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Mendoza: captaron imágenes del “Fantasma de Los Andes”, un gato andino del que quedan pocos ejemplares

La detección de dos ejemplares en la Pampa de Canota se logró gracias al monitoreo conjunto de guardaparques y técnicos de la reserva

La Reserva Natural Villavicencio anunció un nuevo hito en la protección de la biodiversidad altoandina: la reciente detección del gato andino (Leopardus jacobita) en la Pampa de Canota, un ambiente de puna situado en el corazón del área natural protegida. Este pequeño felino, conocido como el Fantasma de los Andes, figura entre las especies más amenazadas de Sudamérica y representa un emblema cultural y espiritual para numerosas comunidades de la región.

El avistamiento se logró gracias a la labor conjunta del equipo de guardaparques y técnicos de la reserva, quienes mantienen desde hace años un esfuerzo sostenido de monitoreo y estudio. En esta ocasión se registró a dos ejemplares.

El registro, resultado de un proceso meticuloso, se obtuvo en uno de los paisajes más frágiles y característicos de la puna. Allí, el gato andino dispone de las condiciones necesarias para subsistir: refugio, tranquilidad y una fuente estable de alimento, con el chinchillón (Lagidium viscacia) como presa predilecta.

El ecosistema altoandino alberga una red de especies como el puma, cóndor, guanaco y choique, todos dependientes del equilibrio ambiental

La importancia de este acontecimiento reside en el contexto de conservación, ya que el hábitat de altura es vital para la supervivencia no solo del Fantasma de los Andes, sino también de otras especies que integran la cadena alimentaria andina, como hongos, insectos, puma, cóndor, guanaco y choique. Cada uno cumple una función específica en el frágil equilibrio del ecosistema, reforzando la necesidad de proteger estos ambientes.

Celebramos este nuevo registro y reafirmamos nuestro compromiso con la conservación”, escribió la reserva natural mendocina en su cuenta de Instagram, donde compartieron las imágenes del felino.

El gato andino es considerado uno de los felinos más escasos a nivel mundial. Habita la cordillera en zonas frías y rocosas, principalmente por encima de los 3.000 metros de altitud. Su carácter esquivo y hábitos nocturnos dificultan el registro de su presencia, mientras que su pelaje gris y su tendencia a moverse entre roquedales le brindan un notable camuflaje. Se trata de un cazador experto, especializado en chinchillones, aunque también consume pequeños roedores y aves.

El gato andino es difícil de avistar (Shutterstock)

Una característica destacada es su larga cola, que le permite mantener el equilibrio durante sus desplazamientos por terrenos irregulares con piedras, plantas y más.

La situación del Leopardus jacobita es crítica. Se estima que solo persisten unos pocos cientos de ejemplares en todo el mundo, con la pérdida de hábitat como la principal amenaza para su futuro. La dificultad para fotografiarlo refleja tanto su escasez como su naturaleza elusiva, lo que convierte cada registro en un evento de relevancia para la ciencia y la conservación.

El gato andino cuenta con adaptaciones como pelaje gris y larga cola que le permiten camuflarse y desplazarse por terrenos rocosos a gran altitud

La Reserva Natural Villavicencio cumple un rol esencial en la protección de esta y otras especies de la puna. Según confirmaron en su cuenta de Instagram, en un comunicado oficial, desde 2007 la reserva colabora con la Alianza Gato Andino (AGA) en tareas de monitoreo y resguardo del ambiente, una labor que involucra a organizaciones de Argentina, Chile, Bolivia y Perú. Los esfuerzos conjuntos se orientan a mantener y restaurar los ambientes de altura, claves para la subsistencia de especies endémicas y amenazadas.

En palabras de la reserva, la reaparición del Fantasma de los Andes “es una señal poderosa de que los 25 años de trabajo constante de cuidado y protección de este ambiente sumamente degradado, da frutos”.

La organización reafirmó su compromiso de continuar resguardando el territorio para que el gato andino y todas las formas de vida que lo acompañan puedan persistir.

Este peculiar felino se ha transformado en símbolo de la fauna altoandina y en un recordatorio de la urgencia de proteger los ambientes de altura. La reserva subraya la importancia de apoyar las áreas protegidas y evitar cualquier alteración del hábitat, dado que la supervivencia de este felino depende de la conservación de los espacios en los que puede refugiarse y cazar.