El ministro dijo en un foro con empresarios:

El debate sobre las metas de acumulación de reservas internacionales netas se intensificó durante la última revisión del acuerdo entre Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI), que a nivel técnico culminó la semana pasada.

En ese marco, el ministro de Economía, Luis Caputo, defendió -y reveló que planteó- la conveniencia de adoptar un enfoque anual para el cumplimiento de los objetivos de reservas, en lugar de la tradicional supervisión trimestral. Lo que despertó el análisis de economistas y consultores, quienes evaluaron el impacto de la volatilidad cambiaria y la estructura de las exportaciones sobre la viabilidad de las metas.

Como reveló Infobae, con el viaje del viceministro de Economía, José Luis Daza, a los Estados Unidos finalizó la revisión a nivel técnico y ahora se espera por la aprobación a nivel del directorio, lo que va a destrabar el desembolso de USD 1.000 millones. Momento en que se conocerán también el staff report y con ello las nuevas metas de acumulación de reservas internacionales netas que debe cumplir la Argentina durante el 2026 y si Caputo logró convencer de cambiar la metodología. Estas metas funcionaban, hasta ahora, bajo un esquema de control trimestral, sujeto a revisiones periódicas por parte de las autoridades del Fondo.

El ministro de Economía explicó el razonamiento detrás de la propuesta de que la meta sea anual. “Para mí decir vamos a comprar más o menos dólares en tal fecha sería arrogante, eso incluso lo hablamos con el Fondo. Normalmente, tenemos que poner metas trimestrales, y nosotros le decimos: ‘Podemos poner metas trimestrales, pero lo lógico sería una meta anual, porque yo, realísticamente, no puedo decirles con certeza que puedo comprar más en esta fecha que en esta’. Porque por ahí los exportadores retienen o adelantaron exportaciones y después cancelan, no podés saber. Si podés tener una estimación sobre cuánto vas a comprar”.

Una vez que se apruebe la revisión a nivel del directorio, se va a destrabar el desembolso de USD 1.000 millones que impactará en las reservas del Banco Central

El ministro sostuvo que la dinámica de las exportaciones y el comportamiento de los actores del sector externo imposibilitan una proyección precisa de corto plazo. Bajo ese argumento, la administración económica propuso ante el FMI que la meta de reservas se mida en función del desempeño anual.

En el actual programa, la acumulación de dólares depende en gran parte de factores externos y de la estacionalidad de los ingresos por exportaciones, lo que complica el cumplimiento de objetivos trimestrales rígidos.

El presidente de Analytica, Ricardo Delgado, analizó las implicancias que tendría este cambio en la modalidad de evaluación. “Eso le da más margen al equipo económico para no tener que estar atado a cuatro cumplimientos anuales, que son las metas trimestrales, y te da más flexibilidad”, sostuvo.

Para una economía como la de Argentina, que tiene alta volatilidad cambiaria y en la capacidad de oferta y compra de reservas por parte del Banco Central, una meta anual te da mayor flexibilidad (Delgado)

Aunque remarcó que las metas trimestrales son parte habitual de todos los programas históricos del Fondo, que tienen un manual y siguen un procedimiento. “Para una economía como la de Argentina, que tiene alta volatilidad cambiaria y en la capacidad de oferta y compra de reservas por parte del Banco Central, una meta anual te da mayor flexibilidad. No estás todo el tiempo dando examen y eso mejora las expectativas porque sacas de la cancha el cumplimiento o no. Obviamente, cuando te acerques a fin de año, donde tienes que mostrar si cumpliste la meta, esas expectativas van a empezar a mirar el número”, aseguró Delgado.

Con la presentación de la “Fase 4″ del programa económico, el Banco Central se autoimpuso el desafío de sumar USD 10.000 millones a sus reservas a lo largo de 2026, un objetivo que, según comentó el presidente de la entidad, Santiago Bausili, contó con el aval del organismo internacional. Y hasta el momento, lo viene haciendo a un ritmo mayor al que se consensuó: en lugar de un 5% del volumen total de las operaciones, lo hace a un 30% sin generar fuertes saltos en el dólar.

El último jueves, la entidad aceleró la adquisición al sumar USD 124 millones, la cifra más alta desde mediados de febrero. Desde el inicio de la “Fase 4″ del programa monetario en enero, el BCRA sumó más de USD 3.000 millones, lo que representa más del 30% de la meta establecida de compra de divisas para todo el año.

El Banco Central ya compró USD 3.000 millones en lo que va del año (Foto: Reuters)

La directora de C&T Asesores Económicos, María Castiglioni, consideró acertada la revisión de los plazos de cumplimiento. “Me parece muy lógico porque uno puede anticipar cierta estacionalidad en el comercio exterior ex ante en Argentina. Pero la estacionalidad está cambiando porque hay otros factores que van creciendo en términos de las exportaciones, como la energía, además de tener un mundo cada vez más volátil y eso impacta en Argentina”, comentó.

Castiglioni agregó: “Planificar la política de comprar reservas condicionada a una meta trimestral puede afectar la política monetaria. Cuando es más sensato plantear una meta anual y que después, en la planificación, el Banco Central vaya a mirar cuánto va comprando, pero con una perspectiva que no condicione“.

Es más sensato plantear una meta anual y que después, en la planificación, el Banco Central vaya a mirar cuánto va comprando, pero con una perspectiva que no condicione (Castiglioni)

“Es una buena decisión plantear una meta anual y no trimestral, esas metas trimestrales estaban ligadas a que había revisiones trimestrales, que en los acuerdos estándar están ligadas a la cuestión fiscal. Como Argentina ya tiene equilibrio fiscal desde el momento cero, lo que está ayudando el FMI son fuentes hasta que Argentina puede tener un índice de riesgo país más bajo y no necesitar de la ayuda del Fondo primero para capitalizar el Banco Central y después para tener cierto fondeo”, dijo Castiglioni a Infobae.

Es que el esquema tradicional de revisiones trimestrales del FMI respondía a la lógica de los programas fiscales estándar, donde el cumplimiento de metas periódicas condicionaba el acceso a nuevos desembolsos. En el actual acuerdo, la situación fiscal de Argentina presenta una dinámica diferente, con equilibrio de las finanzas públicas desde el inicio del programa. El monitoreo del cumplimiento de las metas de reservas, entonces, se adapta a la nueva realidad del país y a su capacidad para captar dólares en el mercado internacional, coincidieron los economistas consultados.