Enero vuelve a confirmar una regla que se repite desde hace décadas: cuando Las Vegas enciende sus pantallas gigantes y ocupa hoteles, centros de convenciones y estacionamientos, el año tecnológico acaba de empezar. La edición 2026 de CES reunió a cerca de 150.000 visitantes y a más de 4000 empresas expositoras de todo el mundo, en una puesta en escena que desborda cualquier definición tradicional de una convención. Durante cuatro días, ejecutivos, ingenieros, desarrolladores, startups, inversores y periodistas recorrieron kilómetros de stands en busca de respuestas a una pregunta clave: qué dispositivos, servicios e ideas van a marcar la agenda tecnológica en los próximos meses.
CES es mucho más que un catálogo de lanzamientos. Es el marco elegido por la industria para presentar sus productos más importantes del año, pero también (y cada vez más) un espacio para mostrar prototipos, conceptos experimentales y tecnologías que todavía no están listas para llegar al mercado.
En esos modelos preliminares se condensan las verdaderas señales de futuro: la forma en que la inteligencia artificial se integra a los objetos cotidianos, cómo evolucionan las pantallas, qué rol ocuparán los robots fuera de las fábricas y de qué manera la movilidad, la salud y el hogar se redefinen. Aunque muchas de esas ideas no se concreten de inmediato, CES sigue siendo el lugar donde la industria deja en claro hacia dónde quiere ir.
En esta nota, haremos un recorrido por lo mas destacado de la feria de tecnología mas importante del mundo en su edición 2026.
IA 360°
La inteligencia artificial dejó de ser un caso aislado para resolver tareas con ChatGPT o generar imágenes en Gemini y en la feria de Las Vegas se declararon todas las intensiones al respecto. Todo tiene que ver con IA: autos, computadoras, robots, parlantes, pantallas, entre otros productos. Pero toda esta revolución parte de los nuevos microprocesadores que integran IA y le dan el impulso de potencia de calculo a los nuevos desarrollos.
Uno de las presentaciones mas importantes tuvo que ver con Intel que presentó los nuevos procesadores con IA Core Ultra Panther Lake Series 3 para portátiles. Estos procesadores de Intel marcan un salto importante al haber sido diseñados desde cero para la era de la inteligencia artificial. La arquitectura combina CPU, GPU y una NPU dedicada que permite ejecutar cargas de trabajo de IA de manera local, sin depender de la nube. Esta integración no solo mejora el rendimiento en tareas como creación de contenido, videollamadas avanzadas o aplicaciones de productividad asistidas por IA, sino que también optimiza el uso de energía al asignar cada tipo de tarea al motor más eficiente dentro del procesador.

