En el sur argentino, Juliana Awada encontró un escenario propicio para iniciar una etapa marcada por la introspección y la cercanía con la naturaleza. Tras la confirmación de su separación de Mauricio Macri, la empresaria decidió instalarse en la Patagonia, eligiendo un entorno que contrasta con el habitual ritmo vertiginoso de la vida pública y mediática en Buenos Aires.

Las recientes publicaciones en sus redes sociales dan cuenta de este cambio profundo. En las imágenes puede observarse una vida alejada de la exposición, en un paisaje dominado por lagos de aguas transparentes, bosques frondosos y montañas imponentes. La decisión de mudarse al sur no solo responde a la necesidad de privacidad, sino que también refleja un deseo de reconectar con lo esencial y disfrutar de una cotidianeidad más simple.

Awada, distante de los flashes y los titulares, se muestra realizando actividades vinculadas al disfrute del entorno natural. En una de las fotografías, se la puede ver lanzándose de cabeza al agua, con un traje de neoprene, en lo que parece ser una jornada de exploración lacustre. El color esmeralda del lago y la claridad del agua refuerzan la imagen de libertad y contacto directo con la naturaleza, una postal muy diferente a la que solía ofrecer durante su tiempo como primera dama.

Juliana Awada en la Patagonia, junto con su amiga Carola Del Bianco

La empresaria también comparte paseos por senderos rodeados de árboles, acompañada por mujeres de su entorno, algunas de ellas familiares y amigas cercanas. El grupo camina descalzo, avanzando lentamente hacia la orilla del lago, en una escena que transmite intimidad y confianza. La luz filtrada por el follaje y el reflejo de las montañas en el agua completan la atmósfera de retiro y serenidad.

La rutina de Juliana Awada en la Patagonia se aleja de cualquier referencia al ruido mediático. Sus días transcurren entre actividades al aire libre, la práctica de deportes náuticos y largos momentos de contemplación en contacto con la naturaleza. Una de las imágenes la muestra sentada sobre una lancha, vestida con neoprene, conversando relajadamente con su amiga, la exmodelo y empresaria Carola Del Bianco. El fondo de la escena lo conforman las montañas nevadas y el extenso manto azul del lago, un paisaje que invita a la reflexión y a la pausa.

Otra postal difundida exhibe a Awada acompañada por su sobrina Delfina Rossi, ambas sonrientes y protegidas del sol con sombreros de ala ancha y lentes oscuros. Sentadas en una embarcación, transmiten una imagen de camaradería y distensión. El entorno, nuevamente, es el protagonista: aguas tranquilas, cielo despejado y la vegetación típica de la región patagónica.

Juliana Awada jumt con su sobrina Delfina Rossi

La empresaria decidió documentar estas experiencias a través de videos y fotografías que comparte con sus seguidores. El clima de sus publicaciones es de calma, introspección y agradecimiento por el acompañamiento recibido.

“Gracias por acompañar desde el mismo lugar”, escribió hace sólo unos días, en una de sus pocas referencias directas al proceso personal que atraviesa.

Estas imágenes y mensajes delinean una vida cotidiana en la que priman los afectos cercanos y las actividades simples, lejos de la agenda pública. El círculo íntimo de Awada, conformado por amigas y familiares, la acompaña en caminatas y jornadas de travesías en bote, consolidando una red de apoyo fundamental en este período de transición.

Su hija, Antonia Macri también es mencionada en una de las fotografías de la empresaria

El entorno natural, con su belleza y aislamiento, se convirtió en un refugio para la empresaria, que prioriza el silencio y la reflexión como formas de transitar el cierre de una etapa significativa. “Hay procesos íntimos, personales que necesitan tiempo, silencio y cuidado”, subrayó en su cuenta de Instagram en referencia a su presente, marcando un límite explícito con la exposición mediática.

La noticia de la separación entre la empresaria y el expresidente se conoció tras más de quince años de relación. Frente a la repercusión que generó el anuncio, Awada optó por la prudencia y la contención en su comunicación pública. En su mensaje, difundido a través de redes sociales, evitó detalles sobre los motivos de la ruptura y se centró en el proceso personal.

“Estamos cerrando una etapa importante de nuestra vida”, afirmó, y agregó: “Vamos a tomar una pausa en este espacio para transitarla con respeto y calma”. La ex primera dama agradeció a quienes la acompañan en este momento y solicitó comprensión para atravesar el proceso con la privacidad que considera necesaria.

Juliana Awada diafruta de unos días de descanso y relaz en la Patagonia

La actitud adoptada en la comunicación pública subraya la intención de proteger la intimidad familiar, priorizando el bienestar personal y el de su círculo cercano. Lejos de las explicaciones públicas y los debates mediáticos, Awada define los límites entre su vida privada y el interés público, eligiendo el silencio y el entorno natural como aliados.

El relato visual, las palabras seleccionadas y la ausencia de referencias directas al pasado reciente refuerzan la decisión de construir una frontera clara entre la exposición mediática y la privacidad. En la Patagonia, encuentra el espacio propicio para cerrar una etapa y dar forma a un nuevo comienzo, rodeada de quienes elige y de paisajes que invitan al sosiego.