
En una sala de audiencias porteña, un hombre de 49 años es juzagado por la muerte de una adolescente de 17 años, que murió por una sobredosis de cocaína en su domicilio. La Fiscalía pidió una pena de 3 años y 6 meses de prisión efectiva.
La solicitud estuvo a cargo de María Luz Castany, quien señaló a Christian Mauricio Gilardenghi, como responsable de la muerte de la menor. Todo sucedió en el domicilio del imputado, en el barrio de Villa Ortúzar, en noviembre de 2021.
Durante la audiencia, la representante de la Fiscalía General N°30 ante los Tribunales Orales en lo Criminal y Correccional describió una vinculación marcada por la desigualdad y la asimetría. Según la fiscal, Gilardenghi mantenía contacto con la víctima desde que ella tenía 16 años, en el marco de la venta de marihuana. El vínculo se profundizó con el tiempo, hasta derivar en episodios de consumo de cocaína en el domicilio del acusado.
La investigación estableció que el 16 de noviembre de 2021, la adolescente dejó a una niña a la que cuidaba, saludó a su pareja desde la distancia y abordó un colectivo de la línea 111 para dirigirse a la vivienda de Gilardenghi, ubicada en Mariano Acha al 1000. A las 20:13, cámaras de seguridad registraron su llegada. Poco después de las 20:46, el imputado realizó una llamada al 911 para alertar que una amiga estaba convulsionando. Diez minutos después, volvió a comunicarse para solicitar una ambulancia.
El rápido arribo de personal médico del Hospital Tornú, a tres cuadras del lugar, permitió realizar maniobras de reanimación cardiopulmonar, pero la joven falleció a las 21:15.
La autopsia confirmó congestión, edema pulmonar y meningoencefálico como causa de muerte, todos provocados por una sobredosis de cocaína.
Según la exposición de la fiscal, los registros médicos descartaron problemas cardíacos o enfermedades previas que pudieran explicar el desenlace. El informe forense determinó la presencia de metabolitos no activos en sangre y orina, un indicio de consumo anterior, aunque sin efectos biológicos relevantes al momento del episodio fatal. Este dato fue enfatizado por Castany para descartar otras hipótesis.
Durante el juicio, según informó el sitio web de los fiscales, Castany sostuvo que Gilardenghi no solo proveía marihuana a la víctima, sino que además le regalaba cocaína desde meses antes, aprovechando la situación de vulnerabilidad de la joven.
La funcionaria pública agregó también que, de acuerdo con los mensajes intercambiados entre ambos, el imputado ofreció en reiteradas ocasiones estupefacientes y dinero a cambio de favores sexuales, ofertas que la adolescente rechazó. La relación se caracterizaba por una marcada diferencia de edad y por la confianza que Gilardenghi había logrado establecer con la familia de la víctima, dado su pasado como pareja de una amiga de la madre de la joven.

En la audiencia, la fiscal reconstruyó los minutos previos al desenlace fatal. La adolescente pasó la tarde en espacios públicos y conversó con varias personas, incluida su madre, sin que nadie notara signos de consumo. La fiscal citó la declaración de una médica que participó en el juicio, quien explicó que, tras la inhalación de cocaína, los efectos alcanzan su punto máximo en aproximadamente 30 minutos, un lapso coincidente con el tiempo que la joven permaneció en el departamento del imputado. Los análisis toxicológicos confirmaron la presencia de la sustancia en el hisopado nasal realizado a la víctima tras su fallecimiento.
El expediente judicial incorpora mensajes donde Gilardenghi le promete a la joven que, si acudía a su casa, le “iba a regalar cositas” y que “tomamos algo y ya”. La fiscal interpretó que en ese contexto “tomar algo” hacía referencia al consumo de cocaína, ya que los análisis descartaron la presencia de alcohol y los encuentros previos siempre giraban en torno a la provisión de drogas.
La fiscal Castany destacó como agravantes la diferencia de edad, el aprovechamiento de la inmadurez de la adolescente, la relación de confianza con la madre de la víctima y el accionar del imputado tras el fallecimiento.
Según el expediente, Gilardenghi descartó la cocaína que había en la vivienda, mintió a la policía sobre la edad de la joven, se deshizo del teléfono celular y desvió a la madre para que acudiera al hospital y no a su domicilio.
El celular del imputado nunca fue incautado. La Fiscalía indicó que, tras el deceso, Gilardenghi aseguró no tenerlo consigo, pese a que las llamadas al 911 y a la madre de la joven fueron efectuadas desde ese aparato. Estos elementos también formaron parte del pedido de condena por parte de la fiscalía.
En el tramo final de su alegato, Castany recordó que el imputado fue condenado previamente por el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°16 por lesiones y amenazas coactivas agravadas por violencia de género. Solicitó que la pena por homicidio culposo y suministro de estupefacientes agravado por tratarse de una menor de edad sea de cumplimiento efectivo.
La causa sigue su curso y el debate oral continuará el próximo 4 de marzo, fecha en la que la defensa presentará sus argumentos ante el juez Pablo Vega, quien integra el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional N°17.