
Agentes de seguridad enmascarados registraron este jueves las oficinas del diario independiente Nóvaya Gazeta en Moscú, en un nuevo golpe contra la prensa libre en Rusia que se produce el mismo día en que el Tribunal Supremo declaró extremista a la organización de derechos humanos Memorial.
El propio periódico informó del allanamiento a través de sus redes sociales. “Aproximadamente a las 12:00 del mediodía, agentes de seguridad enmascarados llegaron a la redacción e iniciaron un registro”, indicó el rotativo, que precisó que sus abogados no podían acceder al edificio, donde se encontraban varios empleados. Un periodista de la AFP en Moscú vio dos camionetas del Comité de Investigación de Rusia estacionadas frente a la redacción y a varios miembros del personal retenidos en el vestíbulo.
Horas después del allanamiento, el Ministerio del Interior publicó un comunicado que atribuyó las diligencias a un caso penal por uso ilegal de datos personales, supuestamente empleados para elaborar “materiales con contenido negativo”. El diario no había recibido notificación previa alguna.
Nóvaya Gazeta fue durante años el principal medio de comunicación independiente de Rusia, reconocido por sus investigaciones sobre violaciones de derechos humanos y su cobertura crítica del poder. Fue fundado en 1993 por Dmitri Murátov y sus colegas con el apoyo del último líder soviético, Mikhail Gorbachov, quien donó parte del dinero de su propio Nobel de la Paz de 1990 para comprar los primeros ordenadores de la redacción.

En 2021, Murátov recibió el Premio Nobel de la Paz por sus “esfuerzos para proteger la libertad de expresión” al frente del diario. Varios de sus periodistas fueron asesinados en circunstancias que en general se atribuyeron a represalias. Entre ellos, Anna Politkovskaya, quien investigó durante años los abusos del ejército ruso en Chechenia y fue hallada muerta en su edificio en 2006, el día del cumpleaños del presidente Vladimir Putin.
La historia reciente del diario refleja la asfixia progresiva de la prensa independiente en Rusia. Tras la invasión de Ucrania en febrero de 2022, Nóvaya Gazeta suspendió temporalmente su actividad ante la aprobación de una ley que castiga con hasta 15 años de cárcel la difusión de “información falsa” sobre el Ejército ruso. Retomó su publicación días después, pero de forma muy reducida y limitada a temas que no rozaran la censura militar. En septiembre de ese año, las autoridades revocaron sus licencias de medios impresos y digitales y bloquearon su sitio web. Pese a ello, el diario continuó operando de manera precaria desde su sede en Moscú, donde mantuvo personal y actividad residual. En septiembre de 2023, Murátov renunció a la dirección tras ser declarado “agente extranjero” por las autoridades rusas y fue reemplazado por un nuevo editor.

Tras la suspensión de actividades en Rusia, un grupo de ex periodistas del diario fundó Nóvaya Gazeta Europe con sede en Letonia, con una redacción independiente compuesta por periodistas que habían abandonado el país. La nueva publicación fue declarada organización “indeseable” por Rusia en junio de 2023, lo que convirtió en delito cualquier forma de cooperación con ella dentro del territorio ruso.
El registro a Nóvaya Gazeta se produjo el mismo día en que el Tribunal Supremo de Rusia declaró extremista a Memorial, la organización de derechos humanos galardonada con el Nobel de la Paz en 2022. El fallo convierte en delito penal cualquier forma de colaboración con el grupo, que durante décadas documentó los crímenes del Gulag soviético y hoy contabiliza más de 1.000 presos políticos en el país. Ambas acciones, ocurridas en la misma jornada, reflejan la intensificación de la represión contra la sociedad civil rusa en el contexto de la guerra en Ucrania.