A esto se suma una mejora significativa en gráficos integrados, con incrementos de rendimiento de hasta un 50% frente a la generación anterior, lo que habilita experiencias más fluidas tanto en aplicaciones creativas como en entretenimiento. La plataforma también pone el foco en la eficiencia energética, con equipos capaces de alcanzar hasta 27 horas de autonomía.
AMD fue otra de las empresas que mostró sus nuevos chips pensados para ejecutar modelos de IA de forma local, combinando CPU, GPU y unidades neuronales dedicadas en una misma arquitectura. El objetivo es claro: acelerar tareas cotidianas como edición de contenido, productividad y asistencia inteligente, pero también ofrecer potencia suficiente para profesionales y entusiastas que buscan rendimiento extremo.
Qualcomm, por su parte, profundizó su ofensiva sobre el mercado de las laptops con una nueva generación de procesadores basados en arquitectura ARM, orientados a equipos Windows. Su apuesta combina alto rendimiento por watt, mayor autonomía y capacidades avanzadas de IA, con la intención de disputar un terreno históricamente dominado por Intel y AMD. La compañía mostró cómo estos chips pueden ejecutar funciones de inteligencia artificial directamente en el dispositivo, sin comprometer batería ni desempeño, un enfoque que apunta a redefinir la experiencia de uso en notebooks delgadas y siempre conectadas.
Nvidia volvió a marcar la cancha con anuncios enfocados en infraestructura de IA y procesamiento gráfico avanzado. Sus novedades no estuvieron pensadas para el escritorio tradicional, sino para centros de datos, desarrollo de modelos de inteligencia artificial y nuevas experiencias visuales. La compañía reforzó su visión de un ecosistema donde hardware y software evolucionan en conjunto, desde chips capaces de manejar cargas masivas de cálculo hasta herramientas que llevan la inteligencia artificial a gráficos, simulaciones y juegos.
Robots para todo tipo de propósitos
La robótica fue una de las grandes protagonistas del CES 2026 y dejó en claro que el sector entró en una etapa de madurez acelerada. En Las Vegas convivieron propuestas muy distintas, desde robots pensados para el hogar hasta humanoides industriales. LG mostró por primera vez a CLOiD, su robot doméstico con dos brazos articulados y manos de cinco dedos, diseñado para realizar tareas cotidianas dentro de la casa, mientras que Samsung presentó conceptos experimentales donde el robot deja de ser solo un ejecutor y pasa a comunicarse a través de pantallas OLED que funcionan como rostro e interfaz emocional.
En paralelo, RoBee, desarrollado por la italiana Oversonic Robotics en conjunto con Intel, reforzó la idea de robots profesionales pensados para hospitales y fábricas, con inteligencia artificial que se ejecuta directamente en el dispositivo y sin depender de la nube.
El nivel técnico alcanzado también se reflejó en demostraciones que hasta hace pocos años parecían imposibles fuera de un laboratorio. En distintos stands se vieron robots capaces de jugar al ping pong de manera autónoma, detectando la pelota, anticipando trayectorias y respondiendo con movimientos rápidos y precisos, una prueba exigente para sensores, IA y control de equilibrio.
En otro extremo, un robot barista preparaba café de forma continua, moliendo granos, dosificando, sirviendo y ajustando tiempos con una regularidad casi perfecta. Son ejemplos concretos de cómo la combinación de nuevos procesadores, sensores avanzados y modelos de inteligencia artificial está llevando a los robots a ejecutar tareas reales en entornos no controlados.
Pero uno de los ejes más sensibles de la feria estuvo en los androides de apariencia humana, presentados como posibles alternativas de compañía frente a la soledad. Con movimientos cada vez más naturales y sistemas de interacción basados en IA generativa, estos robots buscan establecer vínculos más cercanos con las personas. En ese contexto también se destacó Atlas, el humanoide de Boston Dynamics, que mostró avances clave de cara a su futura incorporación en entornos industriales, especialmente en fábricas del grupo Hyundai.
El Roborock Saros Rover rompió con uno de los límites históricos de los robots domésticos al abandonar la lógica puramente rodante e incorporar un sistema híbrido de ruedas y patas articuladas. En lugar de esquivar desniveles o depender de rampas, este robot es capaz de enfrentar escaleras y obstáculos complejos desplegando sus extremidades mecánicas, coordinando tracción y equilibrio de una manera que recuerda más a un ser vivo que a una aspiradora tradicional. Sus movimientos, precisos y deliberados, revelan un cambio de paradigma en la robótica del hogar: máquinas diseñadas no solo para limpiar superficies planas, sino para adaptarse a arquitecturas reales, con múltiples niveles y barreras que hasta ahora quedaban fuera de su alcance.
Lo que no se esperaba era que los robots se suban al ring, sin embargo cuatro prototipos de EngineAI se disputaron el cinturón del boxeo entre robots en pleno hall. Mas allá de los golpes y combos, sorprendió la habilidad de los mismos para ejecutar todo tipo de movimientos.
Computadoras y pantallas
En esta nueva edición de CES, Asus volvió a desafiar el formato tradicional de las notebooks con una nueva generación de equipos que ponen a la doble pantalla en el centro de la experiencia. La renovada Zenbook Duo apuesta por un diseño más refinado y funcional, con dos paneles de alta calidad integrados en un cuerpo más liviano y mejor equilibrado, pensado para quienes trabajan con múltiples ventanas, líneas de tiempo o flujos de información en simultáneo. El enfoque ya no está puesto en sorprender, sino en hacer que el segundo display resulte verdaderamente útil: extender el escritorio, organizar tareas o convertir la notebook en una estación de trabajo flexible sin depender de accesorios externos.

