El secretario de Estado Marco Rubio habla con periodistas en el Capitolio, Washington. Rubio acusó a Irán de atacar infraestructura energética y población civil de países vecinos. (REUTERS/Elizabeth Frantz)

El secretario de Estado Marco Rubio acusó este lunes a Irán de tomar al mundo “como rehén” con sus ataques de represalia y aseguró que Estados Unidos avanza hacia sus objetivos militares en el conflicto, en un discurso en el que invocó décadas de hostilidad iraní hacia Washington para justificar la ofensiva en curso.

“Creo que todos estamos viendo ahora mismo la amenaza que este régimen clerical representa para la región y para el mundo. Están tratando de mantener al mundo como rehén”, dijo Rubio en un acto celebrado en el Departamento de Estado. “Están atacando a países vecinos, su infraestructura energética, su población civil”, acusó. “El objetivo de esta misión es destruir su capacidad de seguir haciendo eso, y estamos bien encaminados para lograrlo”, añadió.

Rubio habló en un evento en honor a estadounidenses detenidos injustamente y rehenes en el exterior, y trazó una línea directa entre la crisis actual y la historia de confrontación entre Washington y Teherán. “Fueron fundados, lamentablemente, sobre un asalto a los valientes hombres y mujeres de nuestro servicio exterior y civil”, dijo, en referencia a la toma de rehenes en la embajada estadounidense en Teherán por parte de radicales islámicos tras la revolución de 1979.

El secretario estuvo acompañado por familiares de Robert Levinson, un exagente del FBI desaparecido en 2007 en la isla iraní de Kish. Washington concluyó en 2020 que el gobierno iraní estuvo implicado en su presunta muerte. Levinson viajaba oficialmente para investigar la falsificación de cigarrillos, aunque The Washington Post informó en 2013 que había estado trabajando con la CIA en una misión no autorizada de recopilación de inteligencia. Su caso es “un recordatorio particular de la naturaleza del régimen con el que estamos lidiando en Teherán”, afirmó Rubio.

Póster del FBI con imágenes del exagente Robert Levinson, desaparecido en Irán en 2007. Washington concluyó en 2020 que el gobierno iraní estuvo implicado en su presunta muerte. (AP Foto/Manuel Balce Ceneta, archivo)

Las declaraciones del jefe de la diplomacia estadounidense se producen en medio de una escalada sostenida desde que Estados Unidos e Israel lanzaron sus primeros ataques sobre Irán el 28 de febrero y mataron al líder supremo ayatolá Alí Khamenei. Desde entonces, Teherán ha respondido con oleadas de misiles y drones contra Israel, las monarquías árabes del Golfo —donde se concentran bases clave de fuerzas estadounidenses—, y también contra Azerbaiyán y Chipre. Este lunes, Israel lanzó nuevos ataques “a gran escala” sobre Teherán, Isfahan y el sur de Irán, mientras la Asamblea de Expertos iraní designaba al ayatolá Mojtaba Khamenei, hijo del líder asesinado, como nuevo líder supremo.

El impacto económico del conflicto se agudiza por momentos. El precio del petróleo Brent rozó los 120 dólares por barril este lunes, un 65% por encima del nivel previo al inicio de la guerra, ante los ataques iraníes a la infraestructura energética del Golfo y el virtual bloqueo del estrecho de Ormuz. El G7 convocó para este lunes una reunión de emergencia para evaluar una liberación coordinada de hasta 400 millones de barriles de reservas estratégicas a través de la Agencia Internacional de Energía. Siete soldados estadounidenses han muerto hasta ahora en el conflicto, y Washington ha ordenado la salida de personal no esencial de ocho misiones diplomáticas en la región.