
El exdirigente peronista de Mendoza Rodolfo “Chango” Díaz murió este viernes a los 82 años. Considerado referente en derecho constitucional por sus cargos en la función pública —fue Secretario y luego Ministro de Trabajo entre 1991 y 1992, y principal artífice jurídico de la reforma de la Constitución Nacional—, Díaz fue clave en momentos críticos de la historia reciente argentina. En la Convención Constituyente de 1994, asumió un rol central en la incorporación de los llamados “nuevos derechos” al texto constitucional.
La influencia de Díaz se extendió desde la docencia universitaria hasta la gestión pública, transitando con solvencia los debates legislativos más complejos y la competencia empresarial. Como miembro informante de la reforma constitucional, resaltó el alto nivel de debate y el clima de “excitación intelectual”, expresión que utilizó para describir la histórica asamblea en Santa Fe, allí donde convergieron treinta constitucionalistas y cuarenta y cinco profesores de derecho. Su participación fue decisiva para incorporar derechos como el Amparo, el Habeas Corpus y el Habeas Data (artículo 43), bases de la modernización institucional tras años de tensión entre civiles y militares.
Díaz inició su carrera política en Mendoza y alcanzó proyección nacional al sumarse primero a la Secretaría y luego al Ministerio de Trabajo de la Nación durante las reformas estructurales del primer gobierno de Carlos Menem. Integró una camada de mendocinos que ocuparon posiciones centrales junto a José Luis Manzano, Roberto Dromi y Eduardo Bauzá. Su salida del gabinete se debió a diferencias internas, especialmente con el entonces ministro de Economía, Domingo Cavallo.
En 1993, Díaz lideró la campaña nacional justicialista, que obtuvo el 44% de los votos y aseguró la victoria en 17 de los 24 distritos electorales en las elecciones de medio término, un hito para el PJ. él mismo se definía como integrante de una “minoría” en el justicialismo mendocino, alineada al proyecto nacional de Menem, en contraposición a los sectores predominantes a nivel provincial.
Perfil académico y papel en la reforma de los noventa
Egresado de la Universidad Nacional de Cuyo, donde fue profesor titular de Derecho Político, Díaz intercaló la vocación docente con una producción académica de peso. Tras su paso por el gobierno nacional, se enfocó en el análisis político y jurídico en la Universidad de Harvard, especializándose en las reformas estructurales de la década menemista.

En 2007, fue incorporado como académico de número en la Academia Nacional de Ciencias Morales y Políticas. El reconocimiento se debió a su condición de “technopol”, concepto que refiere a funcionarios con formación técnica y política, capaces de trasladar saber experto al aparato estatal. Su perfil impulsó la profesionalización de la política y defendió la necesidad de reformas para modernizar el país.
A diferencia de otros líderes peronistas, Díaz se mantuvo alejado del protagonismo público en los últimos años, aunque continuó vinculado al sector privado, especialmente como alto directivo de Pan American Energy y como asesor en temas energéticos y petroleros.
Legado y último tramo de su vida
En la etapa final de su carrera, Díaz optó por un perfil discreto, centrado en la práctica profesional y el asesoramiento privado. Aunque se mantuvo apartado del escenario político inmediato, su legado perdura, especialmente en la consolidación de derechos para la ciudadanía argentina y en la modernización de las estructuras estatales, procesos en los que participó activamente.