Bomberos trabajan para apagar el fuego tras un ataque (Europa Press/Archivo)

Las defensas antiaéreas rusas derribaron anoche 59 drones ucranianos, uno de los cuales provocó un incendio en una refinería de la región de Volgogrado.

Los equipos de bomberos intentan sofocar el fuego provocado por la caída de fragmentos de uno de los aparatos no tripulados en la refinería, explicó en Telegram el gobernador, Andréi Bocharov.

Por motivos de seguridad, los residentes en las zonas adyacentes han sido evacuados, aunque ninguno ha resultado herido, según datos preliminares.

En total, en las últimas horas han sido abatidos 59 drones en diez regiones rusas, además de la anexionada península de Crimea, que fue atacada por cuatro aparatos de ala fija, según el parte de guerra.

La más castigada fue la región de Krasnodar con diez, mientras la capital rusa fue objeto del ataque de tres drones, que fueron derribados por las baterías antiaéreas en la región de Moscú.

La capital del país, cuyos habitantes no volverán al trabajo hasta el 12 de enero, ha sido escenario desde principios de año de una de las más intensas campañas de ataques con drones ucranianos desde el comienzo de la guerra.

Con todo, Ucrania sigue priorizando los ataques contra las refinerías y los depósitos de combustible rusos con el fin de reducir los suministros con destino a la maquinaria de guerra del Kremlin.

Un edificio residencial arde tras un ataque ruso en Kiev, Ucrania, el 9 de enero de 2026 (AP Foto/Efrem Lukatsky)

La situación en Kiev

En otro orden, una ofensiva aérea rusa causó la madrugada de este viernes al menos cuatro muertos y más de veinte heridos en Kiev y Leópolis. El ataque, ejecutado con drones y misiles, provocó daños en infraestructura crítica, dejó a miles de residentes sin calefacción y electricidad en medio de una fuerte ola de frío, y afectó a edificios residenciales y una embajada extranjera.

Las autoridades informaron que fueron empleados 242 drones, 13 misiles balísticos, un misil hipersónico de alcance medio Oréshnik y 22 misiles de crucero durante el bombardeo.

En Kiev, veinte edificios residenciales resultaron alcanzados y cerca de 6.000 apartamentos quedaron sin suministro de calefacción.

Entre las víctimas mortales se encuentra un miembro de los servicios de emergencia. Muchos de los heridos permanecen hospitalizados tras el impacto de la ofensiva.

El humo se eleva en la ciudad después de los ataques con drones y misiles rusos en Kiev, Ucrania. 9 de enero de 2026 (REUTERS/Stringer)

El alcalde de Kiev, Vitali Klitschko, pidió a quienes tengan la posibilidad de trasladarse a zonas con fuentes alternativas de energía que abandonen temporalmente la ciudad. Explicó que el ataque dañó gravemente la infraestructura de calefacción, dejando a la mitad de los apartamentos de la capital sin este servicio. La temperatura promedio era de -8 ℃ (17,6 ℉) y continuaba descendiendo.

Uno de los edificios afectados pertenece a la embajada de Qatar, un país que colabora en mediaciones humanitarias para la liberación de prisioneros en Rusia. El ataque reavivó la inquietud por la seguridad de las legaciones diplomáticas en Ucrania, tras antecedentes recientes: en diciembre de 2024, misiles dañaron sedes de Portugal, Argentina, Albania, Macedonia del Norte, Montenegro y Palestina en Kiev.

El presidente ucraniano, Volodimir Zelensky, destacó la necesidad de una condena internacional y de reforzar la defensa aérea nacional. Subrayó que “no se puede perder ni un solo día” en apoyar la capacidad defensiva ante nuevos ataques y solicitó acciones firmes.