
La irrupción de un fenotipo dominante entre los lagartos pone en peligro el equilibrio ancestral de colores y estrategias reproductivas. Dos investigaciones recientes, publicadas en Science, revelan que la flexibilidad biológica y la plasticidad fenotípica han sido cruciales para preservar la variedad de tonos, aunque este sistema puede verse comprometido ante variantes capaces de desplazar a las formas tradicionales.
El polimorfismo de color: cómo es el sistema evolutivo
El polimorfismo de color describe la coexistencia de diferentes tonalidades en una misma especie. En los lagartos, esta característica es especialmente visible entre los machos, donde cada color suele asociarse a una táctica reproductiva particular.
Según Science, ninguna variante logra imponerse de manera definitiva, lo que permite que diversos colores persistan generación tras generación. Este fenómeno se asemeja al juego de piedra, papel o tijera, donde cada opción puede vencer a otra, pero siempre existe una alternativa capaz de mantener el equilibrio.

La persistencia de esta diversidad depende de un mecanismo conocido como selección equilibradora. Siddharth S. Gopalan y Todd A. Castoe explican que este proceso evolutivo favorece a las variantes menos frecuentes, impidiendo que un solo color predomine en la población. Así, la diversidad genética se conserva y ningún fenotipo logra ventajas absolutas a largo plazo, lo que mantiene la riqueza cromática de la especie.
Amenaza al equilibrio: el caso del fenotipo nigriventris
En la lagartija roquera común (Podarcis muralis), común en Europa, la presencia de un nuevo fenotipo, nigriventris, está rompiendo este antiguo equilibrio. La investigación liderada por Tobias Uller, difundida en Science y Phys.org, observa que los individuos con dorso verde brillante y alto estatus social desplazan a los colores tradicionales amarillo y naranja.
El equipo de Uller sostiene que la introducción de este fenotipo dominante altera la selección equilibradora, acelerando la pérdida del polimorfismo de color. La dinámica recuerda a la llegada de un jugador invencible que interrumpe un ciclo de competencia que llevaba millones de años funcionando.

La expansión del nigriventris no solo modifica la apariencia de la población, sino que también afecta el comportamiento y las interacciones sociales de los lagartos. Los ejemplares con el nuevo color dominante tienden a tener ventajas en la lucha por el territorio y el acceso a parejas, lo que refuerza su predominancia y reduce la presencia de variantes previas.
Esta situación pone en riesgo la coexistencia milenaria de colores, un rasgo que había perdurado gracias a complejos juegos evolutivos y a la ausencia de dominios absolutos.
Plasticidad fenotípica: defensa de la diversidad en otras especies
En contraste, las lagartijas de manchas laterales (Uta stansburiana) de Estados Unidos muestran una estrategia diferente para conservar su diversidad cromática.

Según la investigación liderada por Ammon Corl en Science, aunque los machos presentan gargantas naranjas, azules o amarillas, en realidad solo existen dos variantes genéticas principales. El color amarillo no depende de un alelo específico, sino que se produce por plasticidad fenotípica: algunos lagartos con genotipo azul pueden desarrollar una garganta amarilla si no logran establecer un territorio al inicio de la temporada reproductiva.
Esta capacidad de adaptación permite que la población ajuste su coloración de acuerdo con la competencia y las circunstancias ambientales. La plasticidad fenotípica actúa como un escudo ante la pérdida de variantes, ya que introduce flexibilidad en la expresión de rasgos sin requerir cambios genéticos permanentes.
Así, la población puede responder rápidamente a presiones selectivas, manteniendo la diversidad de colores incluso cuando surgen nuevos desafíos evolutivos o cambios en el entorno. Este mecanismo contrasta con la situación observada en Podarcis muralis, donde la falta de flexibilidad contribuye a la desaparición de colores ancestrales ante la llegada de un fenotipo dominante.
Simulaciones y futuro de la biodiversidad cromática

Para analizar la estabilidad de estos sistemas, los equipos de investigación emplearon simulaciones informáticas. Tanto Science como Phys.org informan que los modelos con solo dos variantes genéticas y plasticidad fenotípica son más resistentes a la desaparición de colores que aquellos con tres alelos sin flexibilidad.
Las simulaciones demuestran que un nuevo fenotipo dominante puede eliminar la coexistencia milenaria de colores, pero la plasticidad fenotípica ofrece mayor protección ante la pérdida de variantes ancestrales. Estas investigaciones sugieren que la biodiversidad cromática de los lagartos depende de la capacidad de las especies para adaptarse rápidamente a nuevas circunstancias.
Si bien la selección equilibradora ha sido eficaz para mantener la riqueza de tonos durante millones de años, la aparición de variantes dominantes puede desequilibrar el sistema. La plasticidad fenotípica aparece como un recurso clave para preservar la diversidad frente a las amenazas evolutivas y ambientales, asegurando que los lagartos continúen exhibiendo una amplia gama de colores en el futuro.