
(Desde Washington, Estados Unidos) Javier Milei y Donald Trump establecieron una alianza estratégica que se consolida con el tiempo y los acontecimientos globales.
Estados Unidos enfrenta a Irán y las derivaciones de ese conflicto en Medio Oriente implicaron el cierre del estrecho de Ormuz y la suba del combustible.
Argentina tiene recursos energéticos, planifica una gasoducto de 500 kilómetros y puertos que permitirían garantizar el flujo de combustible a través del océano Atlantico y la cercanía con el estrecho de Magallanes.
A este escenario geopolítico se su suma el concepto de guerra híbrida, que Estados Unidos observa con muchísima atención por los resultados bélicos que suceden en Medio Oriente.
Y Argentina es un socio regional clave de la administración Trump al momento de evaluar una probable hoja de ruta en América Latina.

Las hipótesis de conflicto que manejan en Estados Unidos -protección de los recursos naturales, puertos, centrales nucleares y gasoductos, por ejemplo-, coinciden con el planeamiento militar que propone el ministro de Defensa, Carlos Alberto Presti.
Ya no se trata de aguardar un conflicto con un país limítrofe, sino de estar preparado para un ciberataque o un atentado que destruya un puerto, un gasoducto a la infraestructura de Vaca Muerta.
El ministro Presti sigue de cerca la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, y sabe que hubo ataques cruzados a instalaciones de gas que afectaron la provisión de ese recurso a nivel global.
Desde esta perspectiva, Presti se encontró con Joseph Humire– subsecretario de Guerra de Estados Unidos- para avanzar en la adquisición de insumos militares que permitan a la Argentina enfrentar distintas hipótesis de guerra híbrida.
Argentina integra el denominado Escudo de las Américas, y Estados Unidos se muestra interesado en fortalecer los mecanismos de defensa de sus socios estratégicos en la región.

Presti planteó a Humire que Argentina necesita carros blindados Stryker, helicópteros Black Hawk, y capacitación y tecnología para prevenir y replicar ciberataques.
El subsecretario de Guerra, que conoce a fondo la situación en América Latina, compartió la perspectiva de Presti y adelantó que Estados Unidos venderá los carros Stryker y los helicópteros Black Hawk a la Argentina.
Además, Humire ofreció cooperación técnica y soporte tecnológico destinado a evitar y reprimir ciberataques que afecten el funcionamiento de las denominadas estructuras críticas: puertos, yacimientos, centrales nucleares y gasoductos, por ejemplo.

La venta de insumos militares de Estados Unidos a la Argentina tiene que ser aprobada en el Capitolio.
Con las elecciones de medio término en noviembre, la aprobación parlamentaria se debe coronar en una ventana de escasos meses. A partir de septiembre, todo estará centrado en los comicios legislativos.
Michael Jensen, Director Senior para el Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional (NSC), estuvo en la reunión junto a Presti y Humire, y será muy importante para lograr el consenso con los legisladores de Estados Unidos.
El apoyo de Humire y Jensen implica que la Casa Blanca hará lo necesario para que los insumos bélicos solicitados por Presti lleguen a la Argentina a partir de 2027.
Cuando concluyó su reunión en la Secretaría de Guerra, Presti se encontró con Alec Oxenford, embajador argentino en Washington.
El ministro de Defensa comentó a Oxenford los resultados de su visita al Pentágono, y el representante diplomático se puso a disposición para empujar la negociación en el Pentágono y el Capitolio.
Será una tarea ardua: la agenda en DC está centrada en la guerra contra Irán y en las próximas elecciones legislativas, que pueden afectar en las relaciones de poder de la Casa Blanca y el Congreso.
Presti llegará hoy a Buenos Aires en un vuelo comercial, tras una visita de dos días a Washington.