El pejerrey bonaerense es clave en la pesca deportiva de Argentina y tiene alto valor por su sabor y carne blanquísima/Ariel Rotondo - ArgentiNat

El pejerrey bonaerense es un pez nativo de la región pampeana de Sudamérica, muy valorado tanto por su sabor como por ser protagonista de la pesca deportiva en Argentina, Uruguay y Brasil.

Se distingue por su cuerpo alargado y su carne blanquísima. Es la primera especie de pez en la que se demostró que su sexo biológico está determinado tanto por factores genéticos como por condiciones ambientales.

Es decir, la descendencia puede ser macho o hembra al depender no solo de sus genes, sino también del ambiente, especialmente según la temperatura.

El sexo biológico del pejerrey está determinado por factores genéticos y ambientales, con especial influencia de la temperatura/Crédito Wikipedia

Los primeros intentos de cultivo de esa especie de pejerrey se hicieron en Chascomús, provincia de Buenos Aires, en 1904.

Pero recién después de la década de 1980 se produjeron colaboraciones internacionales y avances tecnológicos que hicieron posible que el cultivo en cautiverio tuviera un desarrollo más sólido.

Ahora, científicos de la Argentina, Japón, España, México y Brasil publicaron en Reviews in Aquaculture una revisión de estudios en la que integran el conocimiento actual sobre la biología, el cultivo y las adaptaciones fisiológicas del pejerrey bonaerense y resaltan su potencial para el desarrollo de la acuicultura sostenible.

El pejerrey bonaerense es uno de los peces más buscados para la pesca deportiva y tiene gran valor tanto ecológico como económico en la región pampeana/Gustavo Somoza

“El pejerrey es un pez oportunista: aprovecha cualquier situación ventajosa para establecerse”, contó a Infobae uno de los líderes del trabajo, el doctor Gustavo Somoza, ex director del Instituto Tecnológico de Chascomús, investigador superior ad honorem del Conicet y profesor de la Escuela de Bio y Nanotecnologías de la Universidad Nacional de San Martín (UNSAM).

Por ejemplo, si ocurre una inundación en un campo, una población de esa especie podría colonizarlo rápidamente. Si ese cuerpo de agua se establece, es probable que otras especies puedan competir mejor y lo desplacen.

Durante las últimas cuatro décadas, se llevaron a cabo investigaciones científicas e innovaciones para resolver los obstáculos que había en el cultivo de la especie.

Chascomús fue el escenario del primer intento de cultivo del pejerrey bonaerense en Argentina. Marcó el inicio de su historia acuícola/Archivo Infobae

El apoyo económico de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA) y la colaboración académica con el científico Carlos Strüssmann, de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Tokio, en Japón, fueron clave.

“Se buscó mejorar la supervivencia, el crecimiento y la adaptación del pejerrey a distintos ambientes, además de controlar la reproducción y reducir el impacto de enfermedades”, explicó.

Uno de los avances más importantes fue aprender a manejar la reproducción al usar la temperatura y la luz. Eso permite que los criaderos tengan huevos y larvas justo en el momento que lo necesitan y con una supervivencia muy alta.

La secuenciación del genoma del pejerrey bonaerense abre nuevas oportunidades para su mejora genética y cultivo sustentable. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Además, se crearon alimentos balanceados especiales para el pejerrey que ayudan a que crezcan sanos y fuertes, y se adapten mejor a distintos ambientes, según se detalló en la revisión cuyo primer autor fue Alejandro Mechaly, investigador en endocrinología y fisiologia de peces del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Biotecnología del Conicet y la Fundación FIBA de Mar del Plata.

También se descubrió que el pejerrey bonaerense puede crecer tanto en agua dulce como salobre, lo que reduce el estrés y la aparición de enfermedades en los criaderos.

En el laboratorio, los científicos lograron producir pejerreyes estériles con el uso de técnicas como la triploidía, que evita la reproducción no deseada y permite dirigir más energía al crecimiento del pez.

Se generaron híbridos con otras especies, al buscar mejorar el tamaño y la velocidad de crecimiento, y se logró formar poblaciones de solo machos o solo hembras con tratamientos térmicos.

Innovaciones tecnológicas permitieron controlar la reproducción del pejerrey mediante el manejo de la temperatura y la luz./ Conicet

Recientemente, el doctor Somoza con los investigadores Guillermo Ortí, Yamila Cardoso y Juan Ignacio Fernandino consiguieron hacer la secuenciación del genoma del pejerrey.

“Este avance permitirá seleccionar ejemplares con mejores características para el cultivo, como mayor resistencia a enfermedades o un crecimiento más rápido”, resaltó el doctor Somoza, quien en 2024 fue reconocido por su trayectoria por la Sociedad Internacional de Endocrinología de Peces.

Horizontes sostenibles para el pejerrey

La acuicultura sustentable del pejerrey bonaerense permitiría obtener una fuente saludable y local de proteínas para la alimentación/ Gustavo Somoza

Aunque se avanzó mucho, la acuicultura sustentable del pejerrey bonaerense todavía tiene varios desafíos.

Para que sea sustentable, el cultivo del pez debe hacerse en ambientes controlados y se busca maximizar la producción sin dañar el ecosistema.

“Aún no hay una producción comercial de la especie. Sería interesante que se desarrolle en la Argentina para obtener alimentos saludables y rentables, mientras se cuida el agua, la biodiversidad y los recursos naturales”, enfatizó Somoza.

Los investigadores que hicieron la revisión publicada en Reviews in Aquaculture señalaron que aún hace falta investigar más para lograr que los sistemas de cría y alimentación del pejerrey que sean eficientes, económicos y cuiden el ambiente.

A pesar de los avances, la producción comercial sustentable del pejerrey bonaerense aún enfrenta desafíos en eficiencia y cuidado ambiental/ Gustavo Somoza

También es clave que más personas se capaciten en el manejo de la especie, y que la tecnología llegue a productores de distintas regiones para que todos puedan aprovechar los adelantos.

El trabajo en equipo entre científicos, técnicos y productores será fundamental para que la especie bonaerense tenga un lugar fuerte en la acuicultura del país.

En diálogo con Infobae, el doctor Juan Ignacio Fernandino, investigador del Conicet en el Instituto Tecnológico de Chascomús, explicó: “Ya tenemos el genoma del pejerrey bonaerense como referencia y eso nos permite avanzar en la búsqueda de genes”.

La edición genómica busca acelerar el crecimiento del pejerrey bonaerense para hacer viable su cultivo sustentable en Argentina/Freepik

También están trabajando con la técnica de edición genética CRISPR. “Uno de los principales desafíos del pejerrey es que el crecimiento de cada ejemplar es lento y eso dificulta la producción comercial. Nuestro objetivo es reducir los tiempos de crecimiento mediante el uso de la edición genética”, comentó.

“Cuidar la biodiversidad local debería ser la prioridad de la acuicultura sustentable. De esta manera, se evitaría que el cultivo del pejerrey afecte a otras especies o al ecosistema”, subrayó el doctor Fernandino.

Si se sigue por ese camino responsable, el pejerrey bonaerense puede convertirse en una alternativa rentable, saludable y sostenible para la alimentación y la economía nacional.