Una mujer camina con un bidón en una estación de servicio en Santa Cruz, Bolivia. 8 de noviembre de 2024. REUTERS/Ipa Ibanez

El problema de los combustibles en Bolivia no da tregua. Tras haber superado periodos prolongados de escasez, surgieron denuncias por la contaminación de la gasolina, que la estatal Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) atribuyó a residuos de goma y manganeso en los tanques de almacenamiento.

Para mejorar la calidad de la gasolina, la petrolera dispuso la incorporación de aditivos, con lo que el rendimiento de los vehículos tendría que estar garantizado. Sin embargo, tras los primeros días de distribución del combustible reforzado, surgieron denuncias de manchas en la pintura de los vehículos alrededor del tanque.

Según se observa en fotografías y videos difundidos en las redes sociales, algunos vehículos tienen una coloración diferente alrededor de la boca del tanque. Algunos usuarios señalan que se debe a la gasolina que goteó sobre los autos al finalizar la carga.

Una persona carga combustible en un automóvil después de que el presidente boliviano, Rodrigo Paz, anunciara que eliminaría los subsidios a los combustibles de larga data en un intento por apuntalar las cuentas públicas, en Santa Cruz, Bolivia. 17 de diciembre de 2025. REUTERS/Claudia Morales

A través de un comunicado de prensa, YPFB negó que los compuestos incorporados en la gasolina estén dañando la pintura de los vehículos y calificó como “infundadas” las denuncias que se hicieron en medios de comunicación y redes sociales. Nelson Mendoza Torres, gerente de Comercialización de YPFB, calificó estas acusaciones como una “guerra sucia” para afectar la imagen de la empresa.

“Los aditivos que se agregan a la gasolina son para mejorar sus propiedades y rendimiento. Los antioxidantes evitan que la gasolina se degrade con el tiempo, pues mantienen su calidad durante el transporte y almacenamiento”, señala la nota de prensa y explica que los detergentes incorporados “limpian el motor y los componentes del sistema de combustible”, lo que contribuye a mantener los motores en mejores condiciones de funcionamiento.

En relación con los residuos en los tanques, el ministro de Hidrocarburos, Mauricio Medinaceli, informó que se han iniciado auditorías internas en YPFB para esclarecer lo ocurrido. “Se han instruido auditorías forenses para ver qué es lo que pasó durante el periodo de transición en noviembre del año pasado, cuando los técnicos ya preveían este problema en la logística y, sin embargo, no alertaron”, explicó en el programa de streaming Sin Maquillaje.

Militares resguardan una planta de YPFB ien Santa Cruz, Bolivia. Marzo 2026. (Photo by Rodrigo URZAGASTI / AFP)

Su declaración se da luego de que el presidente Rodrigo Paz calificara como un acto de “sabotaje” la distribución de gasolina de mala calidad. “Fue un acto deliberado de sabotaje; fue parte de un esquema interno que esta gestión comenzó a detectar desde el primer día, un plan sistemático de desestabilizar al Gobierno”, afirmó Paz en un mensaje grabado a inicios de este mes.

El mandatario agregó que esos actos irregulares son impulsados “por estructuras organizadas que no dudan en dañar al país con tal de proteger sus negocios” y anunció algunas medidas como el resguardo militar de las refinerías de YPFB en La Paz, Cochabamba y Santa Cruz. En paralelo, se activó un seguro gestionado por la petrolera para reparar los daños mecánicos producidos por el combustible en mal estado.

A casi dos meses de que estallara el caso, aún no se ha informado sobre los supuestos responsables de estas fallas ni las estrategias que se van a encarar para evitar que este tipo de vulnerabilidades se repitan en la empresa pública más grande e importante del país.