El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, oficializó este domingo el nombramiento del general de división Roman Gofman como próximo director del Mossad, cargo que asumirá el 2 de junio por un mandato de cinco años. La designación llega horas después de que el Comité Asesor para Nombramientos de Altos Cargos, presidido por el ex presidente del Tribunal Supremo Asher Grunis, aprobara la candidatura.
Con este movimiento, Netanyahu completa la renovación integral de una cúpula de seguridad que empezó a reconstruir tras los fallos del 7 de octubre de 2023.
Gofman, de 50 años, nacido en Bielorrusia y emigrado a Israel a los 14, es un veterano de las fuerzas blindadas sin trayectoria previa en el Mossad. Sirvió como comandante de tanques en múltiples frentes y encabezó la 7ª Brigada Blindada.
Según Canal 12, Netanyahu descartó a los dos candidatos propuestos por el saliente jefe del Mossad, David Barnea, para elegir a su asesor personal, un movimiento que subraya el peso de la proximidad al primer ministro en los nombramientos de seguridad.
Lo que define a Gofman ante la opinión pública israelí es su comportamiento el 7 de octubre de 2023. Cuando los terroristas de Hamas masacraban comunidades del sur del país, salió de su casa en Ashdod, se unió a voluntarios policiales y combatió en el cruce de Sha’ar HaNegev, donde resultó gravemente herido.

Netanyahu lo presentó ante el gabinete como el oficial de mayor rango que corrió al campo de batalla aquel día. Tras su recuperación, fue nombrado secretario militar del primer ministro, puesto desde el que coordinó las relaciones con todas las agencias de seguridad, incluido el Mossad.
El nombramiento cierra un ciclo de depuración sin precedentes en el aparato de defensa. Tras el 7 de octubre, Netanyahu destituyó al ministro de Defensa, Yoav Gallant —acusado posteriormente ante la Corte Penal Internacional— y al director del Shin Bet, Ronen Bar. El jefe del Estado Mayor, Herzi Halevi, y otros altos mandos optaron por dimitir.
Barnea era el último de aquella generación aún en activo. Su relevo consolida un patrón claro: Netanyahu privilegia la lealtad personal sobre la trayectoria institucional a la hora de cubrir los puestos más sensibles del Estado.
La salida de Barnea no ocurre desde una posición debilitada. Bajo su dirección, el Mossad ejecutó en septiembre de 2024 una operación sin precedentes: la detonación simultánea de miles de buscapersonas implantados con explosivos en manos de militantes de Hebzollah en Líbano, causando más de 2.900 heridos y al menos 37 muertos. La operación desarticuló la cadena de mando del grupo terrorista chií y precedió al asesinato de su líder, Hasán Nasralá. Barnea también encabezó las negociaciones para la liberación de rehenes en Gaza junto a la CIA y mediadores de Qatar y Egipto.
Gofman tomará el mando en un escenario de alta presión. No faltan antecedentes de generales al frente del Mossad: Meir Dagan, director entre 2002 y 2011, llegó al cargo desde una extensa carrera militar y es considerado uno de los jefes más eficaces de la historia de la agencia. La diferencia es que Dagan acumulaba décadas en operaciones encubiertas. Gofman deberá construir esa credibilidad desde el primer día, con Gaza sin resolver y el programa nuclear iraní como telón de fondo permanente.













