Javier Milei y Mauricio Macri

Para rematar una semana que no tuvo las mejores noticias, el Gobierno cerró el viernes con una caída del 12% de las acciones argentinas en Wall Street, el riesgo país por encima de los 900 puntos y una declaración de Mauricio Macri desde Punta del Este ante más de mil empresarios cuestionando el criterio de institucionalidad de Javier Milei. El dardo, sin embargo, no era directo contra el Presidente, sino contra su entorno, especialmente su hermana Karina y el asesor Santiago Caputo. Aunque hace meses lo intenta, el líder del PRO no puede -y todo indica que no podrá- vulnerar la resistencia del “triángulo de hierro”, el sostén emocional, electoral y de gestión del líder libertario.

En Casa Rosada reina el enojo, pero, por motivos que algunos impulsan y otros no llegan a comprender, por ahora la ruptura no será total. Hay dos sostenes vitales de la relación: la elección en la provincia de Buenos Aires y el Congreso. Para lo primero, quienes trabajan en un acuerdo para intentar ganarle a Kicillof y Cristina Kirchner todavía son optimistas de que se concrete. A esta altura, depende casi 100% de la voluntad de La Libertad Avanza.

En lo que respecta al vínculo parlamentario, desde ambos lados coinciden en que van a seguir conviviendo, sobre todo en Diputados. Guillermo Francos, que en momentos bisagra de la gestión Milei estuvo a cargo de esa empresa, no quiere poner en riesgo lo logrado. Y Cristián Ritondo, jefe de la bancada PRO que sueña con una alianza bonaerense y juega en varios tableros a la vez, hizo saber que estaba parado sobre la misma idea.

Cristian Ritondo y Diego Santilli, hombres fuertes del PRO en Buenos Aires, impulsan un acuerdo electoral con Karina Milei y La Libertad Avanza

El traspié del Gobierno en el Senado con los pliegos de Ariel Lijo Manuel García-Mansilla, que se logró principalmente por la alianza entre el PRO y el kirchnerismo, casi dinamita los puentes. De hecho, Francos y Patricia Bullrich fueron los voceros encargados de emparentar al killer calabrés con Cristina Kirchner para que luego la militancia libertaria esparza esa idea por redes sociales. Pero, de nuevo, el quiebre definitivo aguantó porque, en el fondo, el Gobierno sabía que la suerte del juez federal y el académico era, paradójicamente, cosa juzgada.

Tanto Milei como Macri contextualizan cada paso, gesto y declaración con el año electoral. Ambos saben que lo único que no pueden controlar y que definirá la suerte tanto del PRO como de La Libertad Avanza serán los votantes. El problema es que los comparten. Y el desafío es mayor para el ex presidente porque hoy el núcleo duro que sostiene al gobierno libertario es el que en 2017 sostuvo el proyecto de cambio que prometía Macri y que en 2023 le dio la contundente victoria en el balotaje a Milei.

Hay cierta unanimidad en que la elección porteña definirá mucho más que la nueva Legislatura de la ciudad de Buenos Aires. El PRO no solo pone en juego una marca de 20 años, sino que por primera vez una propuesta de derecha sale a disputarle su bastión por excelencia y, en lo inmediato, será el termómetro para una alianza en territorio bonaerense y a nivel nacional. Octubre queda lejos para todos, incluido el Gobierno, que le urge cerrar un acuerdo con el FMI para que entren dólares y lograr que Donald Trump aplaque el 10% de aranceles a las exportaciones.

Jorge Macri, Silvia Lospennato, María Eugenia Vidal y Mauricio Macri en el lanzamiento de la campaña porteña

En política las acciones mandan y la decisión de Karina Milei -dueña indiscutible de los armados electorales- de que Manuel Adorni, que integra el podio de los funcionarios más valiosos del Gabinete, encabece la lista de La Libertad Avanza así lo demuestra. El vocero prefería no jugar, pero, fiel a su palabra, si se lo pedían los hermanos Milei, él iba a acatar. Lo mismo ocurre en la otra vereda: si bien la candidata principal es Silvia Lospennato, Mauricio Macri estará al frente de la carrera proselitista junto a María Eugenia Vidal, la primera opción del líder del PRO que sí pudo negarse, a pesar de los insistentes pedidos de su jefe.

La proliferación de candidatos porteños abren escenarios que inevitablemente van a tener efecto sobre cómo se van a leer los resultados. En el Gobierno reconocen que su disputa es con el PRO. Contemplan, por ejemplo, que gane el peronista Leandro Santoro y que Adorni quede segundo, con Lospennato tercera. La diferencia de votos entre ellos será lo que miren. Pensando en 2027, el objetivo es que quede en pie una sola opción de centro-derecha.

En cambio, en el PRO no descartan una elección de tercios similar a la primera vuelta presidencial del 2023, que separó a las tres principales fuerzas por tan solo dos puntos. “Sería un triple empate”, se ilusionan en Uspallata. Y tampoco ven con malos ojos que se imponga el PJ porque sería una sobrevida a futuro. Un triunfo contundente de los libertarios sería el acta de defunción amarilla.

Javier Milei, Manuel Adorni y Karina Milei cuando anunciaron la candidatura del vocero presidencial con una motosierra

En las filas libertarias se aferran a una lógica casi matemática: están convencidos de que el PRO está imposibilitado de enfocar la campaña. “Si la quieren nacionalizar, el proyecto somos nosotros. Y si la quieren municipalizar, aparece Larreta. Están encerrados”, resume un estratega. La réplica en el entorno de Macri no tarda en llegar: “La pregunta es cómo llega el Gobierno al 18 de mayo. Eso también va a pesar”.

¿Puede Macri explicarle a su electorado porteño que lo que les está pidiendo es que no apoyen a Milei, como lo viene haciendo el PRO hace un año y medio? ¿Tiene margen Milei para decir que Macri es el pasado y que no necesita del PRO, como lo necesitó desde que asumió? Interrogantes que caminan sobre bordes inestables, como el vínculo que actualmente une a Milei y Macri.