
En un marco de crisis en el sector textil, en medio de la apertura de importaciones desde China y la baja del consumo, otra empresa sumó dificultades. La firma Eseka S.A., que fabrica para las marcas de lencería Cocot y Dufour, enfrenta un conflicto por el despido de 140 empleados en los últimos dos meses y pagos fraccionados de los salarios.
En la puerta de la planta ubicada en el barrio porteño de Parque Chas se vivieron momentos de tensión, con intervención policial, en virtud de las protestas generadas por la decisión de la empresa de abonar sueldos, aguinaldos y vacaciones en cuotas. Aseguran que esto se da pese a que las líneas de producción se mantienen operativas las 24 horas.
Infobae se contactó con la firma, que prefirió no hacer comentarios sobre la situación.
Los trabajadores informaron que los sueldos se ubican cerca de los $700.000 por turnos de nueve horas. La demanda principal es la regularización urgente de los pagos y el resguardo de la industria nacional.

Eseka S.A cual produce, vende y distribuye medias de nylon, medias de algodón, ropa interior, trajes de baño, pijamería, ropa sport y lencería para hombre, mujer y niños. De acuerdo a la información publicada por la compañía, abastece de manera directa a hipermercados, mayoristas, grandes tiendas, empresas de venta por catálogo, a más de 70 locales Cocot Dufour y Área Cocot, y a locales multimarca.
Fuentes gremiales afirmaron que la empresa intenta sustituir la producción local por insumos importados desde China, lo que, según advirtieron, agrava la pérdida de puestos laborales.
“La desregulación del régimen courier, la flexibilización aduanera y la falta de controles sobre plataformas digitales abrieron una puerta que China aprovechó como ningún otro país. Hoy, el gigante asiático no solo domina más del 70% del mercado textil importado, sino que también está desplazando la producción nacional y el trabajo argentino”, habían asegurado desde la Fundación Pro Tejer en relación a la competencia china.
Cocot y Dufour promueven retiros voluntarios como mecanismo para seguir disminuyendo una plantilla que hoy cuenta con cerca de 500 trabajadores.

No se trata de un caso aislado considerando la situación de la industria textil. Según datos de la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), en septiembre pasado los sectores textil, de la confección, cuero y calzado registraron 105.000 empleos formales.
De este modo, desde diciembre de 2023, la pérdida acumulada superó los 16.000 puestos de trabajo.
“El deterioro del empleo formal en la industria es alarmante. En los últimos dos años se perdieron más de 60.000 puestos de trabajo. Solo se salva la rama alimentos y bebidas, el resto tiene rojos que llegan hasta el 15% contra noviembre de 2023 (industria textil)”, precisó Luis Campos, investigador del Instituto de Estudios y Formación de la CTA Autónoma.
A su vez, según el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec), en noviembre el sector perforó el piso del 30% en la utilización de la capacidad instalada, ubicándose en 29,2%, el nivel más bajo de toda la serie y con una profundización clara de la caída en los últimos tres meses.
Los cierres de fábricas textiles emblemáticas reflejan el panorama. Por caso, recientemente se conoció que TN & Platex cerró por tiempo indefinido su planta de Los Gutiérrez, en la provincia de Tucumán. La medida derivó en la suspensión de 190 empleados. También, la empresa determinó el cierre de una línea de confección de ropa deportiva en La Rioja.

En tanto, un informe de la Cámara de la Indumentaria (CIAI) señaló que las ventas cayeron 9,4% en el último bimestre de 2025 y acumula casi dos años en terreno negativo. Actualmente,7 de cada 10 firmas registran retrocesos.
La disminución de la demanda sigue siendo el principal obstáculo de los encuestados por CIAI, aunque su frecuencia en las respuestas de los empresarios relevados por la entidad cayó 10 puntos porcentuales frente al bimestre previo.
El aumento de los costos se consolidó como la segunda preocupación, en un escenario donde ajustar precios no resulta viable: el 60% de las compañías absorbe la totalidad de los incrementos y solo un 2% consigue trasladarlos por completo, lo que expone la debilidad del consumo. Entre los problemas mencionados en este período también figuran los elevados costos financieros.