En medio de las recientes protestas antigubernamentales, la detención y muerte de Ali Rahbar ha generado inquietud en Irán y entre organismos internacionales. El entrenador físico de 33 años, conocido por compartir videos de levantamiento de pesas y poesía, fue arrestado el ocho de enero en Mashhad por fuerzas de seguridad. Dos semanas después, su familia recibió una llamada oficial para recoger su cuerpo, sin información sobre el proceso judicial ni detalles sobre su fallecimiento.
Organizaciones como el Centro para los Derechos Humanos en Irán han señalado que el caso de Rahbar forma parte de una serie de muertes bajo custodia estatal investigadas como posibles ejecuciones extrajudiciales. Estas muertes se registran en un contexto de represión que, según estimaciones de estos grupos, se ha cobrado la vida de miles de manifestantes y ha resultado en la detención de alrededor de 40.000 personas.
La familia de Rahbar, que reside fuera de Irán, relató que las autoridades restringieron cualquier rito tradicional, incluyendo la conmemoración del cuadragésimo día de luto, práctica común entre la mayoría chiita del país. El entierro se realizó el 22 de enero bajo estricta vigilancia de seguridad, y solo se permitió a la madre ver el rostro de su hijo.
El régimen iraní ha negado la existencia de ejecuciones de manifestantes. El ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araghchi, y el órgano judicial oficial, Mizan, desmintieron la detención o ejecución de Rahbar y calificaron la información difundida como “noticias falsas”. Al cierre de enero, ni la Fiscalía local de Mashhad ni portavoces del poder judicial respondieron solicitudes de comentarios.
Grupos de derechos humanos, entre ellos Amnistía Internacional, Hengaw y la organización noruega Iran Human Rights, han documentado patrones sistémicos de desapariciones forzadas, tortura y abuso de detenidos en custodia estatal. Según una investigación del Centro para los Derechos Humanos en Irán, Rahbar habría muerto bajo tortura, aunque esta versión no ha sido verificada de manera independiente.

Varios familiares de manifestantes fallecidos han recibido llamadas informándoles sobre presuntas condenas a muerte de sus seres queridos sin que, según denuncian, se haya celebrado ningún juicio previo. Hengaw subraya que la amenaza de ejecución se utiliza como herramienta de intimidación, aunque no siempre derive en una sentencia formal.
El presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, difundió recientemente una lista de casi 3.000 personas fallecidas durante las protestas, sin especificar las causas de muerte. El nombre de Rahbar figura en ese registro oficial. Por su parte, el expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, había advertido en enero sobre represalias si se ejecutaban manifestantes, pero posteriormente aseguró, sin pruebas, haber evitado la ejecución de 837 personas.
Los allegados de Rahbar lo describen como alguien ajeno a la política, motivado a participar en las protestas por el hartazgo ante las sanciones internacionales y el bloqueo de expectativas para su generación. En Mashhad, algunos habitantes han logrado rendirle homenaje de manera discreta, mientras en redes sociales su cuenta de Instagram se ha llenado de mensajes de condolencia y símbolos de luto.