
En la foto, Mauro Icardi está escoltado, pareciera, por por una estatua viviente forjada en la mitología romana: Tano, su Cane Corso, quien lo envuelve con una pata como si fuera su capa de superhéroe. Pero no, se trata de su perro gigante, al que muchos llaman “perro sombra” o «perro guardaespaldas» Allí, entre lamidos y abrazos, las redes explotaron ante las fotos que el jugador subió a su cuenta de Instagram.
Icardi captó la atención de sus seguidores tras compartir desde Turquía una imagen en sus redes sociales junto a su perro Tano, cuya presencia se destacó no solo por su tamaño, sino por poner el foco en las características de la raza Cane Corso, reconocida por su historia milenaria y su particular vínculo con las familias que los acogen.
En las fotografías publicadas, Icardi aparece relajado y acompañado por Tano, un ejemplar atigrado de Cane Corso que sobresale por su musculatura poderosa y mandíbula robusta. El propio futbolista, escribió en la descripción: “Imponente a la vista. Inmensamente noble por dentro. Y también está Tano que quería una foto”.
El animal lo abraza con una pata, le lame la cara y se mantiene cercano en tres de las cuatro imágenes divulgadas.
El Cane Corso: historia, tamaño y carácter
El Cane Corso, también conocido como Mastín Italiano, es una raza de origen romano cuya denominación proviene del latín, donde significa “perro guardaespaldas”, de acuerdo con la asociación canina estadounidense American Kennel Club.

Este linaje se remonta a la época imperial, lo que explica la tarea histórica del animal como protector de hogares y propiedades. Los ejemplares pueden alcanzar los 71 cm de altura hasta los hombros y superar los 45 kg de peso, aunque algunos llegan hasta 50 kilos.
La cabeza del Cane Corso resulta inconfundible por su tamaño y su expresión alerta, junto a un pelaje corto y compacto, así como una piel firme que contrasta con la de otras razas de molosoides.
El Cane Corso de Icardi muestra rapidez en sus movimientos y un aspecto atlético, características apreciadas por los criadores dentro del grupo de mastines.
“El Moloso italiano, es una raza reconocida en 1996, se lo ha criado buscando resaltar la aptitud de defensa innata, dada por su energía y coraje. Su constitución y aspecto infunden respeto. Es descendiente directo del antiguo moloso italiano. En sus orígenes se escogió como guardián de granjas, defensa, rastreo y perro de la policía y al principio también para la caza mayor”, dice a Infobae el veterinario Juan Pablo Di Paolo.

Y suma: “Son perros de talla gigante alcanzando una altura de 62 a 70 cm los machos y un peso de 45 a 50 kg. Las hembras, algo más chicas, miden entre 58 y 66 cm y pueden pesar entre 40 y 45 kg. Tienen un pelaje corto, brillante y muy denso, con subpelo delgado. Y pueden ser de color negro, gris plomo, gris claro, leonado claro, rojo cervato, leonado oscuro o atigrado”
Inteligencia y el fenómeno del “perro sombra”
Aunque posee una complexión robusta, el Cane Corso es reconocido por su temperamento equilibrado, inteligencia y su afectividad hacia los dueños. Según la asociación canina estadounidense American Kennel Club, combina una voluntad férrea con un fuerte deseo de agradar a sus humanos, y desarrolla una lealtad definida como “intensa”.
Se le atribuye un comportamiento reservado y seguro, descrito como el de un “guardaespaldas profesional”.
Una característica singular es su tendencia a comportarse como un “perro sombra”. Esta necesidad de compañía y contacto físico es fundamental: a diferencia de otros perros grandes, el Cane Corso sigue a su dueño incansablemente y busca permanecer cerca, un rasgo reflejado en las imágenes junto a Icardi.
La socialización temprana y una crianza responsable son consideradas vitales para estos perros, indicó la asociación canina estadounidense American Kennel Club.
Si no se canaliza adecuadamente su carácter, pueden volverse demasiado autónomos y difíciles de controlar, algo frecuente en razas de similares dimensiones y temperamento. La diferencia respecto a otros molosos como el Presa Canario, que tiene una estructura más rústica y una expresión grave, radica en el equilibrio que muestra el Cane Corso entre fortaleza y afectividad.