Bolivia se ubicó como el país con la mayor variación relativa en el período, con una diferencia de 46 puntos entre el valor máximo (486 el 3 de marzo) y el mínimo (440 el 5 de marzo), equivalente a un 10,45%. Chile y Uruguay también presentaron oscilaciones importantes: en el caso chileno, el índice varió 7 puntos entre extremos, lo que representó un 7,87%, mientras que en Uruguay la diferencia fue de 6 puntos, correspondiente a un 8,33 por ciento.
Entre los países que mejor resistieron la volatilidad, Panamá y Colombia mostraron las menores variaciones absolutas y relativas. Panamá presentó una diferencia de 4 puntos entre extremos, lo que significó un 2,7%, mientras que Colombia tuvo una variación de 9 puntos, equivalente a un 3,14%. Estos resultados evidenciaron una baja sensibilidad de sus spreads de riesgo en el contexto de incertidumbre externa.
Los datos analizados llegan al 5 de marzo. El viernes el índice de riesgo país argentino volvió a subir hasta superar los 570 puntos, el punto inicial del día previo al inicio del conflicto en Medio Oriente.
Las razones detrás de la fragilidad
El análisis de los bancos de inversión de Wall Street aporta elementos para entender por qué el spread argentino resultó más vulnerable frente al shock externo que el de sus pares regionales. Los informes consultados identifican una serie de factores estructurales y coyunturales que amplifican la sensibilidad de la deuda soberana argentina ante episodios de volatilidad internacional.
Citi destaca que, pese a señales iniciales de estabilización bajo la gestión de Javier Milei, existen riesgos persistentes. Entre ellos, el informe menciona las “reservas netas negativas” en el Banco Central, la volatilidad de tasas de interés y la posibilidad de un escenario de estanflación.
La persistencia de reservas netas negativas, la volatilidad de las tasas de interés y un potencial entorno estanflacionario representan riesgos significativos (Citi)
En palabras textuales del reporte: “La persistencia de reservas netas negativas, la volatilidad de las tasas de interés y un potencial entorno estanflacionario representan riesgos significativos”.
Estos factores limitan la capacidad del país para enfrentar shocks externos y condicionan la credibilidad del programa económico.
Wells Fargo, en su análisis sobre vulnerabilidades de mercados emergentes ante shocks geopolíticos, ubica a Argentina entre los países más expuestos.
El informe resalta: “Los países que dependen del financiamiento externo, con perfiles de deuda soberana adversos y reservas internacionales inadecuadas, son los más vulnerables. Argentina y Turquía aparecen como los más vulnerables.” La dependencia del financiamiento externo, combinada con un perfil de deuda adverso y reservas internacionales insuficientes, incrementa el grado de exposición de la economía argentina ante crisis internacionales.
La dependencia del financiamiento externo, combinada con un perfil de deuda adverso y reservas internacionales insuficientes, incrementa el grado de exposición de la economía (Wells Fargo)
Morgan Stanley aporta otra perspectiva al considerar que la sostenibilidad del programa de acumulación de reservas depende de la recuperación de la economía y del crecimiento de la demanda por pesos.
El reporte advierte: “¿Qué tan sostenible es el programa de compras de divisas? La respuesta corta es que las compras de divisas pueden sostenerse mientras la actividad económica se recupere y la demanda de moneda local aumente. De lo contrario, la emisión monetaria asociada a las compras de divisas debe ser esterilizada… una opción que podría eventualmente conducir a volatilidad en el mercado cambiario y monetario.” Así, la fragilidad cambiaria y la necesidad de esterilizar la expansión monetaria añaden tensión a la estabilidad financiera.
En el terreno de la inflación, Morgan Stanley identifica una mayor exposición argentina al traspaso de precios internacionales al índice de precios local, en particular por el peso de los combustibles en la canasta de consumo.
Según los analistas de MS: “El traspaso inflacionario depende del peso de los combustibles en el índice de precios al consumidor y de las políticas internas: México es el menos afectado; Chile y Argentina son los más expuestos.” Esta característica amplifica los efectos de shocks externos sobre la economía doméstica y, en consecuencia, sobre el spread de riesgo.
El traspaso inflacionario depende del peso de los combustibles en el índice de precios al consumidor y de las políticas internas: México es el menos afectado; Chile y Argentina son los más expuestos (Morgan Stanley)
La vulnerabilidad cambiaria y el riesgo de una crisis de balance de pagos son otros elementos citados por Wells Fargo.
El banco advierte: “Los países asociados a fundamentos débiles y valoraciones caras pueden experimentar una fuerte reversión. Aquellos con vulnerabilidades elevadas pueden atravesar crisis de balanza de pagos, fuertes desaceleraciones económicas o, peor aún, default soberano. Argentina y Turquía aparecen como los más vulnerables…” La debilidad de los fundamentos macroeconómicos y la valoración de los activos argentinos elevan la posibilidad de episodios de reversión brusca.
Factores coyunturales y estructurales
Según estos informes de bancos de Wall Street, la mayor exposición argentina ante shocks externos no responde a un único motivo, sino a la combinación de factores estructurales -como la debilidad de las reservas internacionales, la dependencia del financiamiento externo y la volatilidad de tasas de interés- y a condicionantes coyunturales, como el contexto inflacionario, la sostenibilidad de la política monetaria y el perfil de deuda soberana.
Las citas de los bancos de inversión relevadas por Infobae muestran que el mercado percibió estas vulnerabilidades de manera más aguda durante el episodio de la guerra en Irán, reflejándose en los movimientos del spread de riesgo soberano.