El ministro de Economía, Luis Caputo, implementó una nueva estrategia para afrontar vencimientos en moneda extranjera con instrumentos locales.

El Ministerio de Economía enfrentó este miércoles un test central con la primera emisión del nuevo bono en dólares, en la que el ministro de Economía, Luis Caputo, logró captar USD 150 millones a una tasa de 5,89 por ciento. Estos fondos se destinarán al pago de un vencimiento de USD 4.200 millones en julio, luego de que el Gobierno descartara volver a emitir deuda en Wall Street para cortar la dependencia externa, una decisión que se reconfirmaba por la suba reciente del riesgo país.

En efecto, la Secretaría de Finanzas comunicó que recibió ofertas por USD 868 millones para suscribirse al Bonar 2027, que había sido anunciado días atrás por el equipo económico. Esto significa que le ofrecieron 5,79 veces más de lo que finalmente se adjudicó. O, dicho de otro modo, la oferta superó en un 479% la cantidad adjudicada.

El lunes, junto con el anuncio de los instrumentos para la licitación de deuda pública en pesos, Economía comunicó que se ofrecerá de forma quincenal un nuevo bono en dólares, con vencimiento en octubre de 2027, por hasta USD 150 millones por subasta. La normativa contempla una segunda vuelta al día siguiente, en la que se podrá ampliar hasta USD 100 millones adicionales (USD 250 millones en total), con un cupón del 6% TNA, pagadero mensualmente.

El diseño del instrumento apunta a captar tanto a grandes inversores institucionales como a pequeños ahorristas interesados en activos dolarizados. La iniciativa surge tras la experiencia reciente con el BONAR 2029, que marcó el regreso de Argentina al mercado voluntario de deuda en moneda extranjera después de casi una década. Aquella colocación reunió USD 1.000 millones mediante compras en el mercado y la emisión del título, aunque no alcanzó las expectativas del Ministerio de Economía, ya que la tasa de interés superó el 9% anual y el riesgo país se ubicaba en torno a los 569 puntos.

El lanzamiento del nuevo bono se inscribe en una agenda de renovaciones y pagos que la Secretaría de Finanzas deberá afrontar en los próximos meses. El pago de USD 4.200 millones en julio constituye uno de los mayores desafíos financieros para el equipo económico. La colocación de este instrumento funciona como un test para medir la capacidad de captar fondos en moneda dura y la confianza del mercado en la política oficial.

Analistas y operadores siguieron el debut del bono como termómetro de la confianza en la gestión de la deuda pública. (Imagen Ilustrativa Infobae)

La negativa de ir a Wall Street: ¿es sostenible?

La estrategia de Luis Caputo priorizó alternativas domésticas y evitó una emisión de deuda en Wall Street, donde el país enfrenta condiciones poco favorables por el riesgo país elevado. El propio ministro descartó avanzar con una colocación inmediata en los mercados internacionales, reafirmando la intención de eliminar la dependencia de fondos externos y priorizar fuentes locales. El presidente Javier Milei respaldó esa postura desde sus redes sociales, enfatizando la necesidad de fortalecer el financiamiento doméstico.

“Está planteando prescindir de algo que no tenemos hace ocho años, porque desde 2018 que no tenemos flujo de Wall Street, así que en realidad dependencias ya no tenemos. Lo que no queda hacer en todo caso es volver a depender, pero cortar la dependencia, no existe tal dependencia, hace ocho años que no tenemos financiamiento ahí”, señaló Gabriel Caamaño, economista de la consultora Outlier.

Christian Buteler, economista consultado por Infobae, analizó: “Desde un primer momento el Gobierno tuvo como objetivo volver a los mercados de crédito. Así lo expresó más de una vez, incluso en reuniones con fondos, en las que expresó que iba a cumplir con los vencimientos para poder rollear el capital de la deuda, como hace el resto del mundo. A dos años, tenemos un riesgo país en torno a 600 puntos, incluso con el aval del Tesoro de EEUU”.

El debate sobre el acceso al mercado internacional se intensificó cuando analistas de Nueva York mencionaron la posibilidad de una futura emisión de hasta USD 3.000 millones, lo que elevó las expectativas del mercado. Javier Casabal, estratega de renta fija de la firma AdCap, explicó a Infobae que el mensaje oficial busca moderar esas expectativas: “Esas noticias envalentonan al mercado y, si no se cumplen, el mercado se decepciona. Para frenar eso va el tuit de Caputo”.

Con la nueva emisión del bono en dólares, la estrategia refuerza la decisión de Caputo de evitar los mercados internacionales para garantizar el cumplimiento de los compromisos inmediatos, aunque persiste la duda sobre la sostenibilidad de esta política en el tiempo. El pago de enero, por USD 4.200 millones, representa un desafío relevante en 2026. El Gobierno apuesta al uso de herramientas domésticas y esquemas alternativos, como los acuerdos REPO, que permiten acceder a fondos sin levantar el cepo cambiario ni recurrir a los mercados internacionales.

El debut del bono en dólares se convirtió en un termómetro de la disposición de los inversores a financiar al Tesoro y de la confianza en la gestión de la deuda pública. La evolución de las próximas semanas permitirá observar el impacto real de la colocación en la curva de rendimientos y en la disponibilidad de dólares en el mercado local. El desempeño de este título y la respuesta del mercado serán elementos centrales para proyectar la capacidad del Gobierno de cumplir sus compromisos y sostener la estabilidad financiera.