
Los mercados estadounidenses operan este martes con movimientos erráticos, alternando entre pérdidas y ganancias, mientras los inversores sopesaban señales contradictorias sobre una posible salida negociada al conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, ahora en su cuarta semana.
El S&P 500 cotizaba con una variación prácticamente nula —apenas un 0,05% al alza—, luego de haber caído 0,8% en la apertura y borrado buena parte del rebote registrado el lunes. El Dow Jones sumaba 0,26%, mientras que el Nasdaq retrocedía 0,41%. El índice de volatilidad VIX subía 1,11%, reflejo de la persistente tensión en los mercados.
La jornada del lunes había sido marcadamente distinta. El presidente Donald Trump alimentó el optimismo al anunciar que Washington e Irán habían mantenido conversaciones “muy buenas y productivas” orientadas a una “resolución completa y total” de las hostilidades. El anuncio desató una suba global. Pero la euforia se diluyó cuando medios estatales iraníes desmintieron que hubiera habido negociaciones directas entre ambos países, y los ataques continuaron durante la noche.
El martes llegaron señales en ambas direcciones: por un lado, Irán lanzó nuevas oleadas de misiles contra Israel; por otro, el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, publicó en X que su país está dispuesto a “facilitar conversaciones significativas y concluyentes” para poner fin al conflicto.
El petróleo recuperó terreno tras el derrumbe del día anterior. El barril de Brent subía 4,15%, hasta los 104,09 dólares, mientras que el crudo de referencia estadounidense (WTI) avanzaba 4,77%, a 92,33 dólares. Ambos índices habían caído más de un 10% el lunes ante los rumores de un posible cese de hostilidades. Desde el inicio de la guerra el 28 de febrero, el Brent acumula una suba de alrededor del 40% y el WTI, más del 30%.
El economista jefe de BP, Gareth Ramsay, fue categórico al valorar el impacto del conflicto en los mercados energéticos. “No creo que esto sea comparable con ninguna disrupción del pasado… no ha habido ninguna disrupción de esta escala”, dijo en CERAWeek, la principal conferencia de la industria energética.
El cierre del estrecho de Ormuz —por el que transita normalmente alrededor del 20% del petróleo y gas natural licuado del mundo— mantiene fuera del mercado entre 15 y 16 millones de barriles diarios, y los ataques han afectado refinerías en todo el Golfo Pérsico. Ramsay advirtió que un alza sostenida de entre el 30% y el 40% en los precios del crudo podría recortar hasta un punto porcentual del crecimiento económico global, lo que representaría una “desaceleración global significativa”.
En los mercados de bonos, los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense retomaron la senda alcista. El bono a 10 años trepó a 4,39%, desde el 3,97% previo al inicio del conflicto, lo que encarece hipotecas y otros créditos para hogares y empresas. El rendimiento a 5 años avanzó 1,80% y el de 30 años, 0,65%. Las expectativas de recortes de tasas por parte de la Reserva Federal, que arrancaron el año como un escenario casi garantizado, se han evaporado; algunos operadores incluso comienzan a descontar la posibilidad de una suba de tasas antes de fin de año, según datos de CME Group.
En Asia, los mercados reaccionaron con entusiasmo a los comentarios de Trump del lunes, su primera oportunidad para operar tras el anuncio. El Hang Seng de Hong Kong subió 2,79% y el Kospi de Corea del Sur avanzó 2,74%. El Nikkei japonés ganó 1,43% y el índice de Shanghái, 1,78%.
En Europa, el FTSE 100 londinense sumaba 0,36% y el CAC 40 parisino, 0,30%, aunque el DAX alemán retrocedía 0,42%.
En divisas, el dólar se fortaleció frente al euro, que caía a 1,1585 por unidad, mientras que el índice del dólar avanzaba 0,48%. El oro cotizaba estable en torno a los 4.407 dólares la onza.
En Wall Street, entre las acciones individuales, Estée Lauder desplomó 9,3% tras confirmar conversaciones de fusión con la española Puig, mientras que Exxon Mobil repuntaba 3,8% y ConocoPhillips ganaba 2,4%, beneficiadas por el rebote del crudo.