El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, aseguró este miércoles que la ofensiva militar contra Irán y sus aliados en la región continúa con toda intensidad, pese a versiones que sugieren negociaciones para una posible pausa en los combates.
“La campaña general contra Irán sigue en pleno apogeo, más allá de lo que algunos medios han publicado”, declaró Netanyahu en un encuentro con autoridades locales del norte de Israel, cerca de la frontera con Líbano.
Netanyahu vinculó la ofensiva contra el grupo terrorista Hezbollah con la estrategia regional dirigida a debilitar las capacidades militares de la República Islámica.
“La cuestión de desmantelar Hezbollah está al frente de nuestras prioridades y está directamente relacionada con la operación contra Irán”, indicó.
Netanyahu subrayó que Israel está implementando una operación terrestre en el sur del Líbano, específicamente al sur del río Litani, y definió la maniobra como un giro drástico en el equilibrio de fuerzas con el vecino del norte.
“Estamos ampliando la zona de seguridad para eliminar la amenaza de misiles antitanque sobre nuestras comunidades. Es una medida para crear una franja de amortiguación más extensa”, explicó.
El líder israelí pidió a los dirigentes comunitarios que hagan todo lo posible para evitar la salida masiva de residentes de las áreas en conflicto, y reconoció las dificultades especiales de los grupos más vulnerables, como adultos mayores y personas con discapacidad.
“Les solicito su colaboración para que las comunidades se mantengan fuertes y unidas”, dijo el primer ministro.
La presión militar israelí se ha traducido en bombardeos sostenidos sobre posiciones de Hezbollah y la destrucción de infraestructuras clave en el sur del Líbano. Voces del gobierno, como el ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, han planteado que el río Litani debe convertirse en la nueva línea divisoria entre ambos países, validando la ocupación de una amplia franja de territorio libanés.
El ministro de Defensa, Israel Katz, fue incluso más allá, al señalar que su objetivo es dejar la zona “arrasada”, comparando la situación con la devastación sufrida en la Franja de Gaza.
Mientras tanto, la Guardia Revolucionaria iraní reivindicó el lanzamiento de misiles contra más de setenta objetivos en el norte y sur de Israel este miércoles, empleando armamento balístico avanzado como los misiles “Imad”, “Qiyam” y “Khorramshahr 4”.
Los ataques alcanzaron áreas como Haifa, Al Jadriya y Dimona, esta última conocida por albergar instalaciones nucleares israelíes.
Israel respondió intensificando sus propios bombardeos, y el ministro Katz afirmó que las fuerzas armadas han lanzado más de 15.000 proyectiles sobre Irán desde el inicio de la guerra, una cifra muy superior a las ofensivas previas.
En el plano diplomático, el presidente estadounidense Donald Trump anunció a principios de semana que pospondría durante cinco días los ataques a infraestructuras energéticas iraníes, a la espera de un gesto de Teherán respecto al desbloqueo del estratégico estrecho de Ormuz.

Trump confirmó que había transmitido una propuesta de 15 puntos a Irán para poner fin al conflicto, pero el régimen iraní la rechazó por considerarla “excesiva” y “distante de la realidad” sobre el terreno.
Funcionarios iraníes declararon que, aunque recibieron la propuesta a través de canales diplomáticos, Estados Unidos no ha logrado avances concretos y que Teherán mantiene sus condiciones propias para cualquier negociación.
En este escenario, Netanyahu insistió en que Israel no bajará la guardia y que la seguridad de las comunidades del norte sigue siendo la máxima prioridad.
“Existe una visión completamente diferente del poderío de Israel y su papel en la región”, concluyó el primer ministro, reafirmando que el país permanecerá en estado de alerta y continuará actuando para eliminar cualquier amenaza proveniente de Irán y sus aliados en la frontera norte.
(Con información de EFE y AFP)