La misma idea, llevada al extremo del rendimiento, se refleja en la Zephyrus Duo, orientada a creadores de contenido y usuarios exigentes que necesitan potencia gráfica y capacidad de procesamiento en movilidad. En este modelo, la doble pantalla se combina con hardware de alto desempeño y un sistema térmico diseñado para sostener cargas intensas, desde edición de video hasta desarrollo 3D y juegos avanzados. Con estas propuestas, Asus deja en claro que la evolución de las notebooks no pasa solo por hacerlas más delgadas o más potentes, sino por repensar cómo se trabaja y se crea contenido en pantallas que ya no cumplen un único rol.
Lenovo llevó la innovación en notebooks a un terreno poco explorado al presentar conceptos con pantallas capaces de modificar su tamaño y proporciones según la necesidad del usuario. A través de mecanismos motorizados y paneles flexibles, estos equipos pueden pasar de un formato compacto y portátil a superficies de visualización más amplias, ya sea extendiéndose en vertical para ofrecer más espacio de trabajo o ensanchándose para crear experiencias inmersivas.
HP revivió un concepto clásico con una reinterpretación moderna: una computadora que coloca todos sus componentes dentro del teclado, evocando el espíritu de las microcomputadoras de los años 80 pero con tecnología de hoy. Al integrar procesador, almacenamiento, conectividad y batería en una única superficie compacta, la propuesta busca simplificar la experiencia de uso y eliminar barreras físicas entre dispositivo y usuario. Lejos de ser un ejercicio nostálgico, este diseño abre una mirada interesante sobre cómo repensar la forma física de las PCs, priorizando la portabilidad extrema y una configuración minimalista que convierte cualquier pantalla externa en el centro del trabajo o del entretenimiento sin sacrificar potencia ni funcionalidad.
Los televisores, un clásico de la CES
la competencia entre fabricantes de televisores se volvió explícita y técnica. Samsung presentó su nueva generación de pantallas basadas en Micro RGB y mini-LED avanzado, una evolución que reemplaza los tradicionales filtros de color por una retroiluminación RGB independiente, capaz de mejorar notablemente el volumen de color y la precisión en escenas brillantes. Estas pantallas alcanzan picos de brillo más altos con un control más fino de la luz, gracias a miles de zonas de atenuación local y a nuevos procesadores de imagen que analizan cada cuadro en tiempo real para ajustar contraste y color sin perder detalle.

LG, por su parte, reforzó su liderazgo en OLED con paneles más eficientes y luminosos, diseñados para ampliar la cobertura de color y mejorar la estabilidad en imágenes de alto contraste. Sus nuevos televisores incorporan frecuencias de refresco nativas de hasta 144 Hz, compatibilidad con tecnologías de sincronización para juegos y un sistema de procesamiento que optimiza automáticamente la imagen según el tipo de contenido. Además, LG volvió a apostar por diseños ultradelgados, como sus modelos tipo “wallpaper”, donde la pantalla se integra al entorno con un espesor mínimo sin resignar potencia visual ni calidad sonora logrando, ademas, un televisor completamente inalambrico.

TCL eligió una estrategia distinta para esta generación de televisores y decidió no atarse a la idea de que el futuro del color pasa exclusivamente por una retroiluminación RGB pura. En lugar de eso, la compañía puso el foco en su propia interpretación del mini-LED, combinándolo con una capa avanzada de quantum dots para priorizar dos variables clave: amplitud cromática y consistencia de la imagen. La propuesta, que la marca denomina SQD-miniLED, busca ofrecer colores intensos y estables sin depender de soluciones más complejas o costosas, apostando a un equilibrio entre control de luz, eficiencia y calidad visual sostenida.

Ese enfoque se materializa en el nuevo X11L, el modelo insignia de TCL, que llevó al CES números diseñados para captar todas las miradas. La pantalla promete niveles de brillo extremos, un sistema de atenuación local con decenas de miles de zonas y una cobertura de espacios de color que apunta directamente al terreno profesional.

En paralelo, Hisense también jugó fuerte en esta misma batalla cromática con el 116UXS, un televisor de gran formato que introduce una retroiluminación con un canal adicional de color para refinar las transiciones y mejorar la naturalidad de los tonos intermedios. Más allá de las cifras, el mensaje de fondo fue claro: en 2026, la competencia entre marcas se define por quién logra controlar mejor el color desde su origen, incluso antes de que la imagen llegue al panel.
Celulares, equipos de audio y mas
Buscando entre las incandescentes luces de los booths, se encuentran perlas que no pasan desapercibidas y llevan innovación a diferentes segmentos.

