Sobrevivir a un accidente automovilístico marcó para siempre la vida de Marixa Balli, quien relató en extenso cómo la experiencia en terapia intensiva y las graves secuelas del siniestro la llevaron a perder su anhelo de ser madre. La figura del espectáculo argentino, en una entrevista con Martín Cirio, recordó en primera persona el proceso de recuperación luego de la tragedia ocurrida hace más de veinte años en la ruta 2.
La experiencia de Marixa Balli tras el accidente automovilístico transformó su vida y sus planes personales. El siniestro, en el que falleció su pareja de entonces y que la dejó con secuelas físicas y emocionales profundas, le impidió cumplir el deseo de ser madre. El testimonio de Balli revela la lucha por recuperarse y la huella que dejó ese episodio en su historia.
La recuperación en terapia intensiva y sus secuelas
El ingreso a terapia intensiva abrió una lucha diferente para Balli. En la entrevista con Martín Cirio afirmó: “Cuando yo estuve en terapia intensiva a punto de nada, de no estar en este plano, cuando volví a la luz dije: ‘Guau, no, todo lo que pasé en todo este tiempo fue muy feo y que obvio, gracias a Dios, no le pasa a todo el mundo’. Entonces digo: ‘Si yo vuelvo de algo tan duro, quiero disfrutar’”.
El tratamiento físico fue arduo y requirió de especialistas. “Obviamente que después de eso no pude quedar embarazada porque yo estaba destrozada. Tuvieron que trabajar mucho en muchos aspectos internamente en mi cuerpo y el hecho de no poder quedar embarazada también me dolió mucho”, expresó la artista. Balli destacó la importancia del acompañamiento profesional y cómo tras un primer intento infructuoso fue derivada a un especialista en traumas: “Él me sacó con mucho trabajo, con mucha paciencia, comprendiendo cada palabra que yo le decía”.
Las secuelas emocionales también resultaron profundas y duraderas. “Tuve que tratarme en terapia muchos años porque no podía sacarme el frío del cuerpo. Solo me pudo tratar un especialista en estos accidentes traumáticos”, contó la bailarina a Infobae.

El sueño de la maternidad truncado por el accidente
El impacto del accidente afectó gravemente la vida personal de Balli. En palabras dichas a Martín Cirio: “Después de esa situación, siendo tan jovencita, no poder cumplir un gran sueño que era…”. Agregó: “El hecho de no poder quedar embarazada también me dolió mucho”.
Balli describió la incomprensión social que enfrentó después del siniestro. “Por eso a veces cuando me dicen: ‘Ay, porque ella no es madre’, las que se sienten que porque son madres son superiores, digo: ‘Bueno, pero vos tendrías que saber por qué yo no soy madre’. No es que quise cuidar el cuerpo y no quise quedar embarazada. No es eso lo que me pasó, fue algo realmente que no estaba en mí, no estaba planeado porque yo era muy pendeja”.
El terrible accidente de Marixa Balli
Hace unos años, la empresaria pudo hablar sobre el accidente luego de guardar esa horrible experiencia dentro suyo. Y su recuerdo fue preciso y conmovedor. “Me acuerdo absolutamente de cada segundo, cuatro menos cuarto de la mañana, el auto había quedado con las luces totalmente encendidas”. La artista detalló que viajaban a gran velocidad por la ruta 2, kilómetro 74, cuando el auto volcó y dio 19 vueltas. “Mi pareja agonizó en mis brazos, todos dijeron ‘cómo salió de ese auto’, yo estaba completamente herida, mi cabeza rozó el asfalto”. La recuperación fue larga: “La pasé muy mal, fue muy duro, quedé consciente, salí de esa situación y no sé todavía cómo lo hice”.
La tragedia, indicó Balli, estuvo rodeada de señales inquietantes desde antes de partir hacia Mar del Plata. La bailarina relató: “Tres o cuatro días antes de que me fuera a Mar del Plata, una peinadora me dijo: ‘Tuve un sueño terrible, te veo a vos con sangre y mucha sangre y también lo veo a Rodrigo (Bueno)’”. Además, durante la jornada del accidente, describe que su pareja casi se ahoga en el mar y fue rescatado por los bañeros. El viaje de regreso estuvo marcado por la insistencia de Balli para que su acompañante redujera la velocidad: “Cuando llegamos a Samborombón, le dije ‘¡frená porque nos matamos en esta curva!’, le pegué un grito tan fuerte que disminuyó, y lo hizo tan sobre la curva que el auto hizo trompos, pero lo pudo enderezar”.

La madrugada en que se produjo el siniestro, Balli narró que sintió incluso “el frío de la muerte”. Según su testimonio, mientras el auto daba vueltas tras perder el control, se pellizcaba para comprobar si seguía viva: “Cierro los ojos y me doy cuenta que estaba de cabeza. Cuando abro los ojos para decirle ‘bajemos’ veo todo lo que veo: el auto terminó contra el alambrado del campo. Él murió instantáneamente, estaba agonizando. Nadie sabe cómo pude salir del vehículo. En un momento veo que venía un micro, que paró y yo estaba en shock, pero a la vez entendiendo lo que pasaba. El chofer siguió de largo para avisar en el peaje y a los 40 minutos vino una ambulancia, nadie me reconocía por la sangre, yo estaba tirada encima de él”.
La artista relató que, guiada por su intuición, rezó con una estampita de la Virgen durante el viaje. “Cuando paramos en la estación de servicio, saqué la estampita y mientras él estaba cargando nafta yo me puse a rezar. Y mientras leo la oración de la virgencita dije ‘yo no llego a Buenos Aires’ porque yo también tengo un sexto sentido muy desarrollado que a veces me da miedo”, relató.
En su charla con Cirio, Balli reveló que el proceso de terapia intensiva le enseñó a valorar cada día. La frontera atravesada entre la vida y la muerte transformó su percepción y dejó una marca permanente en su memoria.