En materia de audio, el Samsung Music Studio 5 apuntó a un público que busca integrar tecnología de audio sin resignar diseño ni calidad sonora. Pensado para espacios domésticos donde el equipo también cumple un rol estético, este sistema adopta un formato compacto y versátil que facilita su ubicación en distintos ambientes. A nivel técnico, combina un woofer de 4 pulgadas con tweeters duales y guía de ondas, una configuración orientada a lograr un balance preciso entre graves definidos y agudos claros, con una escena sonora limpia y controlada. La propuesta refuerza una tendencia cada vez más visible: dispositivos que no se imponen en el espacio, pero sí en la experiencia que ofrecen.
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Sin dudas uno de los eventos mas vibrantes fue el show de Bizarrap en el hotel MGM Grand de Las Vegas quien sorprendió a la prensa con un show Íntimo. El mismo sirvió como presentación del artista como Innovation Partner de la marca de audio MONDO como punto de partida para su desembarco oficial en Estados Unidos y América Latina, dando inicio a una etapa de expansión global con un enfoque que pone a la cultura y la comunidad en el centro de su estrategia. La clave de este movimiento es la incorporación del productor argentino Bizarrap como, un rol que va más allá de la colaboración simbólica y se apoya en su experiencia real con sistemas de sonido, flujos de trabajo y escenarios en vivo.
Si hablamos de celulares, Samsung volvió a estirar los límites del formato móvil con la presentación del Galaxy Z TriFold, un concepto que propone repensar el teléfono plegable como un dispositivo de uso múltiple. A diferencia de los modelos de una sola bisagra, este equipo incorpora un sistema de doble pliegue que permite transformar un smartphone compacto en una pantalla de gran tamaño, pensada tanto para productividad como para consumo de contenidos. El diseño busca equilibrar portabilidad y superficie útil, con materiales reforzados y un mecanismo de plegado más complejo que apunta a mejorar durabilidad y estabilidad.

Motorola amplió su apuesta por los formatos premium con dos propuestas bien diferenciadas. Por un lado, el Razr Fold explora un diseño plegable orientado tanto al trabajo como al ocio, con una pantalla externa que permite usarlo cómodamente en modo compacto y un panel interno de gran tamaño que, al desplegarse, habilita una experiencia más cercana a la de una tablet para multitarea, edición y consumo audiovisual. Por otro, la compañía presentó Motorola Signature, su smartphone más ambicioso hasta ahora, pensado para usuarios que priorizan diseño, potencia y vigencia a largo plazo: integra un sistema de cuatro cámaras de 50 megapíxeles, un procesador Snapdragon 8 Gen 5 fabricado en 3 nanómetros con aceleración de IA, una batería de 5200 mAh con carga rápida de 90 W e inalámbrica, y una pantalla Extreme AMOLED de 6,8 pulgadas con Dolby Vision y audio afinado por Bose, acompañados por una política de hasta siete años de actualizaciones de sistema y seguridad.
En materia de cosmética, L’Oréal volvió a correr los límites de la tecnología aplicada a la belleza al presentar dos desarrollos que trasladan avances científicos al cuidado cotidiano del cabello y la piel mediante el uso controlado de la luz. Por un lado, mostró un nuevo dispositivo de peinado que reemplaza el calor extremo por luz infrarroja cercana, capaz de modificar la forma del cabello a temperaturas considerablemente más bajas, reduciendo el daño estructural y mejorando brillo y suavidad gracias a sensores inteligentes que ajustan el proceso a cada usuario. En paralelo, la compañía presentó una mascarilla facial flexible con tecnología LED, diseñada para emitir longitudes de onda específicas de luz roja e infrarroja que actúan sobre la piel durante sesiones breves y automatizadas, con el objetivo de mejorar firmeza, textura y tono.
Más que gadgets aislados, estas propuestas reflejan una estrategia clara: integrar ciencia, electrónica e inteligencia de datos para transformar rutinas de belleza tradicionales en experiencias tecnológicas de precisión